El día de hoy, mi hermana trajo la muñeca a la mesa en donde desayunábamos. Todos reíamos porque estábamos recordando el paseo a la playa hace un mes. Fue divertido ir a la playa y jugar a quien hacía el mejor castillo de arena. Pero me di cuenta que la muñeca me miraba fijamente. Entonces paré de reír y me la quedé mirando. La piel se me puso como de gallina. Pero pensé que tal vez era cosa mía y seguí riendo con mi familia.
Luego del desayuno mi hermana me pidió que le trajera por favor su muñeca que había dejado en la mesa de desayuno. Entonces fui porque mi hermana se estaba bañando. Regresé a la mesa y no encontré a la muñeca. Volví a preguntarle a mi hermana si es que estaba segura de que había dejado la muñeca en el comedor y ella me dijo que sí estaba segura. Entonces volví y esta vez sí encontré a la muñeca. Me asustó mucho esto porque en la casa solo estábamos mi hermana y yo ya que mis padres se habían ido de compras.
No podría dejar de pensar en lo que había ocurrido. Ese día durante la noche, no podía dormir. Así que bajé a la cocina a tomar un vaso de leche. Tenía miedo caminar por la casa de noche pero me ganaba la sed que tenía. No vi a la muñeca ni nada, menos mal. Al regresar a mi cama, iba a apagar la luz, pero ¡Oh, Nooo! se me apareció la muñeca. Me estaba sonriendo de una forma muy malévola y yo quedé paralizado sin saber qué hacer.
CONTINUARÁ.......
CONTINUARÁ.......
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