UNOS LEGIONARIOS… ALGO ENFADADOS
Luis corrió con Diana a la velocidad de la luz. A las afueras del castillo se divisaba un regimiento de soldados uniformados a caballo. Como no tenía bandera usó el mapa a tal efecto. -¡¡¡Esperad!!!, ¡¡Tregua, tregua!!, ¡No disparéis!
-¿Quiénes son ustedes?- Preguntó el capitán de la tropa
-Amigos. Somos amigos. Venimos en son de paz.
-¿A qué venís?
-A intentar resolver sus problemas sin usar las armas. Por favor: ¿Por qué quieren atacar?, ¿Qué necesitan?
-Necesitamos un hogar, comida y calor. Vivimos en el campamento, en tiendas de campaña sombrías resistiendo temperaturas extremas y con dificultades para alimentarnos. Se supone que el Rey del castillo nos contrató para protegerlo de los ogros, pero desde que falleció, sus hijas no hacen otra cosa que tocar música sin preocuparse por nadie de este mundo. Si al menos nos dejaran vivir bajo su techo…
Les pareció que sus súplicas eran razonables. Luis les advirtió, no obstante, que si gastaban sus fuerzas en revelarse contra las princesas… ¿Qué pasaría si llegaban los ogros?
Pero tal pregunta fue un mal presagio, porque inmediatamente apareció un personaje de enormes dimensiones monstruosamente feo seguido de otros tantos detrás. Se estremecieron. El estruendo había despertado a los ogros…
CONTINUARÁ........
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