Después
de esta charla, pasaron los días entre preparativos y despedidas, hasta que
llegó el día en que Noemí tenía que marchar a Sahara. Ese día sus padres la
acompañaron al aeropuerto, despidiéndola entre lágrimas, y así fue como la
muchacha se disponía a hacer el viaje de sus sueños.
Tras
diez horas de viaje, la chica por fin llegó a los campos del Sahara, donde vio
gente que, aunque no tenía nada que llevarse a la boca, se desvivía porque a
ella no le faltara de nada; llegándole a dar incluso la poca comida que ellos
tenían.
Poco
después, llegó a la casa de la familia con el que se suponía que se iba a
quedar todo el tiempo que durara su estancia en Sahara, y al que más iba a
ayudar. Al ver que la familia donde iba a estar y al verla la familia le brindo
a Noemí todas las comodidades que ellos se podían permitir para que se sintiera
lo más cómoda posible.
Viendo
esto, la chica sintió que debía hacer lo mismo de alguna forma para agradecerle
todo lo que estaban haciendo por ella. Así que los días que estuvo allí se
dedicó a ayudar todo lo que pudiera en las tareas de la casa, además de
ayudarles económicamente con algo de dinero que se había traído de España y con
algunos regalos que les hizo. Pronto hizo grandes amistades con los hijos de la
familia con la que estaba y con algunos de los jóvenes a los que también
ayudaba.
Entonces,
llegó un día en que Nagisa, la hija pequeña de la familia, se levantó con mucho
en la parte baja de los riñones y vómitos. Sus padres y Noemí corriendo la
llevaron al centro de salud que había por la zona donde les dijeron que un
riñón de la niña estaba fallando y que necesitaba de un trasplante urgente,
sino su vida podía correr peligro.
Los
padres al oír esto, llamaron a los hermanos que pronto acudieron al centro de
salud, y les practicaron a todos las pruebas de compatibilidad para ver si
ellos podían ser los donantes que Nagisa necesitará, pero nadie era compatible
con ella, por lo que la familia se empezó a desesperar.
Noemí,
al ver todo esto, no pudo resistirse y se ofreció a ser ella quien le donara el
riñón a la pequeña Nagisa, entonces sus padres perplejos le dijeron:
-
¿De verdad quieres donarle un riñón a
nuestra hija?
-
Si dejarme hacerlo – dijo Noemí decidida.
-
Sé consciente de que solo tendrás un riñón
y eso te ocasionará grandes problemas – dijo el padre de Nagisa serio. CONTINUARÁ.....
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