miércoles, 29 de enero de 2020

Esclavos

Ellos no saben nunca dónde mirar ni qué.
Se acostumbran. Les dicen…
Este camino es ancho…
Y van. Sin preguntar. Por donde pasa el amo
de látigos y horas.
(No saben que ese difícil y estrecho, es el camino
de la libertad.)
La libertad…
Ellos la desconocen. Viven solos y a oscuras.
Con las manos cogidas hasta el pie. Y en los
ojos vendas de cigarrillos que no les dejan ver…
(Han oído tantas veces que la libertad
puede resultar peligrosa.)

No llegan nunca a levantar la mano.
Bajan las cabezas. Y resignadamente
(no digo con humillación)
avanzan en sus vidas que otros
les han comprado.
Cuando mueren o saltan lo hacen en silencio.
(Los amos cuidan de que sus sepulcros
permanezcan anónimos.)

Libertad sin ira

Dicen los viejos que en este país hubo una guerra
y hay dos Españas que guardan aún,
el rencor de viejas deudas
Dicen los viejos que este país necesita
palo largo y mano dura
para evitar lo peor 
Pero yo sólo he visto genteque sufre y calla
Dolor y miedo
Gente que sólo desea su pan,
su hembra y la fiesta en paz 
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá 
Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana
Y no es posible que así pueda haber
Gobierno que gobierne nada
Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta
que todos aquí llevamosla violencia a flor de piel 
Pero yo sólo he visto gente muy obediente
hasta en la cama
Gente que tan sólo pide
vivir su vida, sin más mentiras y en paz 
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad

y si no la hay sin duda la habrá

De espaldas al mundo

Bienvenidos a esta tierra – aquí vendemos ilusión
Donde el rico es un hombre – y el pobre estafador
Bienvenidos a este mundo – del fracaso, del horror
Exportando injusticias – negociamos con dolor!
Desde la cárcel al patíbulo!!!
Despertad despalda al mundo y contemplad

La libertad desde una cámara de gas 

Límites

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.

Yo te nombro libertad

Por el pájaro enjaulado.
Por el pez en la pecera.
Por mi amigo, que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas.
Por la hierba pisoteada.
Por los árboles podados.
Por los cuerpos torturados
yo te nombro, Libertad.
Por los dientes apretados.
Por la rabia contenida.
Por el nudo en la garganta.
Por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino.
Por el verso censurado.
Por el joven exilado.
Por los nombres prohibidos
yo te nombro, Liberdad.
Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Por la idea perseguida.
Por los golpes recibidos.
Por aquel que no resiste.
Por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen.
Por tus pasos que vigilan.
Por la forma en que te atacan.
Por los hijos que te matan
yo te nombro, Liberdad.
Por las tierras invadidas.
Por los pueblos conquistados.
Por la gente sometida.
Por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera.
Por el justo ajusticiado.
Por el héroe asesinado.
Por los fuegos apagados
yo te nombro, Liberdad.
Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Yo te nombro, Libertad.

domingo, 26 de enero de 2020

Chocolate y felicidad (parte 4)

Los demás duendes no tardaron en imitar a Pin y a Flop, y pronto cada niño tuvo en su interior un duendecillo de la felicidad. El mismo que aún hoy nos habla todos los días para decirnos que para ser verdaderamente felices hay que olvidarse un poco de las propias diversiones y hacer algo más por los demás.

FIN.

Chocolate y felicidad (parte 3)

Una noche, mientras Pin descansaba en su cama de duende, sintió algo extraño bajo el colchón, y al levantarlo descubrió la ropa de Flop, cubierta de chocolate dorado. Como todos los duendes, Pin conocía las leyendas sobre el chocolate dorado, pero pensaba que eran mentira. Ahora, viendo que podían ser ciertas, Pin corrió hacia la cama en que dormía Elsa y miró a través de sus ojos. ¡Allí estaba Flop, regordete de tanta felicidad! Pin sabía que desde dentro Flop no podía verle, pero volvió a su cama feliz por haber encontrado a su amigo, y por haber descubierto el secreto de la felicidad de Elsa: Flop la había convertido desde dentro en un duendecillo de la felicidad, y ahora que estaba tan ocupada haciendo felices a otros se había convertido en una niña verdaderamente feliz.

