miércoles, 31 de enero de 2018

La Violinista (parte 3)

Intenté por mi parte hablar con otros de sus familiares, pero la relación de ellos estaba rota, no había manera, no querían saber nada de ella ni de su carácter. Me hice a la idea de que Nina tendría que afrontarlo con la cabeza fría, era joven, tenía talento y dinero, no podía dejarse vencer, y así se lo dije. Cada tanto lo llamaba para preguntar por su hermano y siempre me decía con la voz totalmente rota que estaba peor.
Por fin, un día lluvioso de agosto murió el hermano de Nina. Ella no lloró y se portó amable con todo que llegó al velorio y al entierro. Lo enterramos una mañana y ella se quedó a la par de la tumba hasta que cerraron el cementerio, debajo de la lluvia, sin llorar, sólo sentada en el suelo sin expresión alguna. Tuve que llegar yo seguida de un médico a inyectarle un relajante que la hiciera dormir profundamente y llevármela a casa para que descansara.
—Me duele mucho el pecho —me dijo un par de días después por teléfono. No lo soporto, duele mucho, y no creo que se me quite. La muerte me derrotó, se lo llevó. ¿Quién me va a cuidar ahora?
Busqué al mejor de los psicólogos que lo había tratado cuando Antonio la dejó y durante dos meses Nina respondió bastante bien. Incluso contrató una semana un estudio y grabó diez canciones, las mejores que le escuché tocar, todas tristes, en tonos menores, magistralmente interpretadas.
Después de grabar las canciones llegó a mi casa y me entregó su violín favorito. Me dijo que ya nunca iba a tocar más. Pero era un buen violín que sonaba bien y quería que lo tuviera alguien que lo apreciara. No, le dije, en un par de meses volvemos a tocar y te vas a poner bien. Sonrío sombríamente y me dijo que le seguía doliendo demasiado el pecho, y que de todos modos nadie apreciaba su trabajo, que ni la conocían.

Dos días después, cuando su hermano cumplía cuatro meses de haber muerto, Nina fue al cementerio desde temprano y llevó un pastel de manzana, el favorito de su hermano. Comió un par de bocados durante el día, con algo de agua que llevaba. Una hora antes de que cerrara el cementerio, con un revólver calibre 38 se pegó un tiro certero y fatal en el corazón, y allí falleció delante de la tumba donde reposaba el alma de su hermano, dejando este mundo como otras de las futuras promesas de la música que se fueron demasiado jóvenes.
FIN

martes, 30 de enero de 2018

La Violinista (parte 2)

Nos acompañaba a todos lados y tenía el tino de alejarse un poco cuando Nina se portaba especialmente insoportable. A ella le gustaba Antonio, por supuesto, pero tardó algunos meses en enamorarse.
—Ya me jodí para toda la vida —me dijo, recién cumplidos los 21—, estoy locamente enamorada de Antonio.
Fueron felices un par de años. Nina hasta se volvió más sociable y accedía de buena gana a dar conciertos que antes no le interesaban. Ganábamos buen dinero, hicimos giras por algunos países y hasta tuvimos que contratar un manager. Grabamos un disco con canciones compuestas por ella.
A los cuatro años de estar casados, empezaron los problemas. Ella empezó a ser posesiva y celosa con Antonio. Él aguantó un año más los caprichos de Nina y la dejó.
La respuesta de Nina fue encerrarse en su dormitorio durante dos meses enteros sin hablar con nadie. Su hermana, con el único fin de ayudarla, la llevó a terapia y se recuperó casi totalmente. No volvió a ser la misma, pero volvió a ser funcional y a tocar el violín como solía hacerlo siempre.
Componía canciones geniales, pero la entendía poca gente porque no era música popular. Aun así, surgían invitaciones a otros países. Y bueno, también se sabía cualquier cantidad de canciones populares para tocar como pasatiempo.

Cuando Nina cumplió veinticinco años su hermano enfermó gravemente de cáncer de páncreas. Le dieron un año de vida, y Nina, para mi sorpresa no se derrumbó. Tomó el control financiero de la familia y lo administró de tal manera que su hermano tuvo los mejores tratamientos posibles para combatir su enfermedad. Así, logró vivir dos años más de lo previsto. Cuando Nina vio que la muerte de su hermano era inevitable, llegó llorando una noche a mi casa, a decirme que no podría soportar que él, su única familia, se fuera. Quién cuidaría de ella, quién la haría volver a ser normal cuando le dieran sus crisis.
CONTINUARÁ....

lunes, 29 de enero de 2018

La Violinista (parte 1)

