El gnomo se rio.
– ¡Ja, ja, ja! Sí, lo sabemos. Es lo más bonito que nadie ha hecho jamás por nosotros y queremos agradecértelo ¡Eres un niño maravilloso y un amigo de verdad!
El ser diminuto metió la mano derecha en el bolsillo trasero de su pantalón rojo.
– Toma esta esmeralda. Aunque parezca una piedra como cualquier otra es una piedra mágica. Si te la cuelgas al cuello y la llevas siempre contigo te traerá suerte y fortuna. Tendrás dinero, salud y amor para siempre.
El niño sonrió y obediente se colocó la esmeralda atada a una cuerda como si fuera un collar.
– Gracias, amigos, muchas gracias ¡Jamás me la quitaré!
– Te lo mereces por ser tan bueno y generoso.
CONTINUARÁ...
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