Los días siguientes Pin investigó cuanto pudo sobre el chocolate dorado para enseñar a los demás duendes cómo hacer el mismo viaje. Bastaba con elegir un niño triste, posarse en su mano mientras dormía, darle un fuerte abrazo, y desear ayudarlo con todas sus fuerzas.
Así fue como Pin se convirtió en un bombón dorado
. Y a la mañana siguiente aquel niño triste se lo comió. Aunque sabía que no le dolería, pasó muchísimo miedo, al menos hasta que le tocó la lengua, porque a partir de ese momento sintió las cosquillas más salvajes y rió y rió y rió… hasta que estalló de risa. Y entonces apareció en el alma de aquel niño triste, dispuesto a convertirlo en un auténtico duendecillo de la felicidad ayudando a otros a ser más felices.
CONTINUARÁ....

Chocolate y felicidad (parte 2)

Pero cuando pensaban que todo estaba perdido, apareció la pequeña Elsa. Elsa había sido una niña muy triste, pero de pronto se convirtió en las más poderosa fuente de alegría. Ella sola bastaba para alimentar cientos de duendes. Pero cuando quisieron felicitar a su duende, el pequeño Flop, no lo encontraron por ningún sitio. Por más que buscaron no hubo suerte, y cuando lo dieron por muerto, decidieron sustituirlo por Pin, el mejor duende de todos.
Pin descubrió enseguida que Elsa era diferente. Ella no disfrutaba mucho con los regalos y maravillas de su duende. Regalaba a otros niños la mayoría de juguetes que recibía de Pin, y nunca dejaba que su duende actuase solo para ella. Vamos, que parecía que su propia alegría le importaba mucho menos que la de los demás niños y a Pin le preocupaba que con esa actitud se pudiera ir gastando toda su energía.
CONTINUARÁ...

Chocolate y felicidad (parte 1)

Hace tanto tiempo que ya nadie se acuerda de que hubo una época en la que cada niño vivía con un duendecillo de la felicidad que lo acompañaba desde el día de su nacimiento. Los duendecillos se alimentaban de la alegría de los niños, y por eso eran expertos inventores de juguetes y magníficos artistas capaces de provocar las mejores sonrisas.
Con el paso de los años, los duendes mejoraron sus inventos y espectáculos, pero la alegría que conseguían era cada vez más breve. Por más que hicieran, los niños se volvían gruñones y exigentes cada vez más temprano. Todo les parecía poco y siempre querían más. Y ante la escasez de felicidad, los duendes comenzaron a pasar hambre.
CONTINUARÁ.......

sábado, 18 de enero de 2020

El viaje de las hijas del sultán (parte 4)

El visir, viendo que el sultán había comprendido, gritó con voz potente:
- Ya no hay necesidad de trucos ¡Al sal halam!
... y una nube mágica devolvió al perro y al tigre su forma humana. Eran dos de los muchos príncipes que llevaban años cortejando a las hijas del sultán. Las dos reconocieron enseguida al tigre: era Agra, el más apuesto y poderoso de sus pretendientes, del que ambas habían estado enamoradas durante años. El perro era Asalim, un joven del que apenas recordaban nada. Pero tenía los ojos y la sonrisa de su querido compañero de juegos, y Taira se lanzó a sus brazos y corrió a pedir permiso a su padre para celebrar la boda.
Agra estiró las manos hacia Ara con un sonrisa: hacían una pareja admirable. Pero en sus ojos la princesa reconoció la fiereza y agresividad que tantas veces mostró su compañero de viaje. Y no tuvo ninguna duda: perdería el trono y su amor de juventud, pero no pasaría toda su vida en compañía de un tigre al que nunca podría controlar.
FIN.

El viaje de las hijas del sultán (parte 3)

- Ha llegado la hora de decidirse. Preguntadles qué tal fue el viaje y qué han aprendido.
- ¿Qué necesidad hay? - replicó el sultán - Mira a Ara y su magnífico tigre, tienen una imagen perfecta y todo el mundo los adora.
- Preguntadles de todas formas - insistió el visir- seguro que tienen magníficas historias que contar.
- Cierto, eso seguro... ¿Queridas hijas? ¿Qué tal vuestro viaje?
Ara apenas tuvo tiempo de responder, porque Taira se lanzó a hablar sin parar. Se le había hecho tan corto, y lo había pasado tan bien con su perro, que no dejaba de dar las gracias a su padre por habérselo regalado, y le pidió conservarlo para siempre. Y mientras Taira contaba sus mil historias, el sultán vio en lo ojos de la bella Ara una pequeña lágrima de envidia ¡se le había hecho tan largo! ¡y todo por haber elegido aquel tigre brusco y salvaje!
CONTINUARÁ...

