viernes, 26 de enero de 2018

La historia de Vana (parte dos)

Después se marcharon todos, dejando a Niglo solo con su bebé en su casa, porque en aquel momento no podía soportar a nadie a su lado, ya que perdía el juicio, arremetiendo contra todo el mundo.
Niglo alimentaba y lavaba bien al bebé, pero en parte odiaba a aquel ser que había ido creciendo a costa de su Vana, a la vez que lo odiaba porque gracias a ese ser su Vana ya no estaba con él. Solía sentarse durante horas mirando obnubilado al bebé chillón, preguntándose cómo Dios podía ser tan estúpido para hacer morir a una esposa lozana y dar la vida a un niño tan llorón y tan miedoso. Aunque también pensaba que lloraba porque echaba de menos el calor de su madre, y esa idea hacia mella en Niglo, el cual se hundía más.
Una noche en que la reluciente luna proyectaba extrañas sombras por todas partes, Niglo se despertó de repente, y al ir a ver al bebé vio que éste no estaba en su cuna. Así que levantando la vista, miró hacía la ventana y observó que a lo lejos se observaba una extraña figura.
Acurrucada junto a las ascuas avivadas por el viento, una mujer sostenía a su bebé, que balbucía feliz. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Niglo y le hizo estremecerse. Esta extraña mujer era Vana, la cual estaba allí sentada, canturreando una vieja canción del país, pellizcando su pezón y poniéndoselo al niño la boca ansiosa para poder establecer esa relación madre-hijo que nunca hubieran conseguido tener. Poco después, el espectro volvió a colocar al niño en su cuna y lo arropó.
Entonces, con una larga y tierna mirada que petrificó a Niglo, se dio la vuelta y se marchó, desvaneciéndose en la oscura arboleda de la noche. Niglo se acercó sigilosamente al bebé y contempló su cuerpecito dormido al tiempo que el día nacía sobre las montañas.
La noche siguiente, Niglo vistió deliberadamente al bebé con la ropa puesta del revés. Después puso una ristra de ajos alrededor del cuello del bebé y se puso a esperar a que llegara el fantasma de Vana.

Apareció pronto, caminando ansiosamente en busca de su bebé como si de una loba buscando a su cachorro se tratará, como lo haría una madre ante la llegada de su hijo.
CONTINUARÁ.... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario