jueves, 8 de febrero de 2018

El Interruptor (parte 6)

Al doblar el codo del pasillo la vio parada en una puerta trampa en el piso, que llevaba a un sótano. Cuando él se encontraba a unos pocos pasos, el enigmático roedor se deslizó por la puerta y desapareció de su vista. Otro de sus miedos atávicos le hacía imposible continuar con la persecución, ya que le temía a los lugares oscuros y profundos que podían ser refugio de quién sabe qué clase de horrenda criatura o criaturas. Se dijo que, si había llegado hasta ahí, debía continuar.
Bajó las escaleras y se encontró en medio de un desorden total. La rata se introducía en un largo y oscuro pasadizo, cuya entrada estaba en la pared del fondo de la habitación. Dejó escapar una maldición cuando la vio desaparecer. Comenzó a transitar el pasadizo sin dejar de jurar. El lugar era lúgubre, húmedo y estaba apenas iluminado por un reflejo que provenía del final del mismo. A medida que se aproximaba al otro extremo el techo del pasadizo se hacía más bajo. Ya le resultaba incómodo caminar.
Al salir del estrecho pasaje se encontró en una cámara donde una lámpara de aceite daba una extraña e increíble luz. Le pareció raro que esa antigüedad pudiera iluminar el lugar por el cual había llegado, pero más le sorprendía la total inmovilidad de la llama. El miedo, que había comenzado a invadirlo de a poco, lo llenaba ahora con mayor intensidad a medida que seguía adentrándose en las profundidades del laberinto.

La rata no estaba. Miró en todas direcciones pero no la vio. Lo que sí vio fue una estrecha abertura en uno de los lados de la cámara. Se dirigió hacia allí y se agachó para mirar en el interior del túnel. En medio de la oscuridad pudo percibir el inconfundible chillido de la rata y fugazmente, el brillo de sus ojos. La maldita se había metido en un lugar donde él era incapaz de seguirla. Tendría que abandonar la persecución y volver a su departamento. La idea le resultó imposible. Le pareció que su departamento se encontraba a años luz de allí, tan lejos como la luna.
CONTINUARÁ...

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