Así que se dirigieron hacia una choza que parecía abandonada. Cuando entraron la chica se quedó boquiabierta porque no se creía lo que estaba viendo. La choza estaba llena de ollas con un fuego de llama azul, una gran chimenea y unos buhitos recién nacidos con su madre en un rincón. La anciana empezó a sacar botes de un armario, colocándolos sobre una mesa que había al lado de una olla de gran tamaño. Acto seguido metió su contenido en la olla junto con las palabras:
–Luchum mechum, hadomus hadiomus, rubius bonitus, pequeñous comb aleños… ¡Bum Bang!
De la olla salió una preciosa hada tal como ella quería. La viejecita le dijo a la chica:
-Esta pequeña hada será tu nueva compañera, se llama Luz, solo falta que le pidas el deseo de convertirte tú también en hada.
La chica se sorprendió muchísimo, pero hizo lo que le había pedido. A los pocos segundos empezó a encogerse y de repente…¡Pum!, ella también se transformó en una preciosa hada.
-Gracias, gracias-dijo la chiquilla.
-De nada. Ahora tenemos que volver al bosque, pero no te asustes ya que al convertirte en hada ahora podrás ver lo que había invisible para la vista de las personas corrientes. Allí encontraremos a otras hadas y nuevos amigos.
– Tú sígueme-dijo Luz.
Al salir aparecieron en un bosque totalmente distinto al que conocía la pequeña. En él se encontraban duendes, árboles charlando, setas celebrando el cumpleaños de una ardilla, y hadas, muchas hadas. Una rubia, otra morena, otra marrón, otra verde, otra azul, otra amarilla, otra negra, y así de todos los colores. Sus nuevos amigos del bosque mágico bautizaron a la niña convertida en hada con el nombre de Pétalo. Pétalo encontró el hogar que deseaba junto a las hadas y otras criaturas que le mostraban la belleza de bosque junto con la fantasía y magia de su mundo.
FIN
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