jueves, 31 de enero de 2019

Cuando Madrid era Sarajevo

En Madrid llovía metralla,
llovía injusticia, llovían muertos.
Me regalaron un cordero.
“Tienes para comer un mes” me dijeron.
Los ojos del cordero me dijeron otra cosa.
Yo, por poco me muero de hambre.
El cordero se murió de viejo.
Nos cogimos cariño,
él y yo solos bajo los bombardeos.
Después iba a por hierba a los solares
para mi cordero.
Le enseñé a comer papel
con los partes de guerra
a mi cordero.

El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDEÉl tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

El buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador
Un buscador  es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos.  Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo  invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso  el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de  un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla  decía “Llamar  Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado.  Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué  pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo  ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas  y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Animarse a volar (parte 2)

Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Fin

Animarse a volar (parte 1)

.Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo,  este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.

Como crecen

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vidse moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó:
¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".
Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena...

miércoles, 30 de enero de 2019

El deseo de Luisa (parte 2)

Cuando terminaba la época de cosecha, repartía lo obtenido entre todos y a partes iguales, y solo se quedaba para ella una porción muy pequeña de los alimentos. Su alma era tan generosa, que se compadecía de todos los seres de Tristonia, y sufría por todos los niños que se iban a la cama sin probar bocado alguno.
Finalmente, llegó el último día del año, y todos esperaban impacientes la aparición del hada mágica para que concediera un deseo. Cuando todos comenzaban a impacientarse, se abrió una luz en el cielo, y descendiendo hizo su entrada la noble figura del hada. Tras mirar a todos los ciudadanos, decidió que el deseo sería para la buena de Luisa, y ¿Saben lo que Luisa pidió?
Pues más tierras para cultivar, y así dar de comer a todos los niños de la ciudad. Las persona aplaudieron emocionadas, y Luisa pudo ver su deseo hecho realidad.

FIN

El deseo de Luisa (parte 1)

Hace mucho tiempo, existió un pueblito pequeño de nombre Tristonia, cuyos habitantes eran muy pobres, tan pobres, que apenas tenían para comer o para vestir. Sin embargo, a pesar de la pobreza, eran personas muy bondadosas, que compartían todo cuanto tuviesen, incluso la tristeza.
En efecto, las personas de aquel pueblito siempre andaban tristes y esperaban con impaciencia la llegada del nuevo año, pues durante esa fecha, el hada de los pobres aparecía justo a las doce de la noche, para conceder un deseo a la persona que tuviese el corazón más bondadoso de todos.
En aquel pueblito, vivía una dulce muchacha llamada Luisa, que se levantaba cada mañana bien temprano a trabajar la tierra para poder obtener comida, y brindarla a los más pobres de Tristonia. Las tierras de Luisa no eran buenas, y la pobre campesina debía trabajar día y noche para lograr abundante comida.

martes, 29 de enero de 2019

Los juguetes son para jugar

No para Jugar a Matar (de mentira)
Las pistolas (ni de agua)
El revólver (ni de broma)
La escopeta (ni tocarla)
Los juguetes para todo
Y las armas para nada.

Solo tres letras

Sólo tres letras, tres letras nada más,
sólo tres letras que para siempre aprenderás.
Sólo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A y la Z, sólo tres letras.
Sólo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la Z de zafiro o de zagal.
De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú.
No hace falta ser sabio,
ni tener bayonetas,
si tú te aprendes bien,
sólo estas tres letras,
úsalas de mayor
y habrá paz en la tierra.

lunes, 28 de enero de 2019

Una joya única

Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.
Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader, diciéndole:
– Buen amigo, ¡salud!… pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?
– ¡Ay! – respondió el árabe con tristeza
– Estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas.
– ¡Bah! – respondió el inglés
– La pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti, que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla.
– ¡¿Reponerla?!… ¡¿Reponerla?! – exclamó el árabe
– Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida.
– ¿Qué joya es, pues? – preguntó el viajero.
– Era una joya, como no volverá a hacerse otra.
– Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.
– Adornada con veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños.
– Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás.
– Tu joya debía ser preciosa – dijo el inglés
– Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?
– La joya perdida – dijo el árabe volviendo a quedar pensativo – era un día
– Y un día que se pierde… no vuelve a encontrarse.