Nina era extremista: amaba u odiaba intensamente y con la única persona en el mundo que podía entenderse era con su hermano. Era a la única persona a la que ella respetaba. Delante de él, no podía tomarse un trago ni fumar un cigarrillo.
Yo siempre fui su amiga de lejos, porque solía ser hiriente cuando cualquier persona le contradecía en algo. Pero era una música excelente, una de las mejores violinistas que he escuchado en la vida. Y su muerte no podía dejar de ser trágica, como les contaré. 
Siendo adolescente conocí a Nina en el instituto, ya que coincidió conmigo una vez en clase. Le gustaba desde ese entonces la bossa nova, y yo me volví su amiga porque fui la única que le atinaba a tocar los shakers y un bombo para acompañarlo. Cantaba bien, no era una gran vocalista, pero lo hacía bien. Su violín era la que hacía todo el show.
Nunca estuvo en un grupo porque era imposible trabajar con ella por su carácter. Varios músicos al ver su talento la invitaban a ensayar o a tocar, pero a la menor crítica a su estilo o a sus errores de ensayo se molestaba de tal manera que los demás músicos se convertían en sus peores enemigos.
 Solía encerrarse por días en su cuarto cuando se enojaba y el único que la podía hacer salir de su refugio era su hermano, ya que él lo dejaba e inventaba excusas para el instituto y después forzaba la puerta y la sacaba a la fuerza, y así Nina volvía a sus actividades normales como si nada hubiese pasado.
Nunca entendí por qué yo no dejé de ser su amiga. Creo que simplemente me gustaba cómo tocaba el violín y como ella era muy torpe con la gente y más aún con los hombres, yo salía ganando cuando yo conseguía alguna presentación en algún bar o reunión. Yo era el que hacía la parte social y ella sólo tocaba genialmente. Sabía muchas canciones, no cantaba mucho y era perfecta para esas reuniones de gente de dinero que quiere tener música de fondo que suene sofisticada.
Cuando alguien se acercaba a felicitarla por la música yo me adelantaba y atendía a la gente. Ella se escabullía al baño o a cualquier parte, ya que, en parte, despreciaba los halagos, porque siempre, decía ella que venía de gente que no sabe nada de la música.
Nina no tenía necesidad ni intención de trabajar así que la música era su forma de ocuparse y de ganar algo de dinero. Ella había heredado una fortuna y su hermano la administraba muy bien. Un buen paquete de acciones en las principales empresas del país era su fuente inagotable de dinero. Así, Nina tuvo acceso a los mejores violines, un buen sonido amplificador y buenos maestros desde que era una niña.

Una sola vez en la vida, Nina se enamoró de un elegante hombre mexicano, de pelo largo negro y de gran alegría, Antonio que así se llamaba, decidió desde que la vio que Nina era para él y se instaló sin pedir permiso en su vida.
CONTINUARÁ.... 

sábado, 27 de enero de 2018

La historia de Vana (parte tres)

Entonces, Niglo se dio cuenta entonces de que no había nada de lo que pudiera temer. De pronto, Vana retrocedió. Los ajos la repelían y las ropas la habían desconcertado. Se volvió hacia Niglo y le dijo entristecida:
-       Niglo, querido Niglo, ¿por qué alejas a una madre de su hijo? ¿Es tan superficial tu amor que no puede alcanzar la profundidad de la tumba? ¿Por qué me haces esto? – dijo Vana rompiendo a llorar.
Niglo la miró y vio en sus ojos tal dolor y aflicción que su corazón se colmó de piedad y le dio mucha pena, ya que Vana sollozaba desesperada y miraba al bebé, que gemía en la cuna.
 Niglo quitó los ajos, aflojó las ropas y ofreció el niño a Vana, quien rápidamente cogió en sus brazos el precioso cuerpecito del pequeño y se sentó a canturrean y hablar al bebé toda la noche. El corazón de Niglo latía con desesperada alegría al ver a su querida Vana queriendo de esa forma a su bebé.
Durante casi un mes Vana acudió cada noche para ver a su bebé, pero, sin embargo, el niño parecía ir debilitándose lentamente, como si un perfume de muerte le fuera robando poco a poco la vida. Niglo estaba cada vez más preocupado por el niño, así que decidió llevar al bebé al cura del pueblo para que lo bendijera, y acabó por contarle toda la historia.
El cura, tras mucho darle vueltas, le dijo que esperara a que Vana estuviera a punto de marcharse, justo antes del alba, y que entonces la sujetara y la mantuviera en el campamento hasta que el dios Sol proyectara sus rayos sobre ella.
Esa noche, Niglo miraba a Vana sentada en cuclillas en el lugar de costumbre.
Poco a poco, mientras la luna se movía entre las ramas de los árboles, Niglo fue armándose de valor para hacer lo que iba a hacer.
Cuando los primeros rayos de luz aparecieron por levante y Vana se inclinó sobre la cuna para dejar en ella al niño, Niglo se abalanzó sobre su pequeña figura fantasmal y la estrechó entre sus brazos.
Los intentos de Vana por liberarse fueron inútiles, y sus gritos lastimeros hirieron añicos el corazón de Niglo. Su mente se nubló de terror por lo que estaba haciendo, y con una lentitud agonizante, un rojo sol asomó tras los riscos, y Vana dejó de oponer resistencia en cuanto los rayos amarillos invadieron el valle.
Se desintegró de repente, quedando entre los brazos de Niglo una mortaja negra que primero se hizo trizas y después se convirtió en polvo. Cuando Niglo se dirigió a la cuna y vio al bebé tendido, inmóvil con una sonrisa en su carita, supo instintivamente que el niño había muerto y estaba con su madre.
Se arrojó sobre la manta y lloró con tal desesperación que, cuando el cura apareció al rayar el día, pensó que también él había muerto.
Los dos enterraron al bebé en el féretro junto a su madre. Y cuando abrieron la tapa, la dulce sonrisa del rostro marmóreo de Vana indicó a Niglo que por fin madre e hijo estaban juntos de nuevo

viernes, 26 de enero de 2018

La historia de Vana (parte dos)

