Te contaré deseos en tus labios,
el placer será mi arma para soñar,
recorreré tu alma
y secuestraré tu amor.
No habrá rescate:
sólo la pasión.
jueves, 27 de septiembre de 2018
Sentir....
Sentir,
sentir que tu mano es mi caricia,
sentir que tu sueño es mi deseo,
sentir que tu mirada es mi descanso,
sentir que tu nombre es mi canción,
sentir que tu boca es mi refugio,
sentir que tu alma es mi regalo.
Sentir que existes...
sentir que vivo para amarte.
sentir que tu mano es mi caricia,
sentir que tu sueño es mi deseo,
sentir que tu mirada es mi descanso,
sentir que tu nombre es mi canción,
sentir que tu boca es mi refugio,
sentir que tu alma es mi regalo.
Sentir que existes...
sentir que vivo para amarte.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Familia
La familia es muy especial
porque nos quiere mucho
nos brinda un techo
y en mi vida es ensencial
Es esencial ese amor
que mi familia me da
para que en mi vida
siempre haya resplandor
Por eso le pido a dios
que a mi familia ilumine
que por el buen sendero camine
y no halla desvios
Una buena amistad
la familia brinda con alegria
se fortalece cada dia
y se da con amabilidad.
Diferencias
Cada árbol es diferente,
cada persona lo es también,
miro las estrellas y les veo forma,
otras no lo sé.
cada persona lo es también,
miro las estrellas y les veo forma,
otras no lo sé.
Me gustan los árboles,
porque están cerca del cielo,
y así se siente la pureza del sol,
yo aquí en el suelo y casi no siento su calor.
y así se siente la pureza del sol,
yo aquí en el suelo y casi no siento su calor.
Cada hoja que cae es un comienzo,
para encontrarte con un beso,
y cada rayo de luz,
me muestra que tú estás.
para encontrarte con un beso,
y cada rayo de luz,
me muestra que tú estás.
Por cada hoja que nace,
hay una vida más,
y la sonrisa de los niños,
hace que te quiera más.
y la sonrisa de los niños,
hace que te quiera más.
Los colores
Principalmente tengo siete
que me acompañan los días alegres
tengo muchas definiciones
que describan los colores.
Uno de ellos es rosado
tierno pero arriesgado
también está el azul
y amarillo como tú.
Me gusta el morado
porque combina con plateado
sale con el verde
y con el rojo fosforescente.
que me acompañan los días alegres
tengo muchas definiciones
que describan los colores.
Uno de ellos es rosado
tierno pero arriesgado
también está el azul
y amarillo como tú.
Me gusta el morado
porque combina con plateado
sale con el verde
y con el rojo fosforescente.
Amiga
Después de mucho tiempo,
por fin te conocí
llegaste en el momento justo,
y yo no lo creí.
Cuando necesito silencio
te sientas callada junto a mí,
cuando estoy triste,
me traes consuelo.
Cuando me caigo
me ayudas a levantarme,
cuando quiero jugar
eres mi mejor compañera de juegos.
Por eso y mucho más
querida amiga
conmigo siempre contaras
y nunca te pienso fallar.
La Mujer
Este poemas es para la mujer
la mujer es como una diosa
muy linda y muy hermosa
como una flor color rosa.
Su pelo me hace desmayar
y hace mi corazón parar
es la única que no me deja pensar
y hace mi boca callar.
Cuando veo su cara me hace suspirar
mi cuerpo sudar
mis labios secar
por falta de amor.
martes, 25 de septiembre de 2018
Viento....
En los fuertes brazos del viento
viajan suspiros y amores
se oye el triste lamento
de quien sufre sin sabores.
Arrastra el viento con amor
la historia de una vieja canción
se oye también el rumor
que nace una nueva pasión.
El viento con su frescura
entra a todos los rincones
con suavidad y premura
canta a todos los balcones.
El viento viajan sueños
aromas, fe y esperanzas
sin nada quedan los dueños.
que han perdido la confianza.
viajan suspiros y amores
se oye el triste lamento
de quien sufre sin sabores.
Arrastra el viento con amor
la historia de una vieja canción
se oye también el rumor
que nace una nueva pasión.
El viento con su frescura
entra a todos los rincones
con suavidad y premura
canta a todos los balcones.
El viento viajan sueños
aromas, fe y esperanzas
sin nada quedan los dueños.
que han perdido la confianza.
La Brisa
Cálida y cristalina
eres tú,
danzas como una bailarina
con su hermoso tutu.
Bella brisa
brisa bella
que acaricias los rostros,
sutil doncella.
Te paseas por las calles
cuando el día caluroso se torna,
mostrandonos los detalles
de tus refrescantes formas.
Anochecer
Aquel anochecer que va a desvanecer,
Dejando al día en su poder;
Pero se que éste regresará
Y demasiada alegría me dará.
Pero el día con sus rayos nos iluminará,
Dejando el miedo atrás, que tú, noche,
Impones al caer el sol
Por aquellos callejones.
Aquellas estrellas que son tan bellas,
Iluminan el camino desde el centro,
Hasta las afueras; dejando miles de
Recuerdos que menos esperas.
Dejando al día en su poder;
Pero se que éste regresará
Y demasiada alegría me dará.
Pero el día con sus rayos nos iluminará,
Dejando el miedo atrás, que tú, noche,
Impones al caer el sol
Por aquellos callejones.
