jueves, 3 de mayo de 2018

El Tiempo (parte 1)

El viento helado cruzaba el patio de juegos de lado a lado. El amplio espacio estaba desolado mientras los niños se encontraban en las aulas aprendiendo las enseñanzas del día. Las hojas desprendidas de los árboles eran llevadas de un lado a otro en una danza sin fin, dibujando caprichosos remolinos.
Un niño pequeño se encontraba parado en unas de las esquinas observando con mirada alerta el lento movimiento del reloj de la torre que dominaba el panorama desde lo alto. Con cada segundo que pasaba su corazón se contraía. Llevaba las manos enterradas en lo profundo de los bolsillos de su sacón. Las piernas le temblaban de frío, apenas cubiertas por los pantalones cortos. Tenía la mitad del rostro escondido por una bufanda de lana y la gorra escolar le cubría la frente.
La aguja del minutero se acercaba irremediablemente al número doce, anunciando la llegada del recreo, el comienzo del suplicio.
Su mente se trasladó hacia su casa, su cuarto, hacia la seguridad de las cosas familiares, acogedoras. Cómo deseaba estar allí, ir hacia la cocina llevado por el delicioso aroma de la comida de su madre, plena de colores y sabores sorprendentes. Ella lo recibiría con esa cálida sonrisa que afloraba en sus labios cuando él aparecía en escena. Enseguida dejaba lo que fuera que tuviera entre manos para darle un largo y cariñoso abrazo, besándolo en las mejillas, jugando con su cabello rebelde.
Un sentimiento de calidez le inundó el cuerpo y le llenó los ojos de lágrimas. Qué lejano parecía su hogar, aunque estuviese a unas pocas cuadras de distancia. El tiempo seguía avanzando. El fatídico sonido de la campanilla cruzaría el aire en cualquier momento. El corazón le dio un salto al escuchar un portazo en el otro extremo del patio.

CONTINUARÁ....

No hay comentarios:

Publicar un comentario