Después se marcharon todos, dejando a Niglo solo con su bebé en su casa, porque en aquel momento no podía soportar a nadie a su lado, ya que perdía el juicio, arremetiendo contra todo el mundo.
Niglo alimentaba y lavaba bien al bebé, pero en parte odiaba a aquel ser que había ido creciendo a costa de su Vana, a la vez que lo odiaba porque gracias a ese ser su Vana ya no estaba con él. Solía sentarse durante horas mirando obnubilado al bebé chillón, preguntándose cómo Dios podía ser tan estúpido para hacer morir a una esposa lozana y dar la vida a un niño tan llorón y tan miedoso. Aunque también pensaba que lloraba porque echaba de menos el calor de su madre, y esa idea hacia mella en Niglo, el cual se hundía más.
Una noche en que la reluciente luna proyectaba extrañas sombras por todas partes, Niglo se despertó de repente, y al ir a ver al bebé vio que éste no estaba en su cuna. Así que levantando la vista, miró hacía la ventana y observó que a lo lejos se observaba una extraña figura.
Acurrucada junto a las ascuas avivadas por el viento, una mujer sostenía a su bebé, que balbucía feliz. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Niglo y le hizo estremecerse. Esta extraña mujer era Vana, la cual estaba allí sentada, canturreando una vieja canción del país, pellizcando su pezón y poniéndoselo al niño la boca ansiosa para poder establecer esa relación madre-hijo que nunca hubieran conseguido tener. Poco después, el espectro volvió a colocar al niño en su cuna y lo arropó.
Entonces, con una larga y tierna mirada que petrificó a Niglo, se dio la vuelta y se marchó, desvaneciéndose en la oscura arboleda de la noche. Niglo se acercó sigilosamente al bebé y contempló su cuerpecito dormido al tiempo que el día nacía sobre las montañas.
La noche siguiente, Niglo vistió deliberadamente al bebé con la ropa puesta del revés. Después puso una ristra de ajos alrededor del cuello del bebé y se puso a esperar a que llegara el fantasma de Vana.

Apareció pronto, caminando ansiosamente en busca de su bebé como si de una loba buscando a su cachorro se tratará, como lo haría una madre ante la llegada de su hijo.
CONTINUARÁ.... 

jueves, 25 de enero de 2018

La historia de Vana (parte primera)

Mi primo Niglo se casó con una hermosa muchacha de nombre Vana, que venía de una de las tribus gitanas- serbias, y durante un año vivieron la despreocupada vida de dos solícitas mariposas, todo el día persiguiéndose y dándose caza el uno al otro. Y por la noche yacían los dos entrelazados, susurrándose bellas palabras al oído.
Su amor pronto los llevó a engendrar una criatura; pero, cuanto más crecía el vientre de ella, más débil se sentía. En su amor por la muchacha, Niglo intentaba hacer todo lo posible para aliviarla y hacer que se sintiera mejor.
 Iba a buscar el agua, recogía la leña, preparaba la comida y lavaba la ropa; todo esfuerzo era poco para él.
 Pero Vana, que así se llamaba su mujer, cada vez se encontraba más débil. Por fin llegó el día señalado, y pronto fueron tres personas en el hogar. Pero la pobre de Vana no era capaz de levantarse, porque el parto había sido difícil, laborioso y había perdido mucha sangre.
Mientras el niño ganaba peso sin parar, ella se iba quedando sin fuerzas. Una noche, mientras Niglo dormía abrazado a Vana y al bebé, ella murió.
Al día siguiente, Niglo parecía poseído por un demonio, ya que hizo jirones todas las ropas de Vana y las quemó. Destrozó su guitarra y arrojó los pedazos sobre los trapos ardientes. Rompió su cafetera, su taza y su plato, y los enterró junto con todas las demás pertenencias de Vana.
Lo único que conservó de ella fue su fotografía: no tuvo fuerzas para destruirla, y tampoco podía hacer, ya que Vana siempre había sido y será la mujer a la que Niglo hubiera amado a lo largo de toda su vida, estuviera viva o muerta.

El cura del pueblo la enterró en el cementerio de San Jorge en Liebach en una sencilla ceremonia a la que acudió tan solo la familia de Vana y de Niglo. La familia de Vana arrojó un montón de ofrendas sobre su ataúd y el sepulturero cubrió de tierra la tumba.
CONTINUARÁ..... 

miércoles, 24 de enero de 2018

El Faro Flannan (parte 3)

