Eran dos jóvenes brillantes y determinados, a
través de esfuerzos continuos pudieron adquirir de nuevo los conocimientos y
las sensaciones que los calificaban para que fueran a volver a ser los mismos
de siempre. Tras esto, se convirtieron en ciudadanos modelos, sabían
transbordar de una línea del subterráneo a otra, eran capaces de enviar una
carta de entrega especial en la oficina de correos. De hecho, incluso
experimentaron otra vez el amor, a veces el 75% o aún el 85% del amor.
El tiempo pasó veloz y pronto el chico y la chica
tuvieron treinta y dos y treinta años.
Así que, una bella mañana de abril, el chico
caminaba de este a oeste, mientras que la chica lo hacía de oeste a este, ambos
a lo largo de la callecita del barrio de Harajuku de Tokio. Pasaron uno al lado
del otro justo en el centro de la calle.
Entonces, un débil destello de sus memorias
perdidas brilló tenue y breve en sus corazones. Cada uno sintió una gran
punzada en su pecho, y fue ahí cuando supieron que él era el chico perfecto
para ella y ella era la chica perfecta para él.
Pero el resplandor de sus recuerdos era muy débil y
sus pensamientos no tenían ya la claridad que tenía hace años. Así que, sin una
palabra, se pasaron de largo, uno al otro, desapareciendo en la multitud para
siempre.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario