viernes, 29 de marzo de 2019

No te rindas, de Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Brodek (parte 3)

Y antes de que las lágrimas inundaran sus ojos, antes incluso de saber cuál era el color definitivo de sus alas, Brodek voló hasta la laguna, se sumergió cuanto pudo en ella para calmar su sed de paz, y voló hacia el cielo, tan alto como pudo, como tratando de escapar de la injusta tierra y de su cruel destino. Y cuando estuvo tan lejos que el frío le impedía mover las alas, abrió la boca para soltar su gran llamarada, como queriendo gastarla completamente, o no haberla tenido nunca.
Pero en lugar de fuego, de su boca surgió una finísima capa de escarcha que cubrió los campos, como si su deseo de paz y el agua de la laguna hubieran obrado un milagro. Y sólo entonces descubrió que no sería un dragón de la noche, ni un dragón de la luz, pues una de sus alas pertenecía a la luna, y la otra la sol.
Y cada cierto tiempo, Brodek vuelve a decorar los campos con su mágico aliento escarchado, como queriendo recordar al mundo que no es necesario elegir entre el día y la noche cuando no se sabe odiar.
FIN

Brodek (parte 2)

Por eso Brodek había ido a pensar al bosque, donde esperaba encontrar una respuesta. Pero allí, sentado, en el silencio de la noche, no había respuestas. Sólo una luna llena blanca y preciosa, con pálidos brillos de plata. Y el viento en las hojas de los árboles, más suave y frío que de constumbre, como despidiéndose del joven dragón. Y la noche, una noche profunda llena de estrellas lejanas... Por nada del mundo quería Brodek convertirse en un dragón de la luz para odiar toda esa maravilla, y sintió cómo sus alas comenzaban a teñirse lentamente con el color de la noche.
Pero la noche fue perdiendo fuerza para dar paso a las primeras luces del alba. Era ese uno de los momentos favoritos del dragón, y disfrutó de los tonos rosados del cielo, del suave calor del primer rayo de sol en la cara, de los brillos de cristal y fuego en las aguas y de la alegría que despertaban en el bosque los primeros cantos de los pajarillos... No, tampoco quería ser un dragón de la noche para odiar tantísima belleza.

CONTINUARÁ....

Brodek (parte 1)

Llegó el día. El joven dragón Brodek tendría que elegir su bando, y convertirse en un dragón de la noche o en un dragón de la luz. Ambos grupos, enemigos naturales, se odiaban a muerte, y cada dragón, al llegar su tiempo, tenía que escoger uno de los bandos y formar parte de su ejército.
Casi todos se decidían siendo aún pequeños, y se entrenaban durante años, antes del cambio definitivo. Pero Brodek no lo tenía claro. Y ya no le quedaba tiempo. Al amanecer, sus alas se cubrirían con el azul de la noche o el dorado del sol, y permanecerían así para siempre, y todo su ser odiaría al sol o a la luna sin poderlo remediar. Era el precio del mágico y funesto don de escupir fuego.
CONTINUARÁ.......

La espada pacifista (parte 4)

Ambos estaban muy enfadados por su anterior discusión, pero al poco de estar juntos, comenzaron a comentar las noches sin sueño que habían tenido, la extrañeza de sus soldados, el desconcierto del día y la noche y las divertidas situaciones que había creado, y poco después ambos reían amistosamente con todas aquellas historietas.
Afortunadamente, olvidaron sus antiguas disputas y pusieron fin a la guerra, volviendo cada uno a su país con la alegría de no haber tenido que luchar y de haber recuperado un amigo. Y de cuando en cuando los reyes se reunían para comentar sus aventuras como reyes, comprendiendo que eran muchas más las cosas que los unían que las que los separaban.