Mas tarde ese día: “La tormenta todavía esta furiosa, viento constante. Stormbound. No se puede salir. Un barco pasa sonando la sirena. Puedo ver las luces de la cabina. Ducat callado. Donald McArthur llorando”.
“Diciembre 13. La tormenta continua durante la noche. Viento cambio al este por el norte. Ducat Callado. McArthur rezando”. después: “Tarde, día nublado. Yo, Ducat y McArthur rezamos”.
En diciembre 14 no hubo entrada en la bitácora.
La entrada final fue hecha en una pizarra, que bajo circunstancia normales habría sido adecuadamente transferida a la bitácora más tarde.
“Diciembre 15. 1pm. La tormenta terminó. mar calmado. Dios todo lo puede”
Fue en la tarde del 15th que fue observado que la luz no estaba encendida, entonces los hombres debieron haber desaparecido en algún momento en las pocas horas entre el ultimo registro y la caída de la noche. Que, en esa época del daño, y en esa área se habría producido alrededor de las 4 PM.
Hay numerosas cosas extrañas y que no encajan en la bitácora, primero todo aquel que conocía a Ducat; se le conocía como una persona calmada, de buena naturaleza y que Marshall haya puesto ese comentario personal “Ducat irritable” es extraño, McArthur llorando es extraordinario, hace quedar a McArthur como un niño, McArthur era un navegante veterano lobo del mar que había vivido muchas navegaciones tumultuosas en su vida pero nunca se le ha visto depresivo ni menos llorando en las navegaciones.
El registro final también es sorpresivo el superintendente Muirhead, que conocio a los 3 hombres y que fue la última persona que los vio con vida declaró que los hombres no eran muy religiosos y nunca los había visto mencionar a dios ni rezando.

¿Qué crees que tú les haya pasado a estos 3 hombres?
FIN.

martes, 23 de enero de 2018

El Faro Flannan (parte 2)

Dentro del faro, nada parecía fuera de orden, las lamparas de aceite estaban gastadas, las camas guardadas, como si los trabajadores se acabaran de levantar, los platos lavados, y restos de cenizas frías en la parrilla, los relojes se detuvieron. 2 de los 3 abrigos fueron encontrados dentro del faro, lo que podría significar que uno de los trabajadores había salido sin su abrigo puesto. Algo que habría sido totalmente incongruente, no solo todo esto el escenario era confuso, sino también los 3 hombres a la vez dejaron la luz del faro sin atención algo que iba en contra de las normas establecidas por el Consejo Faro Norte y que podría considerarse un delito. El único conjunto de ropa “casual” que se encontró pertenecía a Donald McArthur.
Muchos mitos y historias se hicieron acerca del misterio del faro Flannan, según algunos reportaron que cuando Joseph Moore abrió la puerta principal, 3 extrañas aves salieron volando, y que mientras investigaban dentro del faro extrañas algas marinas fueron encontradas en la escalera, y también que en la mesa de la cocina había una cena navideña.
Una exhaustiva búsqueda también se hizo fuera del faro en los alrededores de la isla,  en la parte de aterrizaje al oeste encontraron daños extraordinarios. rejas de hierro estaban fuera de forma, y el ferrocarril de hierro en el camino fue completamente empapados fuera del hormigón. La conclusión fue que el daño había sido causado durante una terrible tormenta.
Joseph Moore envió un telegrama al consejo de faros del norte, diciendo que “un terrible accidente” había sucedido en Flannan. El concluyo que “Los pobres muchachos debieron hacer sido arrastrado sobre los acantilados o ahogados tratando de rescatar un barco o algo así”
Cuando la bitácora fue encontrada la teoría de Joseph fue descartada rápidamente, la lectura encontrada perturbó a todo aquel que lo haya leído…El Trabajador del Faro Flannan Thomas Marshall escribió lo siguiente:
“Diciembre 12, La marea se avecina del noroeste, el mar se estremece con furia. Nunca había visto semejante tormenta. Las olas están muy altas. Desgarrando el faro. Todo en regla. James Ducat esta irritable”
CONTINUARÁ.....

lunes, 22 de enero de 2018

El Faro Flannan (parte 1)

En diciembre de 1900 Thomas Marshall, James Ducat y Donald McArthur, en las solitarias Islas Flannan, aproximadamente a 20 millas de las Hébridas Exteriores, Escocia occidental, estaban a cargo del faro Flannan y debían mantenerlo en funcionamiento todo diciembre, pero desaparecieron antes de navidad sin dejar rastro alguno. No hay respuestas a su desaparición, y desde hace más de 100 años un sinfín de especulaciones sobre su destino han sido imaginado al extremo. Escuchar sobre el misterio de estos 3 hombres que desaparecieron sin dejar rastro alguno, aislado en el borde del mundo, rodeada por el Hostil Océano Atlántico, te llega hasta debajo de la piel.
El faro de Flannan entró en operación el 7 de diciembre de 1899, no tenía comunicación inalámbrica, y no había ninguna manera de comunicarse con el mundo exterior a parte de unas esferas de estilo de semáforos en los postes que solo pueden ser vista en buen día.
El misterio Comienza en la noche del 15 de diciembre de 1990 cuando una tormenta estalló en las proximidades de las islas, dejando varios barcos de todos tipos en peligro y a la deriva. La tripulación de un barco pasante llamado “El viento justo” estaban molestos y perturbados que no ninguna luz de guía desde el recién construido faro Flannan estuviera en funcionamiento. Nada parece haber sido hecho al respecto.  Tal vez las autoridades consideraron que era mejor esperar unos días, ya que el barco de socorro, el Hesperus, Estaría navegando a las islas el 20 de diciembre con provisiones y personal para el Faro Flannan.
El mal tiempo retraso el Hesperus, a bordo estaba Joseph Moore quien fue enviado para dar de alta a unos de los guardianes del faro. Moore estaba preocupado acerca del misterio de la luz muerta del faro. Él sabía que era inconcebible que 1 trabajador del faro permitiera que la luz se fuera de esa manera en plena tormenta. Se decía que en el corto viaje a la isla Flannan, Moore estaba inquieto lleno de aprensión paseando por la cubierta y rechazando la comida, Moore estaba preparado para lo peor.

