lunes, 23 de abril de 2018

El profesor y su objeto más preciado (parte 5)


Recordando esto, el profesor aún sostenía y miraba el bolígrafo verde, recordando ese objeto con el que su madre le había enseñado el valor de reforzar los aciertos por encima de los errores.
En el centro de su escritorio estaba el primer examen por corregir de la tarde, un examen con una raya en diagonal de color verde, una raya que Profesor decidió que se quedaría sin la compañía de la otra diagonal que debía marcar con una equis el error de una respuesta incorrecta.
El profesor agarró con fuerza el bolígrafo verde y se dispuso a seguir leyendo el primer examen de la tarde. Tardó poco en encontrar una buena respuesta. Y, al encontrarla, cogió su bolígrafo verde y su rostro esbozó una sonrisa, la misma sonrisa con que su madre le obsequiaba con cada acierto que tenía.
FIN

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