Aquellas estrellas que son tan bellas,
Iluminan el camino desde el centro,
Hasta las afueras; dejando miles de
Recuerdos que menos esperas.
lunes, 24 de septiembre de 2018
Dios...
Dios, Diosito querido,
Tanto que me divierto contigo;
Gracias por ser mi amigo,
Y por nunca ser mi enemigo.
Eres mi respiración ante cualquier situación,
El que me guía por el buen camino,
Mi inspiración y mi corazón,
Llenas mi vida de fantasía y me muestras la verdadera alegría.
Eres una persona que siempre me asombra,
Eres ese cuento que nunca tendrá fin
Y que siempre estarás para mí;
Tú eres armonía y sabiduría, que paso a paso la gente recoge de tu regazo.
Tanto que me divierto contigo;
Gracias por ser mi amigo,
Y por nunca ser mi enemigo.
Eres mi respiración ante cualquier situación,
El que me guía por el buen camino,
Mi inspiración y mi corazón,
Llenas mi vida de fantasía y me muestras la verdadera alegría.
Eres una persona que siempre me asombra,
Eres ese cuento que nunca tendrá fin
Y que siempre estarás para mí;
Tú eres armonía y sabiduría, que paso a paso la gente recoge de tu regazo.
Vida
¿Que es vida?
Lo que haces en este momento
Apreciar cada cosa
Que nuestro Dios te da.
Dale gracías por tu vida
Pues sin ella
¿Que serías?
Se realista
Vida es vida
Y sola hay una
Valorala y disfrutala
Porque ya vino y despues se va.
Lo que haces en este momento
Apreciar cada cosa
Que nuestro Dios te da.
Dale gracías por tu vida
Pues sin ella
¿Que serías?
Se realista
Vida es vida
Y sola hay una
Valorala y disfrutala
Porque ya vino y despues se va.
viernes, 21 de septiembre de 2018
El gran partido
Había una vez un grupo de niños que habían quedado para jugar un partido de fútbol por todo lo alto. Habían dedicido que cada uno llevaría un elemento importante que hubiera en todos los partidos oficiales, y así, uno trajo el balón, otro el silbato, otro una portería, otro los guantes del portero, las banderillas del córner, etc... Pero antes de comenzar el partido, a la hora de elegir los equipos hubo una pequeña discusión, y decidieron que podría elegir aquel que hubiera llevado el elemento más importante.
Como tampoco se ponían de acuerdo en eso, pensaron que lo mejor sería empezar a jugar al completo, con todos los elementos, e ir eliminando lo que cada uno había traido para ver si se podía seguir jugando y descubrían qué era verdaderamente imprescindible. Así que comenzaron a jugar, y primero eliminaron el silbato, pero quien hacía de árbitro pudo seguir arbitrando a gritos. Luego dejaron a los porteros sin guantes, pero paraban igual de bien sin ellos; y tampoco se notó apenas cuando quitaron los banderines que definían los límites del campo, ni cuando cambiaron las porterías por dos papeleras...; y así siquieron, hasta que finalmente cambiaron también el balón por una lata, y pudieron seguir jugando...
Mientras jugaban, pasó por allí un señor con su hijo, y viéndoles jugar de aquella forma, le dijo al niño:
-"Fíjate, hijo: aprende de ellos, sin tener nada son capaces de seguir jugando al fútbol, aunque nunca vayan a poder aprender ni mejorar nada jugando así"
Y los chicos, que lo oyeron, se dieron cuenta de que por su exceso de orgullo y egoísmo, lo que se presentaba como un partido increíble, había acabado siendo un partido penoso, con el que apenas se estaban divirtiendo. Así que en ese momento, decidieron dejar de un lado sus opiniones egoístas, y enseguida se pusieron de acuerdo para volver a empezar el partido desde el principio, esta vez con todos sus elementos. Y verdaderamente, fue un partido alucinante, porque ninguno midió quién jugaba mejor o peor, sino que entre todos sólo pensaron en divertirse y ayudarse.
Como tampoco se ponían de acuerdo en eso, pensaron que lo mejor sería empezar a jugar al completo, con todos los elementos, e ir eliminando lo que cada uno había traido para ver si se podía seguir jugando y descubrían qué era verdaderamente imprescindible. Así que comenzaron a jugar, y primero eliminaron el silbato, pero quien hacía de árbitro pudo seguir arbitrando a gritos. Luego dejaron a los porteros sin guantes, pero paraban igual de bien sin ellos; y tampoco se notó apenas cuando quitaron los banderines que definían los límites del campo, ni cuando cambiaron las porterías por dos papeleras...; y así siquieron, hasta que finalmente cambiaron también el balón por una lata, y pudieron seguir jugando...
Mientras jugaban, pasó por allí un señor con su hijo, y viéndoles jugar de aquella forma, le dijo al niño:
-"Fíjate, hijo: aprende de ellos, sin tener nada son capaces de seguir jugando al fútbol, aunque nunca vayan a poder aprender ni mejorar nada jugando así"
Y los chicos, que lo oyeron, se dieron cuenta de que por su exceso de orgullo y egoísmo, lo que se presentaba como un partido increíble, había acabado siendo un partido penoso, con el que apenas se estaban divirtiendo. Así que en ese momento, decidieron dejar de un lado sus opiniones egoístas, y enseguida se pusieron de acuerdo para volver a empezar el partido desde el principio, esta vez con todos sus elementos. Y verdaderamente, fue un partido alucinante, porque ninguno midió quién jugaba mejor o peor, sino que entre todos sólo pensaron en divertirse y ayudarse.