Ciertas cosas eran muy extrañas en la isla del faro Flannan en el momento que llegaron, no había comité de bienvenida de parte de los trabajadores del faro (que normalmente estaría afuera para saludarlos) Las cajas de provisiones estaba intacta sin ser re-abastecida y la bandera no estaba sobre la asta. El hesperus anclo el barco en silencio y Joseph Moore se dirigió hacia el faro, preguntando en voz alta si había alguien adentro.
CONTINUARÁ.........

jueves, 18 de enero de 2018

Marcas

El día 25 de noviembre, se llevó a cabo una concentración sobre la Violencia de Género en Calzada de Calatrava, y en esta se reunión se reunieron dos mujeres, las cuales nunca se habían visto.
La primera enseñó su brazo en el cual lucía un gran arañazo, y respondió:
-       Me lo hizo mi novio con un alambre.
La segunda estaba en silla de ruedas, y enseñando sus manos y sus pies llenos de heridas, añadió:
-       Mi marido me empujó por las escaleras, cuando quise huir de él y escapar de las cadenas que me oprimían.
Mientras las tres conversaban escucharon un mensaje proveniente de un altavoz que decía así:
-       A todas os digo luchad por ser unas mujeres libres que se antepongan a todos los problemas que no se rindan, ya que cada marca que tenemos en el cuerpo es una señal de que cada día luchamos por nuestros derechos y libertades sin que nadie nos pueda prohibir nada, y si decimos que no algo es NO. Somos mujeres, pero ante todo somos PERSONAS.

Al oír eso, las tres mujeres acordaron que nunca dejarían de luchar hasta que sus parejas pagaran por todo lo que les habían hecho y sus marcas siempre serían eso señales de su continua lucha, a la que hoy en día se unen una mayor cantidad de mujeres que siguen siendo maltratadas por los monstruos de sus parejas, si se les puede llamar personas.

sábado, 13 de enero de 2018

Luis, un niño de un color diferente (parte cuatro)

Dicho esto, Luis cerró los ojos y de pronto, cada persona del pueblo era distinta, ya que, unos tenían tres ojos, otros tenían seis dedos en cada mano, otros tenían el cabello de distintos colores, otros tenían la piel de diferente color y así, cada uno de ellos era diferente.
Entre los habitantes del pueblo, Luis buscó a la preciosa niña, la cual se llamaba Nerea; y así ambos se fueron a otros lugares donde él era él y ella era ella, y nunca nadie los volvería a juzgar por ser diferentes a los demás.

Tras su partida, los habitantes del pueblo se dieron cuenta de lo especial que era Luis, al haberles enseñado una importante lección. También se arrepintieron de lo mal que le habían tratado, jurando así que no volverían a discriminar ni desplazar a nadie por ser diferente a los demás, ya que dentro de la apariencia externa de la persona se podría esconder una gran persona.

viernes, 12 de enero de 2018

Luis, un niño de un color diferente (parte tres)

Una noche, de invierno frío y de lluvia, se oyó tocar la puerta del castillo, la madre de Luis abrió la puerta, afuera había una niña harapienta, sucia y mojada, que clamaba por comida y techo para esa noche, pues de lo contrario moriría. La niña llorando le suplicó a la nueva duquesa:
-      Deme usted algo de comer, y déjeme dormir aquí, por favor. Afuera hace mucho frío y llueve, y tengo mucha hambre.
La duquesa totalmente enfurecida le gritó:
-      Hija de la calle, aquí no hay nada para ti, vete que ensucias mi castillo, harapienta.
Oyendo esto la niña empezó a llorar con más fuerza, y Luis, que vio lo que había pasado, dijo a su madre en tono de reclamo:
-      Madre, déjala pasar, aunque tú no quieras ayudarla, yo sí quiero ayudar a esta pobre niña.
Entonces, Luis, el niño del pelo verde, cerró sus ojos y de pronto la niña estaba limpia, vestida con suficiente abrigo y con una mesa llena de manjares para ella sola.
Mientras la niña comía, Luis se ocupó de otra cosa, ya que fue a buscar a su familia y reunió a todo el pueblo y dijo:

-      Fui siempre burlado por todos vosotros, fui aislado de vuestros juegos, de vuestras vidas, sólo, cuando pude cumplir vuestros deseos os hicisteis mis amigos. Pues os digo, vuestra vida está llena de riqueza, pero vuestro corazón como el de mi madre no tiene amor para los que somos distintos, por eso, todo lo deseado, será eliminado y todos vosotros seréis distintos al resto del mundo.

jueves, 11 de enero de 2018

Luis, un niño de un color diferente (segunda parte)

