Así que llamaron a la tía Eleonora, su madrina. Ella siempre sabía qué hacer.
- No te preocupes, Cony. Te llevaré a varios colegios para elijas aquel en el que la gente te parezca más amable.
Convencida la conejita, a la mañana siguiente visitaron una escuela con una pinta espantosa. Tanto, que junto a la puerta había un vendedor de púas de erizo en llamas,tufo de mofeta y cuernos de toro.
CONTINUARÁ...