Ganar o perder
Pepito odiaba perder a lo que fuera. Sus papás, maestros y muchos otros decían que no sabía perder, pero lo que pasaba de verdad es que no podía soportar perder a nada, ni a las canicas. Era tan estupendo, y se sentía uno tan bien cuando ganaba, que no quería renunciar a aquella sensación por nada del mundo; además, cuando perdía, era justo todo lo contrario, le parecía lo peor que a uno le puede ocurrir. Por eso no jugaba a nada que no se le diera muy bien y en lo que no fuera un fenómeno, y no le importaba que un juego durase sólo un minuto si al terminar iba ganando. Y en lo que era bueno, como el futbolín, no paraba de jugar.
Cuando llegó al colegio Alberto, un chico nuevo experto en ese mismo juego, no tardaron en enfrentarse. Pepito se preparó concentrado y serio, dispuesto a ganar, pero Alberto no parecía tomárselo en serio, andaba todo el rato sonriente y hacía chistes sobre todo. Pero era realmente un fenómeno, marcaba goles una y otra vez, y no paraba de reir. Estaba tan poco atento, que Pepito pudo hacerle trampas con el marcador, y llegó a ganar el partido. Pepito se mostró triunfante, pero a Alberto no pareció importarle: "ha sido muy divertido, tenemos que volver a jugar otro día".
Aquel día no se habló de otra cosa en el colegio que no fuera la gran victoria de Pepito. Pero por la noche, Pepito no se sentía feliz. Había ganado, y aún así no había ni rastro de la sensación de alegría que tanto le gustaba. Además, Alberto no se sentía nada mal por haber perdido, y pareció disfrutar perdiendo. Y para colmo al día sigiente pudo ver a Alberto jugando al baloncesto; era realmente malísimo, perdía una y otra vez, pero no abandonaba su sonrisa ni su alegría.
Durante varios días observó a aquel niño alegre, buenísimo en algunas cosas, malísimo hasta el ridículo en otras, que disfrutaba con todas ellas por igual. Y entonces empezó a comprender que para disfrutar de los juegos no era necesario un marcador, ni tener que ganar o perder, sino vivirlos con ganas, intendo hacerlo bien y disfrutando de aquellos momentos de juego.
Y se atrevió por fin a jugar al escondite, a hacer un chiste durante un partido al futbolín, y a sentir pena porque acabara un juego divertido, sin preocuparse por el resultado. Y sin saber muy bien por qué, los mayores empezaron a comentar a escondidas, "da gusto con Pepito, él sí que sabe perder"
Cuando llegó al colegio Alberto, un chico nuevo experto en ese mismo juego, no tardaron en enfrentarse. Pepito se preparó concentrado y serio, dispuesto a ganar, pero Alberto no parecía tomárselo en serio, andaba todo el rato sonriente y hacía chistes sobre todo. Pero era realmente un fenómeno, marcaba goles una y otra vez, y no paraba de reir. Estaba tan poco atento, que Pepito pudo hacerle trampas con el marcador, y llegó a ganar el partido. Pepito se mostró triunfante, pero a Alberto no pareció importarle: "ha sido muy divertido, tenemos que volver a jugar otro día".
Aquel día no se habló de otra cosa en el colegio que no fuera la gran victoria de Pepito. Pero por la noche, Pepito no se sentía feliz. Había ganado, y aún así no había ni rastro de la sensación de alegría que tanto le gustaba. Además, Alberto no se sentía nada mal por haber perdido, y pareció disfrutar perdiendo. Y para colmo al día sigiente pudo ver a Alberto jugando al baloncesto; era realmente malísimo, perdía una y otra vez, pero no abandonaba su sonrisa ni su alegría.
Durante varios días observó a aquel niño alegre, buenísimo en algunas cosas, malísimo hasta el ridículo en otras, que disfrutaba con todas ellas por igual. Y entonces empezó a comprender que para disfrutar de los juegos no era necesario un marcador, ni tener que ganar o perder, sino vivirlos con ganas, intendo hacerlo bien y disfrutando de aquellos momentos de juego.
Y se atrevió por fin a jugar al escondite, a hacer un chiste durante un partido al futbolín, y a sentir pena porque acabara un juego divertido, sin preocuparse por el resultado. Y sin saber muy bien por qué, los mayores empezaron a comentar a escondidas, "da gusto con Pepito, él sí que sabe perder"
La gran carrera de coches salvajes
En un lejano país existía una raza de pequeños coches salvajes que circulaban libremente por el campo. No necesitaban carreteras ni gasolina, pues para moverse les bastaban los buenos pensamientos y deseos, una original idea de su excéntrico inventor.
Aquellos coches se hicieron famosísimos, y las carreras de coches salvajes eran el pasatiempo favorito de todos. No había niño que no soñara con pilotar uno, pues su poco peso y su sinceridad les convertía en pilotos ideales. Y como encontrar niños ligeros y de buen corazón que supieran mantener buenos sentimientos durante toda una carrera era difícil, frecuentemente se celebraban pruebas para descubrir nuevos talentos, en las que cada chico tenía una única oportunidad de demostrar su habilidad con los coches salvajes.
