miércoles, 14 de febrero de 2018

El Interruptor (parte 10)

Una risa incontenible brotaba de su interior al comprender que estaba atrapado en una cárcel de la cual no podría salir, condenado a ser un mudo espectador de sus posibles vidas hasta... ¿hasta cuándo?, ¿hasta que todos sus posibles alter ego murieran?, era imposible saberlo. Su mirada vagaba de un cuadro a otro. Fue consciente de la tremenda ironía de la situación. Había querido "detener" el tiempo y el tiempo lo había detenido a él, mientras sus homónimos seguían viviendo, ignorando totalmente el drama que protagonizaba.
Una sensación de entumecimiento progresivo lo invadía lentamente. Su carne se transformaba en otra cosa, otro tipo de materia, más dura, más densa. Comenzó a sentir una rigidez mortal. Mientras se producía la metamorfosis, los latidos de su corazón cambiaban de sonido, de ritmo y el mismo órgano que había bombeado la sangre dentro de su cuerpo durante tantos años se sentía diferente también, como una precisa maquinaria.
Súbitamente un tic-tac comenzó a brotar de su interior, cada vez con más fuerza, hasta hacerse ensordecedor. Las caras de los múltiples "él" de las múltiples pantallas se volvieron a mirarlo con curiosidad. Veía su propio rostro infinitamente replicado acercarse y observarlo con atención. Las infinitas manos lo tomaron para ponerlo en hora y luego colocarlo nuevamente sobre el mueble bajo del living, con sumo cuidado.
Los observó darse vuelta y continuar con sus vidas. Él había resuelto el enigma que siempre lo había desvelado, el interrogante que tanto había querido descubrir acerca de la naturaleza del tiempo, porque comprendía al fin que, a partir de ese momento, ambos se habían fundido en una misma cosa.

 FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario