Un día, desanimada, lloraba junto a un camino cuando se acercó un niño.
- ¿Por qué lloras?
- ¡Por que todas las nubes son de agua! ¡Buaaa!
- ¡Claro!- respondió el niño- ¿De qué quieres que sean, de chocolate?
- ¡Siiiii! ¡Buaaaaa!
- Pues eso sería estupendo. Me encantaría que lloviera chocolate. Igual que en un cuento que leí de pequeño.
Vera dejó de llorar ¿Un cuento? ¿Y si su abuela se refería a un libro? ¡En un libro sí que puede llover chocolate y pasar cualquier cosa!
Sin decir nada más, le dio un gran abrazo al niño y salió corriendo a la biblioteca, en busca del cuento en el que llovía chocolate. Seguro que allí estaba la pista para encontrar el tesoro.
CONTINUARÁ...
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