lunes, 8 de enero de 2018

La Chica Perfecta (parte 5)

Eran dos jóvenes brillantes y determinados, a través de esfuerzos continuos pudieron adquirir de nuevo los conocimientos y las sensaciones que los calificaban para que fueran a volver a ser los mismos de siempre. Tras esto, se convirtieron en ciudadanos modelos, sabían transbordar de una línea del subterráneo a otra, eran capaces de enviar una carta de entrega especial en la oficina de correos. De hecho, incluso experimentaron otra vez el amor, a veces el 75% o aún el 85% del amor.
El tiempo pasó veloz y pronto el chico y la chica tuvieron treinta y dos y treinta años.
Así que, una bella mañana de abril, el chico caminaba de este a oeste, mientras que la chica lo hacía de oeste a este, ambos a lo largo de la callecita del barrio de Harajuku de Tokio. Pasaron uno al lado del otro justo en el centro de la calle.
Entonces, un débil destello de sus memorias perdidas brilló tenue y breve en sus corazones. Cada uno sintió una gran punzada en su pecho, y fue ahí cuando supieron que él era el chico perfecto para ella y ella era la chica perfecta para él.
Pero el resplandor de sus recuerdos era muy débil y sus pensamientos no tenían ya la claridad que tenía hace años. Así que, sin una palabra, se pasaron de largo, uno al otro, desapareciendo en la multitud para siempre.

FIN

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