Estaba oscureciendo. Se fijaron en la luz de una hoguera alrededor de la cual se intuían cuatro figuras, una en pie y tres sentadas. Parecían concentrados en una importante conversación . Al acercarse, contemplaron sus caras de preocupación. Cuando les vieron, todas se giraron.
-¿Quiénes sois?- preguntó la chica que estaba de pie.
– Venimos de la biblioteca, Carlos nos ha enviado aquí.
– ¿Podemos saber por qué?- dijo con curiosidad uno de pelo oscuro.
– Por ésto – exclamó Diana, enseñándole el curioso amuleto. Carlos nos ha dicho que debemos llegar hasta los lugares señalados con una “C” en su mapa para desvelar el misterio de este objeto, pero ni él ni sus libros saben muy bien por qué ni para qué y nos ha recomendado preguntaros a vosotros, los habitantes de la Cueva.
La primera chica, que tenía una larga trenza castaña, aclaró:
-En realidad, aunque vivimos aquí, nuestro nombre no es el de “habitantes” sino el de “Tribu Azul”.
Acto seguido señaló su cuello donde colgaba una T. ¿Dónde encontrasteis esa “C”?, ¿No es de Carlos?
-Nos ha dicho que no es suya- contestó Luis. -No podemos explicaros donde estaba… era en nuestro mundo… Un mundo real en el que hay día y noche, y…
-¡Pero este mundo es real!- Dijo un joven -Y también hay día y noche… De hecho deberíais quedaros a dormir con nosotros y mañana continuáis con la investigación.
CONTINUARÁ.........
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