¡Ven al prado de lirios y claveles,
mi bello y dulce bien! El campo llena
de perfumes la atmósfera serena
y el mes de mayo irradia en los vergeles.
¡Ven! Entre los rosales y laureles
flauta invisible melodiosa suena.
¡Ven! Que en la orilla del Genil amena
el amor es panal de ricas mieles.
¡Ven, mi alma! Las auras su frescura
nos ofrecen; las aves su armonía
y recóndito nido la espesura.
¡Mas no, no vengas, adorada mía;
que el inmenso raudal de mi amargura
tu corazón feliz destrozaría
Pese al paso de los años, Clara nunca perdió el contacto con la asociación de voluntarios que acompañaron a su hijo durante su estancia en el hospital y cuando éste cumplió la mayoría de edad, entró a formar parte de la asociación. Desde el año 1993, AVOI trabaja con los niños internos en la planta de oncología del hospital Materno Infantil. Los martes por la mañana, Alejandro juega con los chicos ingresados en el hospital mientras que Clara, por su parte, colabora los jueves en el taller de la asociación manufacturando piezas para vender en los rastrillos benéficos. Clara reconoce que la actitud de los profesionales y voluntarios fue fundamental para la recuperación. ‘Allí me sentía como en casa y todos formábamos una especie de familia. Estoy inmensamente agradecida a todos los profesionales sanitarios’. Gracias a la labor de AVOI, cada día del año hay voluntarios en el hospital y todos los cumpleaños y fiestas del calendario son trasladados desde la calle al Materno gracias al ingenio de los integrantes de este colectivo. ‘Su objetivo es que los niños sean felices y que se olviden del lugar donde están. La organización es tan eficiente que incluso hay lista de espera para ser voluntario’, añade Clara.
Han transcurrido quince años desde aquella historia, pero los sentimientos continúan intactos. Desde aquel año 2000, Clara sigue la estela de la Virgen de la Salud cada tarde del Domingo de Ramos. Cuando anochece, en el tramo final que discurre desde la Catedral hasta el encierro, Ale se incorpora para recoger a su madre y acompañarla, durante unos instantes, a cumplir la promesa de aquel niño al que le gustaba la Semana Santa de Málaga.
FIN