FIN

La espada pacifista (parte 3)

A la mañana siguiente, cuando debía comenzar la batalla, ningún soldado estaba preparado. Nadie había conseguido dormir ni un poquito, ni siquiera los reyes y los generales, así que todos pasaron el día entero durmiendo. Cuando comenzaron a despertar al atardecer, decidieron dejar la batalla para el día siguiente.
Pero las armas, lideradas por la espada del rey, volvieron a pasar la noche entonando su canto de paz, y nuevamente ningún soldado pudo descansar, teniendo que aplazar de nuevo la batalla, y lo mismo se repitió durante los siguientes siete días. Al atardecer del séptimo día, los reyes de los dos bandos se reunieron para ver qué podían hacer en aquella situación
CONTINUARÁ....

jueves, 28 de marzo de 2019

La espada pacifista (parte 2)

Entonces la espada se dio cuenta de que no le gustaban las guerras ni las batallas. Ella prefería estar en paz y dedicarse a participar en torneos y concursos. Así que durante aquella noche previa a la gran batalla final, la espada buscaba la forma de impedirla. Finalmente, empezó a vibrar. Al principio emitía un pequeño zumbido, pero el sonido fue creciendo, hasta convertirse en un molesto sonido metálico. Las espadas y armaduras del resto de soldados preguntaron a la espada del rey qué estaba haciendo, y ésta les dijo:
- "No quiero que haya batalla mañana, no me gusta la guerra".
- "A ninguno nos gusta, pero ¿qué podemos hacer?".
- "Vibrad como yo lo hago. Si hacemos suficiente ruido nadie podrá dormir".
Entonces las armas empezaron a vibrar, y el ruido fue creciendo hasta hacerse ensordecedor, y se hizo tan grande que llegó hasta el campamento de los enemigos, cuyas armas, hartas también de la guerra, se unieron a la gran protesta.

CONTINUARÁ.....

La espada pacifista (parte 1)

Había una vez una espada preciosa. Pertenecía a un gran rey, y desde siempre había estado en palacio, partipando en sus entrenamientos y exhibiciones, enormemente orgullosa. Hasta que un día, una gran discusión entre su majestad y el rey del país vecino,terminó con ambos reinos declarándose la guerra.
La espada estaba emocionada con su primera participación en una batalla de verdad. Demostraría a todos lo valiente y especial que era, y ganaría una gran fama. Así estuvo imaginándose vencedora de muchos combates mientras iban de camino al frente. Pero cuando llegaron, ya había habido una primera batalla, y la espada pudo ver el resultado de la guerra. Aquello no tenía nada que ver con lo que había imaginado: nada de caballeros limpios, elegantes y triunfadores con sus armas relucientes; allí sólo había armas rotas y melladas, y muchísima gente sufriendo hambre y sed; casi no había comida y todo estaba lleno de suciedad envuelta en el olor más repugnante; muchos estaban medio muertos y tirados por el suelo y todos sangraban por múltiples heridas...

CONTINUARÁ...

El dado (parte 4)

Casi nadie entendía qué había pasado, pero daba igual. Todas tenían tantas ganas de paz, que no dudaron en lanzarse a la casilla multicolor para seguir abrazándose unas a otras y celebrar el fin de la guerra.
Desde entonces, cada noche, la casilla multicolor se llena de fichas blancas y negras, y de los dos cubos de pintura que puso allí el señor Dado, para que quienes quieran ver el mundo con los ojos de los demás puedan hacerlo siempre que quieran.
FIN

miércoles, 27 de marzo de 2019

El dado (parte 3)

- Cambiaréis vuestros colores esta noche, y mañana jugaréis la partida con el color al que siempre os habéis enfrentado. Tenéis la misma forma, y solo cambia vuestro color, así que nadie se dará cuenta; pero tampoco podréis decírselo a nadie.
Las fichas obedecieron sorprendidas, y al día siguiente viajaron hasta llegar a la casilla de salida de cada uno de los caminos.

La ficha negra, toda ella pintada de blanco, cruzó el reino de las fichas blancas entre aplausos y gritos de ánimo, sin que nadie supiera que estaban aclamando a la mejor de las fichas negras. Allá por donde pasaba recibía flores, regalos y muestras de cariño de fichas grandes y pequeñas. Viendo la ilusión que generaba ganar aquella casilla, la ficha negra descubrió que el reino de las fichas blancas no era tan distinto del suyo, aunque fueran de colores opuestos. La partida comenzó, y en su emocionante viaje por el caminito de casillas blancas a través del reino rival, la ficha negra se sintió un poquito menos negra. Hasta que, llegando al final de la partida, cuando estaba tan cerca que podía verse la última casilla, la ficha negra no recordaba ninguna razón para detestar a las fichas blancas. Entonces se encontró frente a frente con la ficha blanca, toda ella pintada de negro, y sintió un fuerte deseo de abrazarla como a una de sus hermanas. La ficha blanca, que había vivido algo muy parecido en su viaje por el país de las fichas negras, sintió lo mismo. Y, olvidando la partida, ambas avanzaron hasta la casilla multicolor para fundirse en un gran abrazo.
CONTINUARÁ....

El dado (parte 2)

- Para evitar trampas -añadió Dado-, ambas pasarán la noche anterior aisladas y vigiladas por mí. Yo las llevaré luego a su casilla de salida.
Tanto dolor había dejado en las fichas aquella feroz guerra, que no dudaron en aceptar la propuesta del viejo y sabio señor Dado, quien, al caer la noche, llevó a ambas fichas a un lugar secreto del tablero. Estas esperaban algún tipo de premio o discurso pero, para su sorpresa, solo encontraron dos cubos de pintura, uno blanco y otro negro.
CONTINUARÁ.......

El dado (parte 1)

Yo no lo sabía, pero las fichas blancas y negras de mi juego favorito se odiaban a muerte. Cada noche, mientras yo dormía, peleaban por la única casilla multicolor del tablero, a la que las blancas llegaban siguiendo el caminito de casillas blancas que cruzaba su reino, y las negras siguiendo otro caminito de casillas negras que atravesaba el suyo.
Aquella lucha tan igualada parecía no tener fin, así que el señor Dado les propuso la partida definitiva: se enfrentarían los líderes de cada bando, y el vencedor se quedaría con la casilla multicolor para siempre.
CONTINUARÁ....

martes, 26 de marzo de 2019

Una paz casi imposible (parte 3)

- Este año no serás mi esclavo. Solo jugaremos a los bolos y te enseñaré todos mis secretos. Pero debes prometerme una cosa: cuando ganes tu partida el año que viene, no maltratarás a tu gigante. Harás lo mismo que estoy haciendo yo contigo.
El dragón aceptó encantado. Yonk cumplió su promesa: pasó el año sin volar ni calentarse. También cumplió el dragón, y desde entonces ambos hicieron lo mismo cada año. La idea de Yonk se extendió tanto que en unos pocos años ya eran muchos los gigantes y dragones que se pasaban el día jugando a los bolos, olvidándose de las luchas y los malos tratos, tratándose más como compañeros de juegos que como enemigos.

Mucho tiempo después Yonk perdió su primera partida. Pero para entonces ya no tenía miedo de perder, porque había sido él quien, renunciando a esclavizar a sus dragones, había terminado con su odio, sembrando la primera semilla de aquella paz casi imposible entre gigantes y dragones.
FIN

Una paz casi imposible (parte 2)

Y el que más miedo tenía era el gigante Yonk, el mejor jugador de bolos. Nunca había perdido. Muchos dragones habían sido sus esclavos, y se morían de ganas por verle perder y poder vengarse. Por eso Yonk tenía tanto miedo de perder. Especialmente desde la partida del último año, cuando falló la primera tirada de su vida. Y decidió cambiar algo.
Al año siguiente volvió a ganar. Cuando llegó a su casa con su dragón esclavo este esperaba el peor de los tratos, pero Yonk le hizo una propuesta muy diferente.
CONTINUARÁ........

Una paz casi imposible (parte 1)

Gigantes y dragones eran enemigos desde siempre. Pero habían aprendido mucho. Ya no eran tan tontos de montar guerras con terribles batallas en las que morían miles de ellos. Ahora lo arreglaban cada año jugando partidas de bolos. Un gigante contra un dragón. Quien perdía se convertía en esclavo del ganador. Si un dragón ganaba tendría un musculoso gigante para todas las tareas pesadas. Si lo hacía el gigante, tendría vuelos y fuego gratis para todo un año.


Así habían evitado las muertes, pero cada vez se odiaban más. Cada año los ganadores eran más crueles con los perdedores, para vengarse por las veces que habían perdido. Llegó un momento en que ya no querían ganar su partida de bolos. Lo que querían era no perderla.

