Noemí
era una joven que siempre estaba ayudando a los demás y a la gente que lo
necesitaba, las cuales estaban siempre muy agradecidos con ellos y comentaban
que la chica era una de las mejores jóvenes que había en el barrio.
Pero
esta joven tenía un sueño que algún día cumpliría, ese sueño consistía en
quería ir al Sahara para ayudar a las personas que lo necesitarán, pero su
familia no podía permitirse pagarle ese viaje, por muchos deseos que tuviera de
ir. A pesar de todas las dificultades, Noemí sabía que ese día tan querido por
ella llegaría.
Entonces,
llegó un día en el que la vida de Noemí cambiaría para siempre.
Dicho
día, Noemí caminaba rumbo a su casa después de hacer unas compras en el centro
de su ciudad, cuando de repente pasó por una tienda en la que se estaba
llevando a cabo una rifa.
Tal
fue su sorpresa, cuando vio que uno de los premios que se rifaban era un viaje
de un mes a Sahara, y tan fuerte fue su deseo de ser ella quien realizará ese
viaje que compró un boleto para la rifa con la gran suerte de que fue a ella a
quien le tocó el viaje al Sahara.
La
chica no podía creérselo, por fin iba a cumplir su gran sueño de ir al Sahara a
ayudar a las personas que más lo necesitarán. Así que, la chica corriendo se
encaminó hacia su casa a contarle la noticia a sus padres:
-
Mamá, papá, voy a hacer mi sueño realidad
– dijo mientras entraba en su casa la chica.
-
¿Qué quieres decir con eso, hija? –
preguntó su padre extrañado.
-
Mientras venía de compras, me he
encontrado una rifa, he echado a ella y me ha tocado un viaje al Sahara –
exclamó Noemí sonriendo.
-
¿Nos estás hablando en serio? – respondió
la madre de Noemí totalmente sorprendida.
-
Si – dijo la muchacha ya con lágrimas en
los ojos de felicidad.
-
¿Cuándo te vas? – le preguntó la madre
perpleja.
-
En unos días…. – volvió a responder la
muchacha.
-
Pásatelo bien y te echaremos mucho de
menos – respondieron sus padres al unísono. CONTINUARA.....
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