Nos
remontamos hace mucho tiempo, cuando no existía la electricidad, cuando los
artesanos y carpinteros trabajaban en su labor durante el oscuro y frío
invierno eran iluminados y calentados por la luz de candiles, lamparillas y pequeñas
hogueras alimentadas con las virutas y los restos de madera con la que
trabajaban.
Cuando
se acercaba la primavera, los días se hacían más largos y una luz cálida del
sol entraba por las ventanas; entonces los artesanos apagaban sus candiles y
lamparillas y quemaban los soportes que usaban para colgarlos llamados parots.
También muchas veces aprovechaban la fogata para deshacerse de trastos viejos
como restos de tablas, tablones y demás maderas que amontonaban en el taller y
que ya no le volverían a dar uso nunca más en la vida.
Con el
paso del tiempo, toda la gente de las ciudades y pueblos, hacía uso de aquellas
hogueras que antes hacían los carpinteros para quemar todos los trastos viejos
como los muebles o ropa que habían criado polvo en un rincón del desván y que
ya no volverían a usarse.
Un
día, a un grupito de jóvenes de un barrio, se le ocurrió la idea de que podían
disfrazar esos parots y esas maderas, que se quemaban en las hogueras, con las
ropas que ya no les servía, y convertirlas así en grandes y divertidos muñecos.
La
idea tuvo tanto éxito que mucha gente comenzó a copiarla, y a convertir esos
restos de madera en divertidos muñecos o ninots, que parodiaban algunas de las
costumbres o a personas que eran famosas de aquella época.
Y a
partir de eso, durante todos los años, cuando se acercaba la fecha del día de
San José, se comenzaban a ver en las esquinas de todas las calles pequeños
monumentos llenos de ninots y otros muñecos alrededor, de los cuales la gente
del barrio se agrupaba para celebrar todos juntos la llegada de la primavera.
Y la
misma noche de San José, en una gran fiesta, se prendía fuego a todos los
monumentos creando así enormes hogueras llenas de colores y esplendor.
La
quema de estos muñecos comenzó a simbolizar el fin de todo lo que estaba viejo,
lo que era triste, todo aquello que nos hacía sentir malo lo que nos sobraba,
para así comenzar una nueva vida con la llegada de una primavera cargada de
bastantes alegrías, mucha felicidad y sobre todo renovada en todos los ámbitos
de nuestra vida.
También
algunas personas creen que las Fallas comenzaron por unos peleles satíricos que
representaban diversas personas famosas en la sociedad, los cuales se tiraban a
las hogueras y enterraban a primeros de Mayo.
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