CONTINUARÁ.........

lunes, 25 de marzo de 2019

Llueve en silencio

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...

Agua, ¿dónde vas?

Agua, ¿dónde vas? 
Riyendo voy por el río
a las orillas del mar. 

Mar, ¿adónde vas? 
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar. 

Chopo, y tú ¿qué harás? 
No quiero decirte nada. 
Yo..., ¡temblar! 

¿Qué deseo, qué no deseo, 
por el río y por la mar? 

(Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están).

Agua

Quiero volver a tierras niñas; 
llévenme a un blando país de aguas. 
En grandes pastos envejezca 
y haga al río fábula y fábula. 
Tenga una fuente por mi madre 
y en la siesta salga a buscarla, 
y en jarras baje de una peña 
un agua dulce, aguda y áspera. 

Me venza y pare los alientos 
el agua acérrima y helada. 
¡Rompa mi vaso y al beberla 
me vuelva niñas las entrañas!

sábado, 23 de marzo de 2019

La señora

Señora ama de casa: ¿está harta
de tallar día y noche
coágulos de sangre imposibles de limpiar
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La mano

Una mano saliendo de una tumba:
la mano del muerto que al final resulta que no está
    muerto
o no tan muerto: sólo putrefacto:
la mano del zombi:
la mano que sale al final de la película
para anunciar que el final no es el final:
habrá segunda parte.
Así 
la mano
que brotó de la tierra
como un cactus monstruoso
en una fosa clandestina al norte de México.
Pero a esa mano nadie la vio
y si alguien la vio no lo dijo
y si lo dijo no le creyeron
y si le creyeron
le creyeron demasiado tarde:
ahora setenta mil zombis asolan México
según cifras oficiales.
Una mano crispada como una risa en off:
¡la venganza será terrible!

Las chicas

Una chica desaparece en circunstancias misteriosas:
    otra
chica desaparece y luego
otra
y otra y otra y otra y otra y otra: no
hay motivos de alarma, explica
el jefe de la policía: según las estadísticas,
es normal que en México algunas chicas 
desaparezcan. Pero una noche, un cuello, un alarido, unos colmillas
    ensangrentados:
hubo testigos:
¡las chicas han vuelto!:
una linterna que se enciende en medio de la 
    oscuridad
sólo para iluminar el terror: una estampida de 
    murciélagos:
¡las chicas han vuelto!:
rosas dentadas, tarántulas de terciopelo, rojas bocas
    del infierno:
son las mujeres vampiro
que del crimen, la muerte y el olvido han vuelto
como el karma, como
los remordimientos han vuelto, sedientas
de sangre y de venganza.

La Muñeca Diabólica (parte 6)

Escuché un sonido que venía del primer piso…
Bajé las escaleras despacio con mi bate de béisbol. Ya eran las 7 de la noche y empezaba a oscurecer. En eso volteo y era una anciana que estaba histérica. Yo caí hacia atrás de la impresión.
CONTINUARÁ......

La Muñeca Diabólica (parte 5)

Me acordé que la muñeca había sido quemada por mí el día anterior, así que pensé que podría estar derramando cenizas (me parecía raro que mi hermana no se haya dado cuenta que la muñeca estaba quemada y se la haya llevado a la escuela así, salvo que mi hermana me haya estado ocultando algo).
Entonces empecé a buscar desesperadamente algún indicio de la muñeca en el suelo. Después de 5 minutos, encontré un pedazo de plástico, era un dedo del pie de la muñeca. Me sentí asqueado de tocar eso pero al mismo tiempo me di cuenta que podía encontrar a mi hermana. La muñeca estaba herida, posiblemente muy furiosa y temía que le fuera a hacer daño a mi hermanita.
No sabía qué hacer. Regresé a mi casa y no había nadie. Fui al cuarto de mi hermana para ver si es que podría encontrar algo. En su closet encontré una nota arrugada: “Lo siento, no pude más. La muñeca está intentando poseerme. Está por abrir el closet. Ella está quemada y muy furiosa. Ya no puedo contenerla más. Si alguien encuentra esta nota es porque la muñeca ahora está en mi cuerpo y probablemente ahora yo sea la muñeca o tal vez ya esté muerta.”
Parecía una historia de terror. Me estaba volviendo loco. Mi vida se había convertido en una de esas leyendas urbanas que supuestamente te ocurren a ti cuando no compartes en Facebook la historia. No puedo creerlo. Ya que un amigo de Facebook me había pegado algo en mi muro diciendo que si yo no lo compartía, mi vida sería un infierno. ¿Sería eso lo que estaba ocasionando todo?
CONTINUARÁ....