Vive en el presente

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco… su nombre es Tiempo.
Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso. Ese banco no arrastra saldos de un día a otro; no permite sobregiros. Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tu eres el que pierdes. No puedes dar marcha atrás. No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.
Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera, que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito. El reloj sigue su marcha… consigue lo máximo en el día.
Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso…
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbro a un bebe prematuro…
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario…
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse…
Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren…
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente…
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas….
Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo… y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

jueves, 24 de enero de 2019

¿Qué es morir?

-¿Qué es morir?
-Morir es 
Alzar el vuelo
Sin alas
Sin ojos
Y sin cuerpo.

Cuando tengas ganas de morirte

Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.

Quédate dos días sin comer
y verás qué hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.

Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete y ya.

El atardecer de la vida

Sobre las cumbres
hay paz,
en las copas de los árboles
apenas puedes
percibir un aliento,
los pajarillos han enmudecido en el bosque.
Espera, pronto
descansarás tú también.

¡Adiós!

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán…
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!…
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!…
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!…

Mañana al alba

Mañana, al alba, al tiempo que en los campos aclara,
partiré. Ya lo ves, yo sé que tú me esperas.
Caminaré los bosques, las montañas severas.
Ya no resisto el tiempo que de ti me separa.

Andaré, pensativo, puesta en ti la mirada,
sin oír lo que llama, sin ver lo que fulgura, 
solo, oscuro, encorvado, con las manos cruzadas,
triste, y para mí el día será la noche oscura.

No miraré ni el oro que la tarde derrumba
ni las velas que al puerto van con lejano amor.
Y cuando haya llegado pondré sobre tu tumba
ramos verdes de acebo y de brezos en flor.

Recuerdame cuando muera

Cuando muera quiero que me recuerdes con alegría, sin llanto
que me hables normalmente, sin susurros, sin frases entrecortadas, 
sin largas pausas, claramente como si estuviera frente a ti
sin guardar silencio, y que tus ojos vean el horizonte,
sin enjugar lágrimas, que se traben en la garganta.

Cuando muera no me des flores, dame besos y abrazos
y cada noche mira mi fotografía, imagina que te veo,
Imagina que te oigo, que yo estaré a tu lado,
en las noches velaré tu sueño, seré tu ángel guardián
cuidaré de ti, aunque los años pasen siempre estaré allí.

Cuando muera quiero que me recuerdes como la primera vez
cuando nuestros ojos se centraron en una sola mirada,
así quiero que me recuerdes, para seguir vivo en ti
sin que pienses que morí y me llevé tu olvido,
quiero que me recuerdes con alegría, que así seguiré viviendo.

miércoles, 23 de enero de 2019

Soledad Astral

La calma se hace fría
del cosmos absoluto
y en el viñedo oscuro
se frena el devenir.

Entre la noche brillan
estrellas parpadeantes
y la luna danzante
va plateando la vid.

El humo del cigarro
se marcha de mi boca
para abrirse en las hojas
manchadas de su gris.

Entre esta lejanía
los astros van despacio
mis pensamientos raudos
y tú no estás aquí.

Busco en el universo
recuerdos con tu rostro
que me penetran como
un toro al carmesí.

Todo se hace en silencio
como en silencio nacen
ocasos por las tardes
y las nubes de abril.

En silencio me hundo
mas mi corazón grita
poniendo de rodillas
de mi alma, su confín.

Se fracturó mi vida
el cuento se ha acabado
y ya no hay colorados
para este colorín.

Un día más

No molestes a la vida, por qué llamará a la muerte, 
tú mano encaja en la mía, así que no te sueltes.

En las madrugadas, 
un pensamiento llega de la nada
y me hace sentir pérdido;

tiro tantas lágrimas, 
que caen sobre mi almohada,
por qué dentro de mí llevo un enemigo.

Y siento la guerra de mis infiernos mentales, 
es una pelea interna con mis propios ideales.

Tengo muy pocos amigos, la mayoría mira por su propio beneficio. 

Yo quiero lealtad de mi gente, y si tu no me lo ofreces, entonces vete. 

Sé muy bien a quien quiero conmigo para siempre, los amigos son la forma en que Dios se disculpa por nuestros parientes. 

Siente mi dolor, 
alejarse también es muestra de amor. 

martes, 22 de enero de 2019

La Bruja Bruji (parte 2)

El niño le dijo: No te preocupes, yo si tengo muchos amigos y si vienes conmigo seguro que ellos tambien te querran. BRUJI se puso muy contenta y se fue con el niño caminando hasta un parque donde estaban sus amigos jugando y, les dijo:
¡Eh! ¡Amigos! mirad quien viene conmigo. Se llama BRUJI y es mi amiga. Es muy buena y quiere jugar con nosotros.
Los otros niños se quedaron mirandola sin decir nada hasta que BRUJI les saludo:
¡Hola!, soy BRUJI y me encantaria teneros por amigos. Entonces uno de los niños le pregunto:
¿Tu escoba es voladora? Si, ¿Quieres subir en ella y dar una vuelta? Sii, yo primero, vale,Yupi....
y desde entonces BRUJI tuvo muchos amigos, ya no estaba triste, sino todo lo contrario, siempre estaba riendo y jugando con sus amigos. 
FIN.

La Bruja Bruji (parte 1)

Erase una vez, una bruja muy fea, con una gran nariz y una boca a la que faltaban varios dientes. Vestia una capa y un gran sombrero de punta. Se llamaba "BRUJI" era muy buena y le gustaba que los niños fueran sus amigos, pero siempre que se acercaba a ellos, los niños huian asustados y gritando: ¡ Una buja! ¡ Una bruja! y la pobre BRUJI se sentaba en el suelo a llorar.
Despues, toda triste, cojia su escoba y se iba volando en busca de otros niños, a ver si conseguia su amistad, pero siempre le pasaba lo mismo.
Un dia BRUJI estaba sentada junto a su escoba pensando como podria hacerse amiga de los niños y no se dio cuenta de que uno, muy pequeño, se sento junto a ella; y de pronto la dijo:
¡Hola! ¿tu quien eres?
Bruji, le miro asombrada esperando que el niño, al ver su cara, saliera corriendo asustado, pero no fue asi. El niño al ver que ella no le decia nada, volvio a preguntar: ¿Como te llamas? BRUJI.- dijo ella muy bajito.
¿Y que haces aqui tan sola? ¿Donde estan tus amigos?
BRUJI dijo no tengo, nadie me quiere porque soy una bruja muy fea.

lunes, 21 de enero de 2019

El amor

"El amor es paciente, es bondadoso. 
El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 
No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 
El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. 
Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".
 

Tu sonrisa

  • Tu sonrisa ilumina
    me hace llorar
    me embelesa
    tu sonrisa me enamora
    me grita pasión
    me habla de amor
    tu sonrisa me sonríe
    y me llena de ti"

  • jueves, 17 de enero de 2019

    Un chocolate muy especial (parte 3)

