Estaba
en su departamento. Había vuelto al principio de su camino.
El
corazón le saltó en el pecho cuando delante de él vio una imagen horrenda, una
forma negra, cubierta de un asqueroso barro de pies a cabeza, con los restos de
sus vestiduras en un estado lamentable. Pudo percibir también el hedor a basura
y orín que emanaba de su cuerpo y se sintió enfermo de nuevo. Había visto su
propia imagen reflejada en el espejo largo del living. No podía creer que ese
despojo infrahumano fuera él.
Un
chillido familiar desvió su atención hacia otro punto del cuarto. Allí estaba
la rata sobre el reloj. La pesadilla se volvía interminable. Debía ir hacia el
interruptor y ubicar la perilla en la posición de arranque para que todo
volviera a la normalidad; después se ocuparía de ella. Movió un pie, luego
otro; la meta parecía inalcanzable. El roedor lo miraba divertido.
Un
nuevo chillido peor que todos los anteriores llenó la habitación y el espanto
lo detuvo al ver lo que el siniestro animal estaba haciendo. La bestia sacudía
el reloj con todas sus fuerzas, usando las patas delanteras, y éste se
balanceaba peligrosamente de un lado al otro. En uno de los vaivenes, la fuerza
que lo hacía volver a su posición original fue superada, desplazando el centro
de gravedad del aparato y éste debió girar para encontrar una nueva posición de
equilibrio, volcándose hacia adelante.
Quiso
gritar al comprender que el interruptor caería al suelo empujado por la rata
sin que él pudiera impedirlo. Segundos después impactó sobre el piso del
living. El vidrio del cuadrante de destrozó en múltiples astillas. El reloj
quedó inmóvil. La rata había desaparecido de la escena. Quiso caminar hacia él
pero no pudo hacerlo; algo le impedía moverse. Se sentía como en esas
pesadillas donde era perseguido por algún monstruoso personaje y quería correr,
escapar, pero su cuerpo no le obedecía.
De
pronto, el reloj se desvaneció también. Una infinidad de planos paralelos se
fueron corporizando delante de sus ojos, como sucesivas pantallas de cine
traslúcidas. En cada una de ellas se proyectaban imágenes de las que pudieron
ser sus probables vidas. Una tras otra, distintas tomas lo reflejaban haciendo
las cosas cotidianas. Algunas escenas eran muy parecidas o estaban levemente
desfasadas, pero otras eran diferentes en su totalidad, evidenciando que alguna
drástica decisión tomada en el pasado habría cambiado por completo su futuro.
CONTINUARÁ...
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