En la
ciudad de Málaga, vivía un pobre niño de catorce años llamado Arthur, este
había tenido una vida muy desgraciada ya que su madre había muerto al tenerlo y
su padre era un maltratador que lo abandonó cuando éste cumplió los siete años,
por lo que el pobre niño salió adelante él sólo como pudo. Arthur tenía un
aspecto pobre con la ropa rota y desgastada, pero él era un niño muy guapo con
la piel blanca como la nieve, con el pelo moreno y unos ojos azules como el
cielo y era un niño muy cariñoso que siempre recibía a las personas que conocía
con un gran abrazo y muchos besos.
Arthur
prácticamente vivía en la calle y para poder sobrevivir, algunas veces robaba
comida de las tiendas del mercado y algunas vecinas que se compadecían de él,
algunos días le daban comida y un techo donde poder dormir. Arthur soñaba con
una familia que lo quisiera y con una casa grande y bonita en donde poder vivir
y jugar, pero prácticamente el destino no quería esto para él.
Un día
que Arthur paseaba por la calle, chocó sin querer con alguien:
-
Lo siento - dijo Arthur.
-
No te preocupes, no vi por donde iba - dijo
aquella extraña voz.
Cuando
Arthur miró a la persona, vio una bella niña de unos trece años de cabellos
rubios y con un destellante ojo verde y vestido elegantemente con un vestido
color púrpura y unos zapatos negros.
-
Hola, soy Arthur. ¿Y tú?
-
Hola, me llamo Eva. Mucho gusto.
-
¿Vives por aquí?
-
No, vivo en el centro de la ciudad, en una gran
casa con mi papá y mi mamá. ¿Y tú vives por aquí, con quien vives?
-
Yo prácticamente vivo sólo en la calle y vivo
solo sin familia.
-
Eso es terrible. ¿Por qué no tienes padres?
-
Mi mamá murió cuando nací y mi papá no me
quería me pegaba y se fue hace mucho tiempo dejándome solo.
-
Pobre… Ya sé lo que haré te voy a traer algunas
cosas que vas a necesitar como comida y ropa y seremos amigos.
-
Gracias Eva. Te lo agradezco, pero no es
necesario.
-
Insisto. Mañana nos encontraremos aquí y te
traeré muchas cosas.
-
Vale.
Ya
empezaba a anochecer cuando los niños se despidieron y Eva se fue a su casa y
Arthur recogió unos cartones y pasó la noche en la calle durmiendo. Al día
siguiente Eva le llevo un montón de ropa y una bolsa llena de alimentos y así
fueron pasando los días hasta que los niños se hicieron inseparables. Hasta que
un día….
-
Arthur, tengo algo que decirte- dijo Eva.
-
Dime Eva.
-
Tengo algo que proponerte.
-
Te escucho.
-
¿Te gustaría venirte a vivir a mi casa?- dijo
Eva ilusionada.
-
¿Te has vuelto loca? ¿Qué dirán tus padres?-
dijo Arthur sorprendido.
-
El otro día hablé con ellos y les conté tu
situación, a ellos les preocupa que un niño como tú este solo en el mundo y
ayer me llamaron y me dijeron que les gustaría adoptarte y así serías mi
hermano y estaríamos juntos todos los días.
-
Eva, yo no sé qué decir…. – dijo comenzando a llorar.
-
Acepta Arthur yo de verdad quiero que seas mi
hermano.
-
Fue mi sueño desde que mi padre me abandonó
tener un techo donde vivir y una familia que me quiera de verdad-dijo Arthur ya
llorando.
-
Me alegro el poder cumplir tu sueño- dijo Eva.
-
Está bien viviré contigo y tus padres- dijo
Arthur.
Así
fue como Arthur se fue a vivir con Eva a su casa junto con sus padres Lucía y
Germán que recibieron a Arthur con los brazos abiertos y dándole todo el cariño
que Arthur no había recibido nunca. La vida había dado un giro inesperado para
Arthur ahora ya no pasaría hambre ni necesidades pues tenía todo lo que
verdaderamente quería y además tenía el cariño de Eva y sus padres que siempre
estaban ahí para lo que necesitasen. Todos los días los pasaban jugando y entre
risas toda la familia junta, hasta que un día Arthur comenzó a sentirse mal, se
mareaba y no le paraba de doler la cabeza y los padres preocupados decidieron
llevarlo al médico para ver que le sucedía. En la consulta, tras analizar a
Arthur, el médico informó a sus padres que Arthur sufría un tumor cerebral y
que debería ser operado pronto si no moriría. Los padres accedieron a operarle
y se fijó la operación para dentro de una semana. Cuando llegaron a casa Eva y
Arthur hablaron y…
-
No puedo creer que te pase eso-dijo Eva.
-
Tranquila, aún tengo esperanzas de curarme si
me opero no está todo perdido- dijo Arthur.
-
Ya, pero papá ha dicho que es una operación muy
difícil y peligrosa y si te pasará algo…..- dijo Eva llorando.
-
Eva si me pasará algo me iría feliz de este
mundo porque he cumplido mis sueños y he conocido a personas maravillosas como
tú, pero por favor no pienses ahora en eso- dijo Arthur.
-
No te vayas Arthur- dijo llorando Eva.
Así
pasó rápidamente una semana y llegó el día de la operación. Acompañaron al
hospital a Arthur, Eva y sus padres y al pasar metieron a Arthur en la sala de
operaciones y así transcurrieron tres horas hasta que salió el doctor.
-
¿Cómo salió la operación?- preguntaron sus
padres.
-
Miren, la verdad no les voy a engañar, fue una
operación muy difícil y el muchacho entró en parada cardiorrespiratoria y por
casi le perdemos, pero se ve que el niño tiene muchas ganas de vivir y pudo
salir de la parada y resistir a la operación- dijo el médico.
-
¿Cómo se encuentra?- dijo Eva insistente.
-
Arthur está en la sala de recuperación, aún
está dormido por la anestesia, pero su estado es bueno y no corre ningún
peligro- dijo sonriendo el médico.
-
¡Qué bien! ¿Podemos verle?- dijo Eva.
-
Si, cuando se despierte yo te aviso y pasas-
dijo el doctor.
-
Muy bien- dijo Eva.
Cuando
Arthur se hubo despertado, Eva entró a su habitación a verle y al verlo tan
bien se llevó una gran alegría.
-
Hola Arthur.
-
Hola Eva. Estoy bien al final no me ha pasado
nada- dijo Arthur sonriendo.
-
Ya lo veo. Al final has logrado recuperarte.
-
Sí, no podía dejarte sola- dijo Arthur.
-
¡Arthur!- dijo Eva abrazándolo.
-
Sabes, tengo otro sueño que cumplir-dijo
Arthur.
-
¿Cuál?
-
Siempre he estado enamorado de ti y me gustaría
que en algún futuro no muy lejano te convirtieras en mi esposa. Pero ahora en
este momento, ¿te gustaría comenzar siendo mi novia?- dijo Arthur sonriendo.
-
Oh Arthur, de verdad yo también te quise desde
que te conocí y sí te hubiera pasado no sé lo que hubiera hecho. Sí quiero ser
tu novia y claro que un futuro seré tu esposa- dijo Eva con lágrimas de
felicidad.
-
Eva, te amo- dijo Arthur.
-
Y yo Arthur.
Terminaron
abrazándose y fundiéndose en un primer y dulce beso que sería el comienzo de
una bonita relación. Y así fue como los sueños de un niño se cumplieron
cambiando radicalmente la vida de este.
FIN.
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