    La pequeña agradeció al Señor Sol todos sus regalos y marchó rápido hacia la aldea.
    Al día siguiente, todos los habitantes de la aldea habían puesto ya en su piel los pequeños escudos mágicos que les protegerían de los fuertes rayos solares. Su piel se oscureció, ¡estaban radiantes! Y la aldea volvió a la normalidad.
    - Mami, entonces, ¿mi amiguita viene de un país lejano?.
    - Seguramente cariño, sus abuelitos o sus antepasados vinieron de lugares donde el Señor Sol quema mucho y una fina capa de su piel se oscurece para protegerles. Por eso tu pensaste que tu amiguita era de chocolate.
    - Gracias mami, mañana le daré muchos besitos a mi nueva amiga, le pediré perdón y jugaremos juntas. Sabes mami, su cara estaba radiante.
    FIN

    Un chocolate muy especial (parte 2)

    La niña subió muy despacito una gran montaña esperando sin miedo a que el Señor Sol apareciera en el horizonte.
    - ¡Señor Sol, Señor Sol!
    - ¿Quién me despierta tan temprano?, Aún no ha amanecido - La voz del Señor Sol era un poco ronca pero la niña no se asustó y continúo llamándole...
    - ¡Señor Sol, Señor Sol, por favor deje de quemar a mi pueblo!
    Entonces el Señor Sol abrió sus brillantes y grandes ojos sorprendiéndose al ver a una niña pequeña envuelta en telas de muchos colores, despertándole tan temprano.
    - ¿Qué haces aquí pequeña?, ¿Por qué llevas esas telas?, apenas puedo verte. ¿No tendrías que estar en la escuela? - Le preguntó El Señor Sol un poco disgustado.
    Entonces la niña le explicó con todo detalle el motivo de su visita.
    - Si me quito estas telas, quemarás mi piel clara y me dolerá mucho.
    El Señor Sol se quedó muy pensativo y transcurridos unos minutos a los que la niña espero pacientemente le dijo:
    - Eres muy valiente, y tienes un gran corazón porque no solo has venido por ti, así que voy a hacerte un regalo. 
    Buscó en un bolsillo de su gran bola radiante, sacando de él unos saquitos que entregó a la niña diciéndole:
    - Mira, dentro de estos saquitos hay unos pequeños escudos mágicos que protegerán tu piel y a todos los habitantes de tu aldea. Tu piel se oscurecerá y estará siempre protegida contra mis fuertes rayos. Para tus campos y tus ríos, mandaré a mis amigas las nubes para que preparen las estaciones de las lluvias y no se olviden de tu aldea.

    Un chocolate muy especial (parte 1)

    - Mami, mami, hoy llegó una niña nueva a la escuela.
    - Que bien cariño, ¿Jugaste con ella?
    - No mami, la mordí.
    - ¿La mordiste? pero, ¿por qué lo hiciste?, la niña nueva estará muy triste.
    - Mami, yo quería probarla.
    - ¿Probarla?
    - Si mami, la niña nueva es de chocolate y otros niños la llamaron negra.
    - ¿De chocolate?, ¿Negra? ¡Oh! Cariño ya entiendo. Ven, acércate, siéntate junto a mi, quiero contarte una historia...
    Mira, hace muchos años, en un país muy lejano, existía una pequeña aldea en la que sus habitantes vivían muy tristes porque el Sol cada día brillaba tan fuerte que solo les quedaba la noche para poder salir fuera de sus casas. Los niños no podían ir a la escuela, los papás no podían ir al trabajo...
    - Pero mami, hoy también brillaba el Sol fuerte y fuimos a la escuela...
    - Tienes razón cariño, pero fíjate, escucha...
    En aquella aldea además de brillar muy fuerte el Sol, quemaba tanto, que los campos estaban sin flores, los ríos se secaban y si sus rayos tocaban en la piel de los aldeanos les producía unas quemaduras terribles. Entonces un día una niña pequeña como tú, le dijo a su mamá:
    - Mami, esta noche buscaré al Señor Sol y le pediré por favor que deje de quemar nuestros campos, de secar nuestros ríos y de dañar nuestra piel. Él no me da miedo, la noche me protegerá y yo me cubriré muy bien.