viernes, 9 de febrero de 2018

El Interruptor (parte 7)

Estaba en una encrucijada. No sabía si seguir o volver. Una furia ciega comenzó a surgir de su interior sobrepasando al miedo y a la angustia que lo había dominado anteriormente. Sentía que la sangre le ardía y le golpeaba las sienes con violencia. Por un momento dejó de lado todos sus miedos y se sumergió sin pensar en el estrecho túnel, caminando sobre sus rodillas y manos, en medio de una oscuridad.
A medida que se introducía en el pasadizo, sus manos se sumergían en una sustancia pegajosa y desagradable, una especie de barro gelatinoso. Sus rodillas resbalaban haciéndole difícil avanzar. Trataba de reprimir el asco que sentía y no pensar en qué clase de porquería estaría chapoteando. El aire se volvía irrespirable. La hediondez del mismo lo estaba matando.
Estaría en la mitad del recorrido cuando su cara se vio envuelta en "algo" que se le adhirió como una máscara asfixiante. El terror lo hizo incorporar como un resorte. Su nuca golpeó con dureza el techo del pasadizo. Sus manos fueron instintivamente hacia su cara y sintió el pegajoso barro tapándole los ojos, la nariz, la boca. Sintió un asco profundo y visceral. Las arcadas lo comenzaron a sacudir con violencia. Algo caliente y húmedo le recorrió los muslos. La desesperación que lo dominaba hizo explotar sus pulmones en un alarido bestial e inhumano. Después del estallido quedó doblado sobre sus rodillas, abrazado a su propio cuerpo, al mismo tiempo que lloraba como nunca antes lo había hecho en su vida.

Después de agotar la totalidad de las lágrimas que era capaz de llorar, todos los gritos que era capaz de vociferar y después de arrepentirse mil veces de lo que había hecho, quedó inmóvil y en silencio durante un largo rato. Finalmente, se obligó a encarar la dura tarea de salir del inmundo lugar donde se encontraba atrapado. Miró hacia el extremo del túnel.
CONTINUARÁ...... 

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