martes, 7 de mayo de 2019

Brillo de blanca lira

De blanca lira, Madre, y gran pureza
es tu alma, en clave de ternura.
Regazo de indigentes sin ventura
que buscan al autor de tal belleza.
En ti remanso, Madre, mi cabeza
y alivio en tu mirada la amargura
de los hombres y aquella singladura
que les tiene sumidos en tristeza.
Quietud y calma, Madre, ya respiro
en arca monacal de brillo intenso.
Un fino sentimiento de acampada
se difunde por mi ser. Yo suspiro
y agrego mi fervor al universo
para cantarte ¡bienaventurada!

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