martes, 17 de julio de 2018

La Torre de Papel (parte 2)


- No puedo seguir con esto – le decía mirando su cara de niño.

- ¿Por que? Creí que te estaba gustando tanto como a mi, o al menos eso me estaba pareciendo, ¿acaso he hecho algo mal? -

Sus ojos de cordero me hicieron flaquear por un momento.

- No, no es por ti, es por mí, no tenía que haber dado pie a esto.

- Pero... no estamos haciendo nada malo... ninguno tenemos pareja. Tu a mi me gustas, y hace un momento creía que yo a ti también... es sólo sexo. -  dijo con cierto aire de madurez impropio de su edad.

Por un momento me imaginé como sería tener un amante de veinticuatro años, sería un secreto, nadie lo sabría, y yo volvería a sentir esa pasión que hace tanto tiempo que desapareció de mi vida. Sería la envidia de todas las amigas a las que decidiera contárselo, escapadas de fin de semana a la playa, comidas en el campo, y por supuesto... el sexo. Hacia años que mi vida sexual era muy triste.

Me quedé mirándolo en silencio sin saber muy bien como responderle, y antes de que pudiera decirle nada volvió ha hablar...

- Se que debe ser una decisión difícil para ti, pero... ¿y por que no?. Piensa en mi como un premio, no supondré ningún problema para ti, y cuando te canses, sólo tendrás que decírmelo y desapareceré de tu vida. Además... soy muy generoso en la cama.- Decía mientras me sonreía.

Cada vez estaba más decidida, es más, ya estaba decidida, sólo que todavía no sabía como decírselo. Ahora era yo la que parecía una cría, mi corazón latía fuertemente, me iba a lanzar...

- Piensa que hoy podríamos haber muerto los dos...- Sentenció.

Y en ese momento, cuando empecé a creer que por fin empezaba a sonreírme la vida, el crepitar del techo nos avisó con el tiempo suficiente, para ver como el mobiliario de la oficina del piso de arriba, atravesaba el techo para sepultarnos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario