lunes, 5 de marzo de 2018

La mujer que soñaba con los cuentos (parte 1)


Érase una vez una mujer que desde niña siempre había soñado con vivir la vida que tenían las princesas de los cuentos.
Ella quería que sus largos cabellos morenos brillasen bajo un sol intermitente, que se pudiera vestir con preciosos vestidos y prendas traídas de las más lujosas y exclusivas tiendas, morder manzanas que siempre fueran rojas, dormir tranquilamente hasta que el roce de unos labios masculinos la arrancase de los más dulces sueños y, cada mañana, mirarse en un espejo que le susurrase que era y siempre sería la mujer más hermosa de este mundo.
Una tarde de labranza en el campo, mientras la mujer se secaba el sudor de su frente tras haber desempeñado un duro trabajo, reconoció sobre una loma la figura de un hombre que parecía un príncipe recién apeado de su caballo: alto, piernas robustas, brillantes ojos verdes, inteligente….
Aquél, que se sentía observado, se giró. La miró durante unos segundos con los ojos entornados y, sin dudar, echó a andar hacia ella. Cuando estuvo a su lado, con su voz ronca e inundada de aire le dijo:
-          Eres mía.
-          Sí, soy tuya. Tuya, al igual que estos rayos que se recuestan sobre los arboles pertenecen al sol, ya que sin ti ya no existo porque sin ti no soy nada – respondió la muchacha.
El muchacho la condujo a su palacio, o así le resultaba a ella por alguna suerte de hechizo. Un hechizo débil, porque la mujer no tardó en darse cuenta de que ningún cuento casaba con su nueva vida.
CONTINUARÁ.....

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