jueves, 29 de noviembre de 2018

Mi derrota

Yo siempre me he sentido prisionero
en esta soledad de mi destino,
cruzando torpemente mi camino
en loco devenir triste y austero.

Las huellas de dolor de mi sendero
son negras como el fruto del endrino.
Me siento un desdichado peregrino
que nunca he conseguido lo que quiero.

Y en este divagar hacia la nada,
en pleno frenesí de mi locura
siento la soledad y el alma rota.

Ya le queda muy poco a mi jornada,
completa de dolor y de amargura,
y admito plenamente mi derrota.

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