La fiesta de San Marcos, mas que fiesta,
es raíces, orgullo, escalofrío.
Un quite de amor propio, un desafío,
valor, azar y miedo en una apuesta.
Los toros ensogados, lucen testa,
frontiles y aparejos de tronío.
Collar de campanillas cabe el rio,
dormidos los hornazos en la cesta.
Las madres se hacen cruces de los lances,
nerviosas al amparo de su santo.
Los niños, entre sustos y sorpresas.
Los ángeles anulan los percances.
De tiempo inmemorial, bajo su manto,a San Marcos,
firmamos las promesas.
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