sábado, 31 de marzo de 2018

El profesor y su objeto más preciado (parte 2)


Buscó una y mil veces en su cartera, en sus pantalones, en su americana, pero nada. No había rastro de su bolígrafo y el tiempo jugaba en su contra. “¿Cómo iba a corregir los exámenes?”, “¿Qué les diría a sus alumnos cuando entrara por la puerta del aula?”.
Se sentía perdido, confuso. “¿Quién era él sin su bolígrafo rojo?”, “¿Cómo sería capaz de resaltar los errores en los exámenes de sus alumnos?”,” Había que hacer algo y rápido”.
Sin tiempo que perder, empezó a buscar un nuevo bolígrafo rojo. Seguro que tenía alguno escondido en algún cajón. Busco por todos los cajones de su escritorio, pero no fue capaz de encontrar ninguno. Entonces se acordó de que tal vez podría encontrar uno en la vieja sala de profesores. Rápidamente, se dirigió a la otra sala y empezó a buscar por todos los cajones y muebles. Con sus manos iba palpando todos los objetos que en ese cajón se habían acumulado y por fin había encontrado un bolígrafo. 
El profesor suspiró aliviado ya que por fin podría conseguir su ansiado cometido. No tenía tiempo que perder, un centenar de exámenes le estaban esperando encima de la mesa para que los corrigiera, y ya tenía en mano el bolígrafo que quería, por lo que podría volver a ejercer su poder de profesor. Con el bolígrafo en la mano, Don Antonio se sentía el hombre más poderoso del mundo.
Viendo esto, el profesor se sentó frente a su escritorio y encendió su vieja lámpara de aceite para proceder a la corrección de exámenes. Cogió el primer examen con su mano izquierda mientras que con la mano derecha sostenía el querido bolígrafo que felizmente había encontrado en un cajón.
CONTINUARÁ....

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