El viaje de las hijas del sultán (parte 2)

Taira pasó algún tiempo conociendo a los animales antes de elegir su compañero. Y aunque los animales bellos y exóticos le parecían maravillosos, se decidió por un perro de ojos inteligentes, simpático y bonachón, con el que se entendía a las mil maravillas.
El viaje resultó muy extraño. Cada vez que pasaban por algún pueblo o ciudad, Ara y su tigre levantaban gran admiración y eran acogidos con fiestas y celebraciones, mientras Taira y su perro pasaban prácticamente desapercibidos. Pero el resto del tiempo, cuando viajaban alejados de la gente, Taira disfrutaban de todo tipo de juegos con su perro, mientras que Ara apenas conseguía dominar la ira y la fuerza del tigre, y vivía angustiada pensando que en cualquier momento el animal pudiera llegar a atacarla. Y lo hizo varias veces, aunque las heridas nunca llegaron a ser graves.
Cuando Ara y su tigre llegaron al palacio también fueron recibidos entre aclamaciones. Al poco llegó Taira, y el visir recordó entonces al sultán:
CONTINUARÁ....

El viaje de las hijas de sultán (parte 1)

Hubo una vez un viejo sultán preocupado porque aún no había decidido a cuál de sus hijas dejar el trono. Su amigo el visir le aconsejó:
- Ponlas a prueba. La vida es un largo viaje ¿no? Pues llévalas a un lugar remoto y que cada una viaje hasta aquí por su cuenta. Júzgalas a su vuelta por lo que hayan aprendido.
- ¿Y si algo les ocurriera?
- No se preocupe, majestad. Dejaré que les guarde y acompañe un animal de su elección.
Ara y Taira, las princesas, fueron llevadas muy lejos, y allí pudieron elegir su animal protector. Ara eligió un magnífico y poderoso tigre que no desentonaba ni con la belleza ni con el carácter valiente e impetuoso de la princesa.
- Me encanta ese tigre- dijo Taira- pero yo no lo escogería para un viaje tan largo. Los tigres son peligrosos y difíciles de controlar.
- No te preocupes, hermanita, yo sabré dominarlo- respondió Ara al emprender el camino de vuelta.
CONTINUARÁ...

sábado, 11 de enero de 2020

Mi abuela es un hada

Mi abuela Mariana,
tiene una cana,
cana canariera.
Mi abuela Mariana,
me cuenta los cuentos
siempre a su manera.
Yo la quiero mucho,
yo la quiero tanto.
Me ducha, me peina
y me lleva al campo.
Me enseña canciones,
me ayuda a estudiar,
dice poesías,
solemos jugar.
Luego por la noche
mi abuela me vela,
un cuento me cuenta
y cuando me duermo,
me apaga la vela,
Mariana mi abuela.
Mi abuela Mariana,
de paja el sombrero,
el traje de pana,
mi abuela Mariana
no parece abuela,
me parece un hada.

Cinco letras tiene un ángel

Cinco letras tiene un ángel,
que me cuidó en su vientre,
me llevó por mil caminos,
me enseñó a ser valiente.

Mi familia

Porque nos queremos,
porque nos cuidamos,
porque estamos juntos
nada es complicado.
Porque con un beso,
con una mirada,
todo pasa a ser
un cuento de hadas.
Porque si estamos juntos,
entre todos formamos
este pequeño mundo
que “familia” llamamos.

Por el abuelo

Por leernos tantos cuentos
al abuelo le crecieron los ojos
y los esconde tras unas gafas.
Como le falta pelo en la coronilla
se dejó crecer el de la barbilla.
Tiene un no sé qué y un qué se yo
que hace que me pegue a él
como el pan a la mantequilla.
Tiene ademanes de gran mago
le salen duendes de los calcetines
Y para que no escapen
camina despacio con su bastón.
¡Un gato! Tiene también…
¡Un gato!
Al que le gusta dormir
al lado de sus ¡zapatos!

A mi padre

A Dios doy gracias por ser mi padre.
Por tus reproches y consejos.
Por el bien que me enseñaste
y de mi ser siempre cuidaste.
Por ser padre bondadoso,
lleno de paz y sabiduría.
Porque amas la verdad.
Justicia y rectitud en demasía.
Por ser mi padre amado
y enseñarme la caridad.
Sentimientos nobles te cubren.
No conoces la maldad.
Caballero noble y parco,
me enseñaste a luchar.
Aspirando siempre a lo más alto
y a mis sueños no renunciar.
Por aborrecer todo lo malo.
Por tus celestiales valores.
Por guiarme de la mano
en senderos llenos de flores.