Así, la caravana de pruebas llegó a la pequeña ciudad en que vivía Nico, un niño bueno y alegre que, como muchos otros, no durmió esa noche mientras hacía cola esperando su turno para pilotar uno de aquellos coches. Durante la espera, muchos niños ensayaban y practicaban sus buenos deseos y pensamientos pero en cuanto se abrieron las puertas, una gran carrera de codazos y empujones descubrió que no todos eran tan buenos como parecían. Sin embargo, los organizadores ya lo debían tener previsto, y tras unas pocas pruebas tan sencillas como dar las gracias por una chocolatina, ayudar a preparar el material de las carreras o atender respetuosamente a una viejecita un poco pesada, sólo quedó un grupito de niños verdaderamente bondadosos, entre los que se encontraba Nico.
Así, los niños fueron subiendo a los coches por turnos para dar unas vueltas al circuito. A Nico le tocó el último turno, pero no le importó mucho, pues disfrutó de lo lindo viendo de cerca cómo aceleraban los coches salvajes. Cuando le llegó el momento, el corazón le latía a mil por hora. Con la emoción, apenas podía correr, y fue el último en subir a su coche. Tan contento estaba, que tardó un poco en darse cuenta de que aún quedaba un último niño por subir; uno que caminaba usando muletas y no había podido llegar antes. Y a su lado, escuchó cómo el jefe de las pruebas decía:
- Lo siento muchísimo, chico, ya no quedan coches y ésta es la última prueba de hoy. Los coches tienen que descansar ya. Venga, ya tendrás tu oportunidad otro día...
Al recordar el brillo emocionado que despedían un rato antes los ojos de aquel niño, y ver ahora su profunda tristeza, Nico respiró hondo, bajó del automóvil y dijo:
- No pasa nada. Yo le dejo mi coche.
El motor del coche salvaje rugió como nunca, mientras el niño accidentado subía lleno de alegría. Nico se quedó satisfecho por lo que había hecho, aunque un pelín desilusionado. Pero antes de arrancar, el otro niño descubrió en Nico ese puntito de tristeza y, agradecido, le tendió la mano diciendo.
- Sube. Iremos los dos juntos, aunque vayamos un poco más despacio.
Nico subió de un salto. Los niños se abrazaron alegres, pero apenas pudieron hacer nada más. ¡Su coche tronó como un cohete, y salió a la velocidad del rayo!
Aquella carrera rompió todos los récords conocidos y, durante esa misma temporada, Nico y su amigo arrasaron en cuantas competiciones participaron, convirtiéndose en ídolos de grandes y pequeños, y paseando felices su amistad y sus buenos sentimientos por todos los rincones del mundo.
Aquellos coches se hicieron famosísimos, y las carreras de coches salvajes eran el pasatiempo favorito de todos. No había niño que no soñara con pilotar uno, pues su poco peso y su sinceridad les convertía en pilotos ideales. Y como encontrar niños ligeros y de buen corazón que supieran mantener buenos sentimientos durante toda una carrera era difícil, frecuentemente se celebraban pruebas para descubrir nuevos talentos, en las que cada chico tenía una única oportunidad de demostrar su habilidad con los coches salvajes.
Así, la caravana de pruebas llegó a la pequeña ciudad en que vivía Nico, un niño bueno y alegre que, como muchos otros, no durmió esa noche mientras hacía cola esperando su turno para pilotar uno de aquellos coches. Durante la espera, muchos niños ensayaban y practicaban sus buenos deseos y pensamientos pero en cuanto se abrieron las puertas, una gran carrera de codazos y empujones descubrió que no todos eran tan buenos como parecían. Sin embargo, los organizadores ya lo debían tener previsto, y tras unas pocas pruebas tan sencillas como dar las gracias por una chocolatina, ayudar a preparar el material de las carreras o atender respetuosamente a una viejecita un poco pesada, sólo quedó un grupito de niños verdaderamente bondadosos, entre los que se encontraba Nico.
Así, los niños fueron subiendo a los coches por turnos para dar unas vueltas al circuito. A Nico le tocó el último turno, pero no le importó mucho, pues disfrutó de lo lindo viendo de cerca cómo aceleraban los coches salvajes. Cuando le llegó el momento, el corazón le latía a mil por hora. Con la emoción, apenas podía correr, y fue el último en subir a su coche. Tan contento estaba, que tardó un poco en darse cuenta de que aún quedaba un último niño por subir; uno que caminaba usando muletas y no había podido llegar antes. Y a su lado, escuchó cómo el jefe de las pruebas decía:
- Lo siento muchísimo, chico, ya no quedan coches y ésta es la última prueba de hoy. Los coches tienen que descansar ya. Venga, ya tendrás tu oportunidad otro día...
Al recordar el brillo emocionado que despedían un rato antes los ojos de aquel niño, y ver ahora su profunda tristeza, Nico respiró hondo, bajó del automóvil y dijo:
- No pasa nada. Yo le dejo mi coche.
El motor del coche salvaje rugió como nunca, mientras el niño accidentado subía lleno de alegría. Nico se quedó satisfecho por lo que había hecho, aunque un pelín desilusionado. Pero antes de arrancar, el otro niño descubrió en Nico ese puntito de tristeza y, agradecido, le tendió la mano diciendo.
- Sube. Iremos los dos juntos, aunque vayamos un poco más despacio.
Nico subió de un salto. Los niños se abrazaron alegres, pero apenas pudieron hacer nada más. ¡Su coche tronó como un cohete, y salió a la velocidad del rayo!
