El día
25 de noviembre, se llevó a cabo una concentración sobre la Violencia de Género
en Calzada de Calatrava, y en esta se reunión se reunieron dos mujeres, las
cuales nunca se habían visto.
La
primera enseñó su brazo en el cual lucía un gran arañazo, y respondió:
- Me lo
hizo mi novio con un alambre.
La
segunda estaba en silla de ruedas, y enseñando sus manos y sus pies llenos de
heridas, añadió:
- Mi
marido me empujó por las escaleras, cuando quise huir de él y escapar de las
cadenas que me oprimían.
Mientras
las tres conversaban escucharon un mensaje proveniente de un altavoz que decía
así:
- A
todas os digo luchad por ser unas mujeres libres que se antepongan a todos los
problemas que no se rindan, ya que cada marca que tenemos en el cuerpo es una
señal de que cada día luchamos por nuestros derechos y libertades sin que nadie
nos pueda prohibir nada, y si decimos que no algo es NO. Somos mujeres, pero
ante todo somos PERSONAS.
Al oír
eso, las tres mujeres acordaron que nunca dejarían de luchar hasta que sus
parejas pagaran por todo lo que les habían hecho y sus marcas siempre serían
eso señales de su continua lucha, a la que hoy en día se unen una mayor
cantidad de mujeres que siguen siendo maltratadas por los monstruos de sus
parejas, si se les puede llamar personas.
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