Mano a mano

¿Qué es la familia?, preguntaste
una tarde justo aquí
y mirándote de cerca,
muy segura respondí:
“una mano sobre otra,
otra mano y otra más”.
La mano que te acaricia,
es la mano de mamá,
que te acomoda los rizos
que el viento despeinará,
la que tan fuerte sujetas
en cada paso que das.
Esta mano firme y tierna,
es la mano de papá,
que no para los penaltis
que con fuerza tú le lanzas;
la que por tus sueños vela
y toda sombra rechaza.

miércoles, 1 de enero de 2020

Todo lo contrario

Colecciono pronósticos
anuncios y matices
y signos
y sospechas
y señales

imagino proyectos de promesas
quisiera no perderme
un solo indicio

ayer
sin ir más lejos
ese ayer que empezó siendo aciago
se convirtió en buen día
a las nueve y catorce
cuando vos
inocente
dijiste así al pasar
que no hallabas factible
la pareja
la pareja de amor
naturalmente

no vacilé un segundo
me aferré a ese dictamen

porque vos y yo somos
la despareja.

Tiempo sin tiempo

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

Oriente

Llegad, Reyes del Oriente;
la estrella que os va guiando
ya de Belén en la gruta
fija sus destellos claros;
y cuando llenos de gozo
adoréis al niño santo,
seguid por nuevos caminos,
cruzad ligeros los campos,
y atravesad las ciudades
donde os están esperando
los pequeñuelos: dormidos,
con la sonrisa en los labios,
parece que están diciendo:
¿qué traerán los Reyes Magos?

Los adurmió la esperanza,
y en el sueño, dulce y grato,
ven agrandarse, agrandarse,
las figurillas de barro
que estaban quietas y fijas
del Nacimiento en lo alto;
y por las calles obscuras
pasáis en bullicio extraño,
en ricos mantos envueltos,
sobre los caballos blancos
y en los cestos primorosos,
que en las ventanas colgaron,
dejáis los lindos juguetes
y confites delicados,
y al toque de las trompetas,
y al trote de los caballos,
cual fantasmas de la noche
vais pasando, vais pasando.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ya pasasteis, ya pasasteis;
¡también los tiempos pasaron!
En las sendas de la vida
atrás os fuimos dejando,
y a otros reyes ofrecimos
el corazón por esclavo:
al oro, que es rey del mundo;
al amor, que es rey tirano;
al éxito, que envanece
con su pasajero aplauso;
y cuando en alas del tiempo
también se van alejando
y en el borde del camino
tristes y solos quedamos,
¡ah! cómo entonces volvemos
los ojos a lo pasado,
buscando vuestros contornos
en el imborrable cuadro
de aquella edad venturosa
que os esperaba soñando.

Porque fuisteis la inocencia
de nuestros primeros años;
porque fuisteis la caricia
de aquella bendita man
que os colocó, cuidadosa,
del Nacimiento en lo alto,
y en el cestillo de mimbres
colocó vuestro agasajo.
¡Ah! si venís todavía
como en los tiempos lejanos,
para ser de los pequeños
el regocijo y encanto,
dejad también a los grandes
de vuestros presentes algo;
dejad también a los tristes,
para el corazón, un bálsamo,
algún consuelo en el alma
y una oración en los labios;
y al dormirnos, dulces sueños
de la infancia recordando,
tal vez una blanca sombra
nos tienda amorosos brazos,
diciéndonos, como entonces:
¡ya vienen los Reyes Magos!

Reyes Magos

-Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso. 
Vengo a decir: La vida es pura y bella. 
Existe Dios. El amor es inmenso. 
¡Todo lo sé por la divina Estrella

-Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo. 
Existe Dios. Él es la luz del día. 
La blanca flor tiene sus pies en lodo. 
¡Y en el placer hay la melancolía! 

-Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro 
que existe Dios. Él es el grande y fuerte. 
Todo lo sé por el lucero puro 
que brilla en la diadema de la Muerte. 

Triunfa el amor y a su fiesta os convida. 
¡Cristo resurge, hace la luz del caos 
y tiene la corona de la Vida!