Aquella carrera rompió todos los récords conocidos y, durante esa misma temporada, Nico y su amigo arrasaron en cuantas competiciones participaron, convirtiéndose en ídolos de grandes y pequeños, y paseando felices su amistad y sus buenos sentimientos por todos los rincones del mundo.
Las pelotas de tenis son muy raras
Un perrito y un gatito compartían casa con sus amos. Salían al jardín a buscar caracoles y jugaban con ellos como si fueran pelotas. Un día, decidieron preparar un gran torneo de tenis, llamaron a sus amigos y formaron equipos, pero justo cuando iban a comenzar, los caracoles se negaron a ser utilizados como pelotas, y todos los presentes comenzaron a busdar pelotas de tenis para el campeonato. Primero uno trajo una piedra, pero vieron que no rodaba; otro siguió llevando una naranja, y resultó que no botaba; un cuarto acudió con una rana, que sin duda botaba, pero no era redonda; otro siguió con un balón de fútbol, pero era demasiado grande; luego llevaron otra pelotita, pero en color negro, pero así nadie la distinguiría en el juego. Hasta que finalmente encontraron una pequeña pelota de tenis, redonda, botante, verde y llamativa, y comenzaron el torneo.
Pero no puedo decir quien ganó, porque tras tantas búsquedas, ¡¡todos los que jugaban acabaron tan cansados que se durmieron sobre la pista!!
Pero no puedo decir quien ganó, porque tras tantas búsquedas, ¡¡todos los que jugaban acabaron tan cansados que se durmieron sobre la pista!!
El fútbol de las hormigas
Por aquellos días, el gran árbol hueco estaba rebosante de actividad. Se celebraba el campeonato del mundo de furmiga, el fútbol de las hormigas, y habían llegado hormigas de todos los tipos desde todos los rincones del mundo. Allí estaban los equipos de las hormigas rojas, las negras, las hormigas aladas, las termitas... e incluso unas extrañas y variopintas hormigas locas; y a cada equipo le seguía fielmente su afición. Según fueron pasando los partidos, el campeonato ganó en emoción, y las aficiones de los equipos se fueron entregando más y más, hasta que pasó lo que tenía que pasar: en la grada, una hormiga negra llamó "enanas" a unas hormigas rojas, éstas contestaron el insulto con empujones, y en un momento, se armó una gran trifulca de antenas, patas y mandíbulas, que acabó con miles de hormigas en la enfermería y el campeonato suspendido.
Aunque casi siempre había algún problema entre unas hormigas y otras, aquella vez las cosas habían llegado demasiado lejos, así que se organizó una reunión de hormigas sabias. Estas debatieron durante días cómo resolver el problema de una vez para siempre, hasta que finalmente hicieron un comunicado oficial:
"Creemos que el que todas las hormigas de un equipo sean iguales, hace que las demás actúen como si se estuvieran comparando los tipos de hormigas para ver cuál es mejor. Y como sabemos que todas las hormigas son excelentes y no deben compararse, a partir de ahora cada equipo de furmiga estará formado por hormigas de distintos tipos"
Aquella decisión levantó un revuelo formidable, pero rápidamente aparecieron nuevos equipos de hormigas mezcladas, y cada hormiga pudo elegir libremente su equipo favorito. Las tensiones, a pesar de lo emocionante, casi desaparecieron, y todas las hormigas comprendieron que se podía disfrutar del deporte sin tensiones ni discusiones.
Aunque casi siempre había algún problema entre unas hormigas y otras, aquella vez las cosas habían llegado demasiado lejos, así que se organizó una reunión de hormigas sabias. Estas debatieron durante días cómo resolver el problema de una vez para siempre, hasta que finalmente hicieron un comunicado oficial:
"Creemos que el que todas las hormigas de un equipo sean iguales, hace que las demás actúen como si se estuvieran comparando los tipos de hormigas para ver cuál es mejor. Y como sabemos que todas las hormigas son excelentes y no deben compararse, a partir de ahora cada equipo de furmiga estará formado por hormigas de distintos tipos"
Aquella decisión levantó un revuelo formidable, pero rápidamente aparecieron nuevos equipos de hormigas mezcladas, y cada hormiga pudo elegir libremente su equipo favorito. Las tensiones, a pesar de lo emocionante, casi desaparecieron, y todas las hormigas comprendieron que se podía disfrutar del deporte sin tensiones ni discusiones.
jueves, 20 de septiembre de 2018
Luca descubre el atletismo (parte 2)
Luca se puso las zapatillas e hizo con ellas las prácticas en la pista. Con las zapatillas puestas y las instrucciones técnicas que dio el atleta profesional Luca descubrió que corría mucho más de lo que había podido imaginar. Incluso consiguió ganar la carrera de velocidad de doscientos metros y el medio fondo de ochocientos.
Cuando llegó a casa Luca le dijo a su madre que quería empezar a hacer atletismo.
-Pero si a ti nunca te ha gustado hacer deporte. ¿Qué ha cambiado? -dijo su madre.
-He descubierto algo en lo que soy bueno -dijo Luca. Después le contó todo lo que había ocurrido en la pista de atletismo.
-Haber ganado un par de carreras no te convierte en un gran atleta, Luca -dijo su padre-. Cuando empieces a competir encontrarás gente muy buena. Entrenar es muy duro y las carreras son muy exigentes.
-Lo sé, pero eso no me importa -dijo Luca-. Por primera vez en mi vida siento que puedo ser bueno en un deporte y no pienso desaprovechar la oportunidad de intentarlo.