Un día camino a casa por el bosque de vuelta del colegio, Luis vio algo que brillaba en la rama de un árbol, se acercó y de pronto esa lucecita se fue haciendo cada vez más grande hasta convertirse en una preciosa hada, de nombre Esmeraldina, la cual le dijo a Luis:
-      Piensa en algo que desees y tu deseo se hará realidad, lo único que no puedes cambiar es como eres en verdad.
Luis llegó a casa muy contento y dijo a sus Padres: 
-      Papá y mamá puedo hacer magia, pedidme lo que queráis.
Al oír esto los padres de Luis y sus hermanos se rieron de él, pero nuevamente un recuerdo vino a la mente de la Madre, el cual fue que la bruja le dijo que su hijo sería “mágico”. Siendo consciente de ello, le dijo a Luis:
-      Quiero ser duquesa, vivir en un castillo, tener mucho dinero y muchas joyas, quiero ser rica.
Dicho esto, Luis cerro fuertemente sus ojos y de pronto estaban en un castillo, hermoso, lleno de hermosas joyas, vestidos, sirvientes, era un sueño hecho realidad.
Cuando el rumor llego al pueblo, todos empezaron a querer a Luis, todos querían jugar con él y no dejaban de pedirle deseos, y Luis, al sentirse querido y aceptado por todos no dejaba de complacer, aunque hubiera veces que no le gustaran.

La vida cambió para Luis, desde ese día que cumplió su primer deseo, pasó a ser el niño más querido de la ciudad, pero todas las cosas cambian.

miércoles, 10 de enero de 2018

Luis, un niño de un color diferente (primera parte)

Érase una vez, un matrimonio campesino de nombre Martín y Lucía, que deseaba muchísimo tener un bebe, pasaban los años y no venía ningún niño, así que un día, la madre fue a la bruja del bosque y pidió que le hiciera un conjuro para así poder tener su ansiado niño.
Así lo hizo la bruja, pero a la madre advirtió:
-      Tu niño será especial, mágico y debes amarlo siempre, sino la desdicha te traerá.
Y, nueve meses después, nació un bebe precioso con unos ojos negros encantadores, pero los padres se llevaron un susto se llevaron cuando vieron que su niño tenía el pelo verde, verde como una manzana.
Lloraron los campesinos avergonzados del hijo que habían tenido, se preguntaban cosas como, por ejemplo, que cómo pasearían libremente por el pueblo, que dirían los demás niños cuando su hijo fuera al colegio con ellos, y se repetían que era una desgracia y una vergüenza tener un hijo así.
Y, fue entonces que la madre recordó las palabras de la bruja, “especial”, “mágico”, “debes amarlo”, la madre se imaginó que el niño igual podría hacer algún truco de magia, así que comenzó a pedirle deseos, pero el niño era muy pequeño y no podía llevar a cabo ningún truco de magia.
Pasado algún tiempo, los campesinos tuvieron dos hijos varones más, los cuales no habían sido pedidos con ningún conjuro de bruja y los cuales eran como cualquier otro niño, pero qué destino depararía al niño pequeño de pelo verde.

Luis, así le habían llamado, era un niño solitario, triste, sus hermanos se burlaban de él, nadie en el pueblo quería ser su amigo, en la escuela todos se reían de su pelo, hasta el punto que el niño siempre usaba un sombrero para tapar su cabellera que no dejaba de crecer y nunca cambiaba de color.

martes, 9 de enero de 2018

Hay que saber ganar o perder

Lucas era un niño que odiaba perder a cualquier juego o deporte que jugará. Sus papás, maestros, amigos y muchos otros decían que no sabía perder, pero lo que pasaba de verdad es que no podía soportar perder a nada, ni a las canicas. Era tan estupendo, y se sentía uno tan bien cuando ganaba, que no quería renunciar a aquella sensación por nada del mundo; además, cuando perdía, era justo todo lo contrario, le parecía lo peor que a uno le puede ocurrir.
Por eso no jugaba a nada que no se le diera muy bien y en lo que no fuera un fenómeno, y no le importaba que un juego durase sólo un minuto si al terminar iba ganando. Y en lo que era bueno, como el futbolín, no paraba de jugar.
Un día cuando llegó al colegio Diego, un chico nuevo, que había llegado de Alemania, experto en ese mismo juego, no tardó en enfrentarse a Lucas, el cual se preparó concentrado y serio, dispuesto y sabiendo que iba a ganar, pero Diego no parecía tomárselo en serio, andaba todo el rato sonriente y hacía chistes, sobre todo. Pero era realmente un fenómeno, marcaba goles una y otra vez, y no paraba de reír y divertirse.
Estaba tan poco atento, que Lucas pudo hacerle trampas con el marcador, y llegó a ganar el partido. Lucas se mostró triunfante y con una sonrisa superior, pero a Diego no pareció importarle y con una gran sonrisa dijo:
-          Ha sido estupendo, me gusta mucho jugar contigo y tenemos que quedar para jugar otro día.
Aquel día no se habló de otra cosa en el colegio que no fuera la gran victoria de Lucas. Pero por la noche, Lucas no se sentía feliz por haber ganado el partido. Había ganado, y aun así no había ni rastro de la sensación de alegría que tanto le gustaba, sino que le quedaba un sentimiento raro como de tristeza.
Además, Diego no se sentía nada mal ni triste por haber perdido, y pareció disfrutar perdiendo en realidad. Y para colmo al día siguiente, Lucas pudo ver a Diego jugando al baloncesto; en verdad era realmente malísimo, ya que perdía una y otra vez, pero lo que más le sorprendió a Lucas es que Diego no abandonaba su sonrisa ni su alegría, aunque perdiera mil veces.
Durante varios días observó a aquel niño alegre, era buenísimo en algunas cosas y malísimo hasta llegar a hacer el ridículo en otras cosas, pero disfrutaba con todas ellas por igual.
 Y entonces, Lucas empezó a comprender que para disfrutar de los juegos no era necesario un marcador, ni tener que ganar o perder, sino vivirlos con ganas, intentando hacerlo bien y disfrutando de aquellos momentos de juego.
Y se atrevió por fin a jugar al escondite, a hacer un chiste durante un partido al futbolín, y a sentir pena porque acabara un juego divertido, sin preocuparse por el resultado. Y sin saber muy bien por qué, los mayores empezaron a comentar a escondidas, "da gusto jugar con Lucas, él sí que sabe perder"