La Muñeca Diabólica (parte 4)

Apenas cerraron la puerta de mi cuarto, me alisté y salí por la ventana a buscar a mi hermana a su colegio. Estaba malherido por la lucha con la muñeca el día anterior, pero traté de correr lo más rápido que pude. Hablé con la profesora y le dije que quería un minuto a solas con mi hermana. Pero sentí un nudo en la garganta cuando me dijo que ella había salido temprano a casa porque la había ido a buscar su abuela.
¡¡¡Si todos mis abuelos habían muerto hace años!!!!
No sabía qué hacer; salí desesperado y casi me atropella un auto. No llamé a la policía porque no me iban a creer y sería inútil. Me puse a pensar en donde podría estar mi hermana. Dios mío, ¡¡¡mi hermana estaba con una muñeca diabólica y una anciana que decía ser nuestra abuela!!! ¡¿De dónde salió esa anciana?!
CONTINUARÁ...

La Muñeca Diabólica (parte 3)

Entonces les conté a mis padres lo que había sucedido el día de ayer. Pero no me creyeron. ¡Ya tenía 15 años y no me creían! Entonces lo mejor que se me ocurrió para salvar a mi hermana fue decirles que me dejaran descansar, que estaba agotado por el accidente del día anterior (ellos pensaban que lo que me había ocurrido solo era un tonto accidente).

CONTINUARÁ.........

La Muñeca Diabólica (parte 2)

La muñeca se me tiró encima mío y empezó a morderme e hincarme con sus cachos. Me estaba lastimando mucho y empecé a sangrar. Pero mi instinto de supervivencia hizo que me defienda con todas mis fuerzas. Tomé mi sábana y empecé a ahorcar a la muñeca. Pero me di cuenta que no le hacía nada (lo que me hizo pensar que no tenía vida y que estaba poseída por algún demonio). Entonces tomé una botella de vino que tenía debajo de mi cama y empecé a darle con él a la muñeca. La botella se rompió y la muñeca terminó bañada en alcohol. Entonces empecé a buscar en mi cajón de noche y cerca a mis cigarrillos encontré un encendedor. Aproveché y la prendí en llamas. La muñeca seguía moviéndose como loca y tuve que tirarla por la ventana.
Mi pared era roja y al ver que tenía sangre en mi cuerpo, parecía que mi cuarto estuviera bañado de mi sangre. Me desmayé por la fatiga y el susto. Pensé que me estaba muriendo.
Al día siguiente me desperté en mi cama con mis padres y el médico. Estaba recuperándome pero había un detalle: Mi hermana no estaba. Cuando le pregunté a mi mamá en dónde estaba mi hermana, ella me dijo que estaba en la escuela. Entonces me quedé más tranquilo. Pero mi mamá me dijo que mi hermana se había llevado a la muñeca a la escuela. Noooo!!!!!!!
CONTINUARÁ...........

La Muñeca Diabólica (parte 1)