Lo más curioso de todo es que Luca no solo se convirtió en poco tiempo en un gran atleta, sino que también mejoró en otros deportes, y no solo por ser el que más corría en la pista.
-Parece que lo que a mi me faltaba era un empujón -dijo un día Luca a su madre.
-Más bien lo que te faltaba era algo que te hiciera confiar en ti mismo -dijo su madre.
Y así fue como Luca empezó la carrera que algún día le llevaría a ser clasificado para participar en los juegos olímpicos.
Cuando llegó a casa Luca le dijo a su madre que quería empezar a hacer atletismo.
-Pero si a ti nunca te ha gustado hacer deporte. ¿Qué ha cambiado? -dijo su madre.
-He descubierto algo en lo que soy bueno -dijo Luca. Después le contó todo lo que había ocurrido en la pista de atletismo.
-Haber ganado un par de carreras no te convierte en un gran atleta, Luca -dijo su padre-. Cuando empieces a competir encontrarás gente muy buena. Entrenar es muy duro y las carreras son muy exigentes.
-Lo sé, pero eso no me importa -dijo Luca-. Por primera vez en mi vida siento que puedo ser bueno en un deporte y no pienso desaprovechar la oportunidad de intentarlo.
Lo más curioso de todo es que Luca no solo se convirtió en poco tiempo en un gran atleta, sino que también mejoró en otros deportes, y no solo por ser el que más corría en la pista.
-Parece que lo que a mi me faltaba era un empujón -dijo un día Luca a su madre.
-Más bien lo que te faltaba era algo que te hiciera confiar en ti mismo -dijo su madre.
Y así fue como Luca empezó la carrera que algún día le llevaría a ser clasificado para participar en los juegos olímpicos.
Luca descubre el atletismo (parte 1)
A Luca no le gustaba mucho hacer deporte. Sus compañeros sabían jugar a todo y todo se les daba bien: el fútbol, el baloncesto, el tenis, el balonmano… Pero a Luca no le gustaba nada ser siempre el que fallaba los puntos o el que no sabía hacer buenos giros con la pelota, de esos que impresionan a la gente que ve jugar a otros.
Un día, en clase de educación física, el profesor llevó a los niños a visitar una pista de atletismo. Allí un atleta profesional les explicó cosas curiosas, como la forma de correr por la pista, llamada tartán, y por qué había que usar zapatillas de clavos para correr por ella, las diferencias entre el lanzamiento de peso, el lanzamiento de jabalina y el lanzamiento de martillo, cómo se saltaban las vallas, en qué consistían los saltos de longitud, la diferencia entre el salto de altura y el salto de pértiga y muchas más cosas.
-¿Os apetece probar? -preguntó el profesor a los alumnos cuando acabaron la ruta por la pista de atletismo.
Los muchachos estaban entusiasmados. El atleta profesional y otros deportistas habían preparado varias actividades para que los muchachos disfrutaran haciendo atletismo y descubrieran alguno de sus secretos. Pero a Luca no le hacía mucha gracia.
El profesor se dio cuenta y se acercó a Luca.
-No pareces muy entusiasmado, Luca -dijo el profesor.
-No me apetece nada correr para quedar el último -dijo Luca.
-Nunca se sabe -dijo el profesor-. Además, el atletismo es mucho más que correr, incluso aunque se trate de hacer una carrera. Toma, creo que estas zapatillas de clavos son de tu número. Prueba a hacer las prácticas de velocidad y medio fondo, a ver qué pasa.
CONTINUARÁ....
Un día, en clase de educación física, el profesor llevó a los niños a visitar una pista de atletismo. Allí un atleta profesional les explicó cosas curiosas, como la forma de correr por la pista, llamada tartán, y por qué había que usar zapatillas de clavos para correr por ella, las diferencias entre el lanzamiento de peso, el lanzamiento de jabalina y el lanzamiento de martillo, cómo se saltaban las vallas, en qué consistían los saltos de longitud, la diferencia entre el salto de altura y el salto de pértiga y muchas más cosas.
-¿Os apetece probar? -preguntó el profesor a los alumnos cuando acabaron la ruta por la pista de atletismo.
Los muchachos estaban entusiasmados. El atleta profesional y otros deportistas habían preparado varias actividades para que los muchachos disfrutaran haciendo atletismo y descubrieran alguno de sus secretos. Pero a Luca no le hacía mucha gracia.
El profesor se dio cuenta y se acercó a Luca.
-No pareces muy entusiasmado, Luca -dijo el profesor.
-No me apetece nada correr para quedar el último -dijo Luca.
-Nunca se sabe -dijo el profesor-. Además, el atletismo es mucho más que correr, incluso aunque se trate de hacer una carrera. Toma, creo que estas zapatillas de clavos son de tu número. Prueba a hacer las prácticas de velocidad y medio fondo, a ver qué pasa.
CONTINUARÁ....
La gran final (parte 2)
Jon les explicó las estrategias que seguía para evitar los golpes y las trampas cuando jugaba contra Adam y les animó a jugar para demostrarles que nadie podía asustarles.
- Está bien, jugad -dijo Adam -. Pero si Jon es tan listo, que sea el capitán -añadió con burla.
Todos aceptaron y jugaron el partido mientras Adam se reía del fracaso de sus compañeros, que no metían gol ni en propia puerta.
Cuando el equipo contrario vio el esfuerzo que estaban haciendo por jugar limpio decidieron hacer lo mismo ellos también.
