martes, 8 de mayo de 2018

El Tiempo (parte 5)


Le pareció percibir siluetas que rodeaban su lecho. La respiración se le hizo estertorosa. Entendió que se bajaba el telón, que ya era el final. Debía cortar amarras y alejarse de la seguridad del puerto. El miedo y la furia dieron paso a una repentina aceptación. Ya no podía luchar, no podía resistir. Sólo podía entregarse por entero a vivir con la mayor intensidad posible esos segundos que le restaban. Se dispuso a esperar, aguzando sus sentidos para ser capaz de percibir el paso del “ser” al “no ser”, el subrepticio cruce del puente que une el todo con la nada. Un solo interrogante mantenía su mente trajinando intensamente: “¿Seré capaz de identificar la última milésima de segundo? ¿Será ahora?, ¿o ahora?, ¿o ahora?, ¿o…?”
--x--
El sonido del timbre se apagó. El niño abrió los ojos. Observó el patio de su infancia con sorpresa, como si se tratara de la primera vez que lo veía. Nada había cambiado. Él se encontraba allí, en ese rincón apartado, en medio del bullicio, esperando, inspeccionando cada metro con ojos avizores. Tres figuras atravesaron la entrada y se detuvieron a pocos pasos de la puerta. Deliberaban, lanzando cada tanto furtivas miradas hacia donde él se encontraba. El pavor lo dominó. Reconoció esas figuras que acudían del pasado, desde el remoto lugar en donde habían sido sepultadas hacía mucho tiempo. Dirigió la vista hacia abajo y vislumbró el sacón, los pantalones cortos, los zapatos desatados con las puntas destrozadas. Se le heló la sangre. Un grito nació en su interior y murió en su garganta. Estaba atrapado en una cárcel de carne y hueso. Quiso correr, pero estaba paralizado. Las piernas no le obedecían. Las tres figuras terminaron las deliberaciones y comenzaron a caminar hacia él, con exasperante lentitud, como tantas otras veces, casi disfrutándolo. Pudo adivinar que estarían sonriendo torvamente.


CONTINUARÁ.....

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