FIN.

lunes, 8 de enero de 2018

La Chica Perfecta (parte 5)

Eran dos jóvenes brillantes y determinados, a través de esfuerzos continuos pudieron adquirir de nuevo los conocimientos y las sensaciones que los calificaban para que fueran a volver a ser los mismos de siempre. Tras esto, se convirtieron en ciudadanos modelos, sabían transbordar de una línea del subterráneo a otra, eran capaces de enviar una carta de entrega especial en la oficina de correos. De hecho, incluso experimentaron otra vez el amor, a veces el 75% o aún el 85% del amor.
El tiempo pasó veloz y pronto el chico y la chica tuvieron treinta y dos y treinta años.
Así que, una bella mañana de abril, el chico caminaba de este a oeste, mientras que la chica lo hacía de oeste a este, ambos a lo largo de la callecita del barrio de Harajuku de Tokio. Pasaron uno al lado del otro justo en el centro de la calle.
Entonces, un débil destello de sus memorias perdidas brilló tenue y breve en sus corazones. Cada uno sintió una gran punzada en su pecho, y fue ahí cuando supieron que él era el chico perfecto para ella y ella era la chica perfecta para él.
Pero el resplandor de sus recuerdos era muy débil y sus pensamientos no tenían ya la claridad que tenía hace años. Así que, sin una palabra, se pasaron de largo, uno al otro, desapareciendo en la multitud para siempre.

FIN

sábado, 6 de enero de 2018

La Chica Perfecta (parte 4)

Sin embargo, mientras se sentaron y hablaron una pequeña duda se sembró en sus corazones: ¿estaba bien si los sueños de uno se cumplen tan fácilmente?
Y así, tras una pausa en su conversación, el chico dijo a la chica:
-          Vamos a probarnos, sólo una vez. Si realmente somos los amantes perfectos, entonces alguna vez en algún lugar, nos volveremos a encontrar sin duda alguna y cuando eso suceda, sabremos que seremos los amantes perfectos, ¿cómo lo ves?
-          Sí, eso es exactamente lo que debemos de hacer – dijo ella.
Y así partieron, cada uno por su lado. Sin embargo, la prueba en que estuvieron de acuerdo era innecesaria, nunca debieron someterse a ella porque en verdad eran el uno para el otro y era un milagro que se hubieran conocido, pero era imposible para ellos saberlo, ya que ambos eran muy jóvenes.

En un invierno, el chico y la chica se enfermaron gravemente, y tras pasar semanas entre la vida y la muerte, perdieron toda memoria de los años primeros. Cuando despertaron sus cabezas estaban totalmente vacías de recuerdos. CONTINUARÁ.....

jueves, 4 de enero de 2018

La Chica Perfecta (parte 3)

Al intentar alcanzarla, doy algunas zancadas y giro, pero ella se pierde en la multitud. Tendría que haber empezar por un “Érase una vez”, y haber terminado con “Una historia triste, ¿no crees?”.
Érase una vez un chico y una chica. Él tenía dieciocho años y la chica tan solamente dieciséis. Ninguno de los dos tenía una belleza que se hiciera notar. Eran solamente unos muchachos ordinarios, como todos los demás. Pero ellos creían con todo su corazón que en algún lugar del mundo vivía el muchacho perfecto y la muchacha perfecta para ellos. Y ese sueño que ambos tenían sucedió.
Un día ambos se encontraron en la calle; ambos se sorprendieron mucho, y se decían lo mucho que se habían estado buscando durante toda su vida.

Después de decirse lo mucho que se habían estado buscando, ambos se sentaron en la banca de un parque, se tomaron de las manos y se contaron todas sus historias de vida hora tras horas. Ya nunca jamás estarían solos. Que cosa más hermosa encontrar y ser encontrado por tu media mitad. CONTINUARÁ.......

miércoles, 3 de enero de 2018

La Chica Perfecta (parte 2)

