Ese día, y muchísimos más que le siguieron, Vera estuvo todo el día leyendo en la biblioteca, buscando el libro de las nubes de chocolate. Encontró sueños arcoiris, mares musicales, bosques de sonrisas, pero ni rastro de la lluvia de chocolate. Ni durante la primera semana. Ni en el primer mes. Ni tras el primer año. Pero como sabía que existía,estaba decidida a seguir buscando.
Hasta que llegó el día en que se acabaron los libros y no supo qué hacer.
- Si no encuentras ese libro que tanto has buscado, ¿por qué no le escribes tú? - le dijo la bibliotecaria, tratando de consolarla.
- Pues porque así no vale, estoy buscando otra cosa - respondió.
CONTINUARÁ...
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