martes, 3 de abril de 2018

El profesor y su objeto más preciado (parte 4)


Cuando la madre veía esa ficha o hablaba con su maestra, se le rompía su corazón de madre. Y fue ese dolor lo que le hizo tomar una gran determinación que cambiaría la vida de su hijo para siempre.
Ese día, en el cual Antonio traía del colegio también una ficha llena de tachones rojos, decidió comprar un bolígrafo verde con el que podría ayudar a su hijo a mejorar su manera de escribir. Cada tarde se sentaba con él en la mesa de la cocina y practicaban ejercicios de lectura y escritura durante unos quince minutos.
Cuando el pequeño terminaba los ejercicios, su madre cogía el bolígrafo verde del cajón de la cocina y rodeaba con un circulo todos los aciertos que había cometido su hijo, que cada vez eran más.
Esta rutina hizo que con el tiempo su hijo no sólo fuera mejorando su manera de escribir, sino que además mejoró su autoestima y autoconfianza, ya no lloraba cuando venía del colegio y la profesora se mostraba cada día más contenta con Antonio.
Hasta que llegó el día en que su madre guardo el bolígrafo verde en el cajón de la cocina, el bolígrafo verde en el que su hijo había aprendido la importancia de los aciertos, el valor del refuerzo positivo incondicional.
CONTINUARÁ....

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