lunes, 12 de marzo de 2018

La mujer que soñaba con los cuentos (parte 7)

Después como si de una forma instintiva se tratase, recogió su pelo en una larga coleta baja que le caía sobre su espalda. Al ver eso, el hombre que se acercaba lentamente a ella, le dijo:
-          No deberías hacerlo.
Al oír semejantes palabras, ella se giró, y se le quedó mirando a sus ojos tan azules como el ancho mar, y con un gesto de extrañeza le preguntó:
-          ¿Por qué has dicho eso? Que te debe importar a ti como tenga o no tenga mi cabello.
A lo que él contestó:
-          Porque esos cabellos deberían brillar bajo un sol perpetuo.
Al oír las bellas palabras del hombre, la mujer se estremeció, y el joven se acercó a ella para abrazarla y susurrarle al oído:
-          Eres mía, y yo soy tuyo. Ven aquí, amor mío, que los dos somos uno.
FIN.




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