Volvió velozmente con el mensaje. Al pronunciarlo, el cielo le brindó la ayuda que necesitaba: Conforme decía la frase “Amaos los unos a los otros”, lo que había sido lluvia se transformó en pétalos de rosa, y un amplísimo arco iris reprodujo ese semicírculo al que horas atrás llamaban “C”.
UN FINAL FELIZ
La tribu y los elfos acudieron también al castillo de donde parecía salir una luz abrumadora. Y uno a uno se fueron pidiendo perdón de un modo casi automático:
Los elfos se arrepintieron de ser tan desconfiados, y permitieron el paso a sus preciosos bosques.
La Tribu Azul pidió perdón por no haber querido saber nada acerca del resto de los pueblos en épocas de socorro.
También los magos se disculparon por su desagradable tono al hablar y por no ser capaces de ayudar a nadie con sus conjuros.
Las princesas lo hicieron por su talante arrogante y por no haber sido generosas con sus bienes, e invitaron a los legionarios y a quien lo necesitara a vivir en su castillo
Los legionarios se disculparon por ser escandalosos y violentos, y por haber provocado la ira de los ogros en vez de mantener la paz.
Los ogros reconocieron su vicio por estropear aquel reino con basuras y suciedad y aseguraron que no lo volverían a hacer.
Y lo mejor de todo es que se cumplió: Desde aquel día cada uno tenía su papel en el reino perdido, que pasó a ser un entorno idílico donde todos trabajaban para ayudar a los demás y eran eternamente felices.
Entonces, después de haber devuelto la alegría a aquel lugar, Luis y Diana volvieron a su hogar.¡ Y nunca olvidaron la importancia del amor!
FIN.
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