miércoles, 21 de marzo de 2018

Viaje al Infierno (parte sexta)


Agotado, sin palabras y emocionado, tenía nuevos héroes en ese podio de personas a las que admirar y desde ese momento tengo un respeto reverencial a todos los mineros del planeta, a toda esa gente que trabaja en lo que para muchos es el inframundo, la boca del infierno.
Potosí lo ha sido y lo sigue siendo. Ha visto perder muchas vidas, aunque su llama maldita no se ha terminado. Quizás porque se quiere extraer hasta la última gota de una plata que por siempre estará teñida de esfuerzo, dolor, sangre y lágrimas derramadas.
Si unas horas me habían trastornado, cómo debe ser pasarse más de media vida en las entrañas de Cerro Rico, escuchando detonaciones y sabiendo que las minas se han llevado ya a demasiados. Sin duda es una experiencia durísima, pero necesaria para ponerse en la piel de los otros y comprender por momentos cómo debe ser el infierno.

FIN

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