Fue un partido alucinante, de esos que pasan a la historia. Y cuando terminó el partido todos se sintieron muy orgullosos, incluso el equipo de Jon, que perdió por goleada.
- ¿Por qué estáis tan contentos? -preguntó Adam -.¡Habéis perdido! ¡Sois el hazmereir de todo el país!
- No Adam, te equivocas -dijo Jon -. Hemos demostrado que es posible jugar limpio y hemos conseguido también que nuestros rivales nos respeten y acepten jugar limpio por decisión propia. Además, hemos disfrutado muchísimo, porque no nos hemos preocupado tanto por ganar como haces tú, sino por ofrecer un buen juego.
Adam aprendió la lección y se disculpó con Jon, que le perdonó de inmediato. Y todos juntos se fueron cantando:
“Hemos perdido, hemos perdido, pero nos hemos divertido”.
- Está bien, jugad -dijo Adam -. Pero si Jon es tan listo, que sea el capitán -añadió con burla.
Todos aceptaron y jugaron el partido mientras Adam se reía del fracaso de sus compañeros, que no metían gol ni en propia puerta.
Cuando el equipo contrario vio el esfuerzo que estaban haciendo por jugar limpio decidieron hacer lo mismo ellos también.
Fue un partido alucinante, de esos que pasan a la historia. Y cuando terminó el partido todos se sintieron muy orgullosos, incluso el equipo de Jon, que perdió por goleada.
- ¿Por qué estáis tan contentos? -preguntó Adam -.¡Habéis perdido! ¡Sois el hazmereir de todo el país!
- No Adam, te equivocas -dijo Jon -. Hemos demostrado que es posible jugar limpio y hemos conseguido también que nuestros rivales nos respeten y acepten jugar limpio por decisión propia. Además, hemos disfrutado muchísimo, porque no nos hemos preocupado tanto por ganar como haces tú, sino por ofrecer un buen juego.
Adam aprendió la lección y se disculpó con Jon, que le perdonó de inmediato. Y todos juntos se fueron cantando:
“Hemos perdido, hemos perdido, pero nos hemos divertido”.
La gran final (parte 1)
Adam y Jon eran compañeros de colegio desde el primer curso. Siempre habían sido buenos amigos, jugaban juntos al fútbol y se lo pasaban muy bien. Adam era un excelente deportista; sin embargo, Jon era bastante torpe en los deportes, aunque le daba lo mismo, y pese a eso siempre aceptaba jugar con Adam, aunque perdiera siempre.
A Adam esto de ganar siempre le empezó a gustar. Así que entrenaba muy duro para que nadie le venciera. Pero empezó a tomarse los partidos muy en serio y cambio mucho; tanto que, cuando jugaban en equipo, jugaba sucio haciendo muchas faltas y trampas para ganar siempre. A Adam ya no le gustaba jugar con Jon.
- ¿Puedo jugar en tu equipo Adam?
- No Jon, eres demasiado malo. Mejor sigue jugando en tu equipo, así es más fácil ganar el partido.
A Jon le dolían las palabras de su antiguo amigo pero pese a eso él seguía jugando y esforzándose por superar sus limitaciones.
Un día llegó al colegio la noticia de que iban a competir en el campeonato nacional de jóvenes futbolistas. Pero solo podía ir un equipo representando a cada colegio. Al final, como en los dos equipos había buenos jugadores decidieron unirse para el campeonato. Adam fue elegido capitán y enseñó a sus compañeros todas sus estrategias y sus trampas para ganar. Y así, jugando sucio, es como ganaron todos los partidos hasta que llegó el día de la gran final.
Como era de esperar, Jon se pasó todos los partidos en el banquillo. Pero lo que no esperaba nadie es que el equipo contra el que iban a jugar la final hiciera más trampas y jugara más sucio que el equipo de Adam. Nada más empezar, se lanzaron sobre el tobillo del capitán para lesionarlo y que no pudiera jugar más.
- ¡Qué vamos a hacer! -se lamentaban todos.
- Sin Adam no somos nada, perderemos seguro -decía uno.
- Mejor será que nos rindamos ahora, antes de que nos lesionemos todos -decía otro.
- ¡Ni hablar! -Jon se levantó con la intención de no permitir que se retiraran.
- ¿Qué dices? -le dijo Adam con desprecio-. ¿No has visto lo que me han hecho? ¡Son unos tramposos!
- Pero no más que tú -dijo Jon -. Tal vez sean más brutos y más despiadados, eso sí. Pero tengo una idea.
CONTINUARÁ..
A Adam esto de ganar siempre le empezó a gustar. Así que entrenaba muy duro para que nadie le venciera. Pero empezó a tomarse los partidos muy en serio y cambio mucho; tanto que, cuando jugaban en equipo, jugaba sucio haciendo muchas faltas y trampas para ganar siempre. A Adam ya no le gustaba jugar con Jon.
- ¿Puedo jugar en tu equipo Adam?
- No Jon, eres demasiado malo. Mejor sigue jugando en tu equipo, así es más fácil ganar el partido.
A Jon le dolían las palabras de su antiguo amigo pero pese a eso él seguía jugando y esforzándose por superar sus limitaciones.
Un día llegó al colegio la noticia de que iban a competir en el campeonato nacional de jóvenes futbolistas. Pero solo podía ir un equipo representando a cada colegio. Al final, como en los dos equipos había buenos jugadores decidieron unirse para el campeonato. Adam fue elegido capitán y enseñó a sus compañeros todas sus estrategias y sus trampas para ganar. Y así, jugando sucio, es como ganaron todos los partidos hasta que llegó el día de la gran final.
