jueves, 29 de noviembre de 2018

Mi derrota

Yo siempre me he sentido prisionero
en esta soledad de mi destino,
cruzando torpemente mi camino
en loco devenir triste y austero.

Las huellas de dolor de mi sendero
son negras como el fruto del endrino.
Me siento un desdichado peregrino
que nunca he conseguido lo que quiero.

Y en este divagar hacia la nada,
en pleno frenesí de mi locura
siento la soledad y el alma rota.

Ya le queda muy poco a mi jornada,
completa de dolor y de amargura,
y admito plenamente mi derrota.

Romero sin aroma

Yo soy una nube errante
perdida en el firmamento.
El eco de una amargura
en los abismos del tiempo.

En la llanura soy llanto,
en la montaña silencio,
en el mar la soledad
y en la noche sufrimiento.

Soy romero sin aroma,
en la vigilia soy sueño.
Ola triste y solitaria
que se estrella en el roquedo.

Una flor sin primavera,
el olvido de un recuerdo.
Una ilusión que se ha roto
en el corazón de un viejo.

Libar el nectar

Te quiero junto a mí. Sentir tu aliento,
para libar el néctar de tu boca,
ese cáliz de amor que me convoca,
a fundir en un beso un sentimiento.

Tú eres sueño de amor. El fundamento
de un ciego corazón que se desboca,
y en loco frenesí en tu cuerpo toca
arpegios de pasión a ritmo lento.

Una noche de amor. La fantasía,
que llena un corazón de paz y anhelo,
aurora boreal, fulgor, consuelo,

que penetra en el alma. La armonía,
que en néctares de aroma y de ternura
apacigua el rubor de mi locura.

Solo tengo....

Sólo tengo el aroma de tu boca,
en esta soledad que me atormenta.
Sólo tengo la luz de tu mirada.
¡Cómo quieres, mi amor, que no te quiera!

Si en esta oscuridad que estoy viviendo,
cuando todos olvidan mi existencia,
sólo tú me acaricias con ternura,
comprendiendo el dolor de mi tristeza.

Tú has vertido en mi vida la esperanza,
que en tus ojos de cielo se refleja.
Tus palabras son ecos de armonía,
entre notas de amor de una cadencia.

Sólo tengo el calor de tu sonrisa,
tu mirada, tu aliento, tu entereza,
y ese tacto finísimo y candente
que dejas en mi boca cuando besas.

Alma de Gloria

Yo quisiera fundirme y ser tu aroma,
para sentir tu piel junto a la mía,
fundirme en paraíso donde sueñes,
ser alma y frenesí de golondrina.

Un fontanar de amor y de esperanza,
el corazón que dentro te palpita.
El fulgor de tu aliento. Ser tu aurora
y el timbre de tu voz cuando suspiras.

Quisiera ser el eco de tus sueños,
el rayo que penetra en tus pupilas.
Esconderme en la noche, acariciarte,
y morder en tu boca la sonrisa.

Quisiera convertirme en mariposa,
y libar en tus labios la ambrosía.
Ser edén de tu sueño y te conviertas
en alma y frenesí de golondrina.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

La mosca y el mosquito

Soy una mosca,
me quiero casar
con un mosquito
que sepa volar.
– Soy un mosquito,
me quiero casar
con una mosca
que sepa bailar.
– Soy una mosca
que sabe bailar,
y el violín
también sé tocar.
– Ti-ri-ri-rí,
ti-ri-ri-rá;
con mis patitas
yo llevo el compás.
– Soy un mosquito,
ti-ti-ri-rí;
a nadie pico,
y vivo feliz.

Canciones

Lo importante de un niño
no es que sea un empollón
y recite como un loro
sin entender la lección.
Lo importante de un gato
es que cumpla sus funciones
-no que sea blanco o negro-,
sino que cace ratones.

martes, 27 de noviembre de 2018

Abuelita

Quién subiera tan alto
como la luna
para ver las estrellas
una por una,
y elegir entre todas
la más bonita
para alumbrar el cuarto
de la abuelita.

La primavera ha venido

La Primavera ha venido
nadie sabe como ha sido.
Ha despertado la rama
y el almendro ha florecido
y en el campo se escuchaba
el gri gri del grillo.
La primavera ha venido
nadie sabe como ha sido.

La madre triste

Duerme, duerme, dueño mío,
sin zozobra, sin temor,
aunque no se duerma mi alma,
aunque no descanse yo.
Duerme, duerme y en la noche
seas tú menos rumor
que la hoja de la hierba,
que la seda del vellón.
Duerma en ti la carne mía,
mi zozobra, mi temblor.
En ti ciérrense mis ojos:
¡duerma en ti mi corazón!

El barquito de papel

Con la mitad de un periódico
hice un barco de papel,
en la fuente de mi casa
le hice navegar muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla, y sopla sobre él.
¡Buen viaje, muy buen viaje,
barquichuelo de papel!

domingo, 11 de noviembre de 2018

Mar/Jorge Luis Borges

Antes que el sueño (o el terror) tejiera 
mitologías y cosmogonías, 
antes que el tiempo se acuñara en días, 
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento 
y antiguo ser que roe los pilares 
de la tierra y es uno y muchos mares 
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera, 
siempre. Con el asombro que las cosas 
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera. 
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día 
ulterior que sucede a la agonía.