Después de que hubiésemos hablado, la llevaría a almorzar a algún lugar, quizá iríamos al cine, pararíamos en el bar para tomar unos cócteles y por ultimo y con un poco de suerte, terminaríamos haciendo el amor en la cama.
Esa posibilidad llama a la puerta de mi corazón, siendo ahora la distancia entre nosotros de apenas quince metros. ¿Cómo me puedo acercar o qué debería decirle? ¿Debería comenzar con un “buenos días, señorita”? No, sonaría ridículo, parecería como un vendedor de seguros.
Quizá simplemente sirva la verdad: Buenos días, tú eres la chica perfecta para mí. Seguro que no, no se lo creería. Aunque lo dijera es posible que no quisiera hablar conmigo. Perdóname, podría decir, es posible que yo sea la chica totalmente perfecta para ti, pero tú no eres el chico perfecto para mí. Podría suceder, y de encontrarme en esa situación me rompería en mil pedazos, jamás me recuperaría del golpe, tengo treinta y dos años, y de eso se trata madurar.
Pasamos frente a una florería, y un tibio aire tocaba mi piel. La acera está húmeda y noto una fragancia a rosas, pero no puedo hablar con ella, quien trae un suéter blanco y en su mano derecha aprieta un sobre blanco con una sola estampa. Así que, ella le ha escrito una carta a alguien, a juzgar por su mirada medio adormecida quizá pasó toda la noche escribiendo. Ese sobre puede guardar todos sus secretos. CONTINUARÁ....

martes, 2 de enero de 2018

La Chica Perfecta (parte 1)

Una bella mañana de abril, en una pequeña calle del elegante barrio de Harajuku en Tokio, me crucé con la chica que era perfecta para mí.
Se llamaba Lisa, y la verdad no era guapa ni tenía ningún rasgo que sobresaliera. Y lo que era su ropa no era nada moderna ni especial. En la nuca, su cabello tenía las marcas de como si se hubiera levantado hacía una hora. Tampoco era joven, sino que debía andar alrededor de unos treinta años, tampoco cerca de lo que comúnmente se considera una “chica”.
Aún así, estando tan cerquita de ella, ya sé que es la chica totalmente perfecta para mí. Desde el momento que la vi algo retumbó en mi pecho, sentí mariposas en mi estómago y mi boca se quedó seca como un desierto.
A lo mejor tú tienes un tipo de chica perfecta: digamos que es la típica belleza, delgada, de tobillos delgados, o grandes ojos, o delicados dedos, so sin tener una buena razón te enloquecen las jóvenes que se toman su tiempo en ayudar a los demás. Yo tengo mis propias preferencias, por supuesto. A veces en un restaurante me descubro mirando a la chica de la mesa porque me gusta la forma de su nariz.
Nadie puede asegurar que su chica perfecta corresponde a un tipo preconcebido. Por mucho que me gusten las narices, no puedo recordar la forma de la de ella, ni siquiera si tenía una. Todo lo que puedo recordar de forma segura es que no tenía una gran belleza.

Una bella mañana de abril, ella iba caminando de este a oeste y yo de oeste a este. En ese momento que me crucé con ella, ojalá le hubiera hablado. Media hora sería suficiente para preguntarle acerca de sus gustos y aficiones, su edad; o contarle algo sobre mí. CONTINUARÁ.....

lunes, 1 de enero de 2018

Así nacieron las fallas....

Nos remontamos hace mucho tiempo, cuando no existía la electricidad, cuando los artesanos y carpinteros trabajaban en su labor durante el oscuro y frío invierno eran iluminados y calentados por la luz de candiles, lamparillas y pequeñas hogueras alimentadas con las virutas y los restos de madera con la que trabajaban.
Cuando se acercaba la primavera, los días se hacían más largos y una luz cálida del sol entraba por las ventanas; entonces los artesanos apagaban sus candiles y lamparillas y quemaban los soportes que usaban para colgarlos llamados parots. También muchas veces aprovechaban la fogata para deshacerse de trastos viejos como restos de tablas, tablones y demás maderas que amontonaban en el taller y que ya no le volverían a dar uso nunca más en la vida.
Con el paso del tiempo, toda la gente de las ciudades y pueblos, hacía uso de aquellas hogueras que antes hacían los carpinteros para quemar todos los trastos viejos como los muebles o ropa que habían criado polvo en un rincón del desván y que ya no volverían a usarse.
Un día, a un grupito de jóvenes de un barrio, se le ocurrió la idea de que podían disfrazar esos parots y esas maderas, que se quemaban en las hogueras, con las ropas que ya no les servía, y convertirlas así en grandes y divertidos muñecos.
La idea tuvo tanto éxito que mucha gente comenzó a copiarla, y a convertir esos restos de madera en divertidos muñecos o ninots, que parodiaban algunas de las costumbres o a personas que eran famosas de aquella época.
Y a partir de eso, durante todos los años, cuando se acercaba la fecha del día de San José, se comenzaban a ver en las esquinas de todas las calles pequeños monumentos llenos de ninots y otros muñecos alrededor, de los cuales la gente del barrio se agrupaba para celebrar todos juntos la llegada de la primavera.
Y la misma noche de San José, en una gran fiesta, se prendía fuego a todos los monumentos creando así enormes hogueras llenas de colores y esplendor.
La quema de estos muñecos comenzó a simbolizar el fin de todo lo que estaba viejo, lo que era triste, todo aquello que nos hacía sentir malo lo que nos sobraba, para así comenzar una nueva vida con la llegada de una primavera cargada de bastantes alegrías, mucha felicidad y sobre todo renovada en todos los ámbitos de nuestra vida.
También algunas personas creen que las Fallas comenzaron por unos peleles satíricos que representaban diversas personas famosas en la sociedad, los cuales se tiraban a las hogueras y enterraban a primeros de Mayo.