El día de hoy, mi hermana trajo la muñeca a la mesa en donde desayunábamos. Todos reíamos porque estábamos recordando el paseo a la playa hace un mes. Fue divertido ir a la playa y jugar a quien hacía el mejor castillo de arena. Pero me di cuenta que la muñeca me miraba fijamente. Entonces paré de reír y me la quedé mirando. La piel se me puso como de gallina. Pero pensé que tal vez era cosa mía y seguí riendo con mi familia.
Luego del desayuno mi hermana me pidió que le trajera por favor su muñeca que había dejado en la mesa de desayuno. Entonces fui porque mi hermana se estaba bañando. Regresé a la mesa y no encontré a la muñeca. Volví a preguntarle a mi hermana si es que estaba segura de que había dejado la muñeca en el comedor y ella me dijo que sí estaba segura. Entonces volví y esta vez sí encontré a la muñeca. Me asustó mucho esto porque en la casa solo estábamos mi hermana y yo ya que mis padres se habían ido de compras.
No podría dejar de pensar en lo que había ocurrido. Ese día durante la noche, no podía dormir. Así que bajé a la cocina a tomar un vaso de leche. Tenía miedo caminar por la casa de noche pero me ganaba la sed que tenía. No vi a la muñeca ni nada, menos mal. Al regresar a mi cama, iba a apagar la luz, pero ¡Oh, Nooo! se me apareció la muñeca. Me estaba sonriendo de una forma muy malévola y yo quedé paralizado sin saber qué hacer.

CONTINUARÁ.......

miércoles, 20 de marzo de 2019

El niño peatón

No crucéis atolondrados
mirad bien a los dos lados.
Si se escapa la pelota,
párate en seco ¡no cruces¡ 
te puedes caer de bruces,
y en la selva del asfalto
los tigres son autobuses
y los leones son los autos.
No quiero meteros miedo
porque yo os quiero valientes
-valientes e inteligentes-
sólo quiero recordaros
que los coches tienen dientes
mirad bien a los dos lados
evitad los accidentes.
No debéis ir por la calle
(por la calzada, se entiende)
ni en patín ni en bicicleta
(lo pide vuestro poeta)
monopatín, bicicleta
-esto si que es peligroso-
espero que no hagáis el oso
imitando a los mayores.   
¡Demostrad que sois mejores!

Los automoviles

Mi hermana tiene una moto
con un faro muy brillante,
un manillar muy molón.
y de un color reflectante.
Cuando conduce la moto
va despacio y con cuidado,
si hay una señal de stop
para y mira a todos lados.
Lleva un casco en la cabeza
para protegerse bien,
y si me lleva en la moto,
¡me pongo casco también!
Para en los pasos de cebra
siempre que cruza un peatón,
respeta siempre las normas,
y el código de circulación.

La educación vial

Me detengo en las esquinas
Si camino en la ciudad,
Miro bien a cada lado
Cuando tengo que cruzar.

Conductores más pacientes
Y que sepan respetar 
Semáforos y señales
 Quisiera siempre encontrar. 

Menos ruidos de bocinas 
Yo quiero en mi ciudad, 
En la esquina los peatones 
Deben tener prioridad.

No es difícil si queremos 
y juntos vamos a lograr
Disfrutar de los caminos
En el campo y la ciudad.

martes, 19 de marzo de 2019

Los dados eternos

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!
Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.
Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.



La luna pudo detenerse

LA LUNA PUDO DETENERSE al fin por la curva blanquísima de los caballos.
Un rayo de luz violeta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.
La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.
Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.
Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.
Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.
Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera por los vidrios de la ventana.
Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco,
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.
¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxiden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.
Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.
La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros.
Esa maldita vaca
tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.
Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de laguna sobre las paredes del templo.
Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida.
Porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.
Entonces salieron los fríos cantando sus canciones
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del río.
Esa maldita vaca, maldita, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.
Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.

Sonríe Dios

SONRÍE DIOS en la pantalla
Del cielo. Veo su semblante
Hecho de rayas y puntos
Luminosos. Pero no estoy seguro
Si es el suyo o es el mío.
Apago la televisión
Y yo también sonrío

lunes, 18 de marzo de 2019

Jesús

Jesús habla sin rodeos.
La iglesia llena y delante
se sientan los fariseos
con orgullos y alardeos.
Cambia el tiempo. El mismo cante.

Recuerdo de una madrugada

Una cuarta de agua
cubre la calle Sierpes.
Nadie en las sillas. Solo
yo con mi cruz que vierte
goterones, cilicios
húmedos lentamente.
Si las reglas prohíben
dar la vuelta se debe
buscar otro camino
al templo. Rioja vierte
aire frío que sopla
sin piedad desde el puente.
Llegamos empapados
pero nadie se mueve
hasta que entra la Virgen.
Castañean los dientes
al rezar. Despedida
hasta el año que viene.
Con austero silencio
regresa un penitente.