Como era de esperar, Jon se pasó todos los partidos en el banquillo. Pero lo que no esperaba nadie es que el equipo contra el que iban a jugar la final hiciera más trampas y jugara más sucio que el equipo de Adam. Nada más empezar, se lanzaron sobre el tobillo del capitán para lesionarlo y que no pudiera jugar más.
- ¡Qué vamos a hacer! -se lamentaban todos.
- Sin Adam no somos nada, perderemos seguro -decía uno.
- Mejor será que nos rindamos ahora, antes de que nos lesionemos todos -decía otro.
- ¡Ni hablar! -Jon se levantó con la intención de no permitir que se retiraran.
- ¿Qué dices? -le dijo Adam con desprecio-. ¿No has visto lo que me han hecho? ¡Son unos tramposos!
- Pero no más que tú -dijo Jon -. Tal vez sean más brutos y más despiadados, eso sí. Pero tengo una idea.
CONTINUARÁ..
martes, 11 de septiembre de 2018
Un presentimiento
Presentimiento es esa larga sombra
que poco a poco avanza sobre el césped
cuando el sol sus imperios abandona...
Presentimiento es el susurro tenue
que corre entre la hierba temerosa
para decirle que la noche viene.
que poco a poco avanza sobre el césped
cuando el sol sus imperios abandona...
Presentimiento es el susurro tenue
que corre entre la hierba temerosa
para decirle que la noche viene.
Nevada
Una dulce nevada está
cayendo
detrás de cada cosa, cada amante,
una dulce nevada comprendiendo
lo que la vida tiene de distante.
Un monólogo lento de diamante
calla detrás de lo que voy diciendo,
un actor su papel mal repitiendo
sin fin, en soledad gesticulante.
detrás de cada cosa, cada amante,
una dulce nevada comprendiendo
lo que la vida tiene de distante.
Un monólogo lento de diamante
calla detrás de lo que voy diciendo,
un actor su papel mal repitiendo
sin fin, en soledad gesticulante.
La adolescencia
Una etapa mas
de la vida,
dificil, pero puede ser vivida
momentos de cambios inesperados
algunos buenos y otros malos.
Etapa en que muchos pensamientos
revolotean en tu mente,
pensando: ¿Porque ha pasado el tiempo,
asi tan de rrepente?
El tiempo en que éramos niños,
simplemente jugábamos,
a ser maestras, héroes o villanos.
Ahora simplemente tenemos
muchas dudas,
sin explicacion alguna.
Pero esto no es causa de desesperacion,
solo debemos esperar,
esperar una solución.
Porque todo pasa en la vida, solo debes intentar.
No importa si te equivocas.
La vida es un regalo,
debes aprovecharla,
muchos tiempos buenos y malos, nos traerá el mañana,
solo debes enfrentarlo,
sin miedo a tropezar.
La adolescencia es complicada,
pero puedes afrontarla.
Aqui comienza tu vida
disfrutala, sin despreciarla.
dificil, pero puede ser vivida
momentos de cambios inesperados
algunos buenos y otros malos.
Etapa en que muchos pensamientos
revolotean en tu mente,
pensando: ¿Porque ha pasado el tiempo,
asi tan de rrepente?
El tiempo en que éramos niños,
simplemente jugábamos,
a ser maestras, héroes o villanos.
Ahora simplemente tenemos
muchas dudas,
sin explicacion alguna.
Pero esto no es causa de desesperacion,
solo debemos esperar,
esperar una solución.
Porque todo pasa en la vida, solo debes intentar.
No importa si te equivocas.
La vida es un regalo,
debes aprovecharla,
muchos tiempos buenos y malos, nos traerá el mañana,
solo debes enfrentarlo,
sin miedo a tropezar.
La adolescencia es complicada,
pero puedes afrontarla.
Aqui comienza tu vida
disfrutala, sin despreciarla.
Poesía para adolescentes
“Algún día encontrarás a alguien a la medida. Alguien que se olvide de tu pasado y de tus fracasos. Alguien que no le importe lo que fuiste, lo que hiciste o lo que algún día perdiste. Alguien que te levante, que te perdone, que te cuide, que llore contigo cuando sea necesario llorar juntos. Alguien que te entienda, cuando ni tú mismo lo puedas hacer. Alguien que al entrar en tu vida te hará saber, porque no funcionó nada con alguien más. Esa persona es “alguien a la medida” y algún día… llegará.”
lunes, 10 de septiembre de 2018
La Venganza Navideña
La mañana del 25 de diciembre, cuando el jefe de la pandilla de niños malos abrió el gran paquete con su nombre que había debajo del árbol de Navidad, se indignó al descubrir que adentro solo había un gran saco lleno de carbón.
Sin embargo, controlando su ira, llamó inmediatamente a sus pandilleros y, al confirmar sus terribles sospechas de que ellos también habían recibido lo mismo, se montó en su triciclo, tras organizar su vendetta, y se encaminó al Polo Norte con su tropel.
- ¡Ese gordinflón nos la va a pagar! ¡No sabe con quién se ha metido! -le anunció a su pandilla, pedaleando enfurecidamente-. ¡Vamos a quemar su casa y su fábrica con el mismo carbón que nos ha traído este año!
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