lunes, 18 de marzo de 2019

Recuerdo de una madrugada

Una cuarta de agua
cubre la calle Sierpes.
Nadie en las sillas. Solo
yo con mi cruz que vierte
goterones, cilicios
húmedos lentamente.
Si las reglas prohíben
dar la vuelta se debe
buscar otro camino
al templo. Rioja vierte
aire frío que sopla
sin piedad desde el puente.
Llegamos empapados
pero nadie se mueve
hasta que entra la Virgen.
Castañean los dientes
al rezar. Despedida
hasta el año que viene.
Con austero silencio
regresa un penitente.

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