Ya ha llegado el treinta y uno
por fin se ha terminado el año,
esperemos que el que llega
no nos haga tanto daño.
Recibamos el que viene
con una renacida esperanza,
de que las situaciones mejoren
sin tardanza, para volver a ser
otra vez, esa punta de la lanza.
Empujemos todos juntos
hacia una dirección y
dejemos al que sabe
cual es la mejor solución,
que bastante ya tenemos
con que arreglen lo que otro
como herencia nos dejo.
Recordemos con cariño
aquellos que nos dejaron
sin ninguna explicación,
y a los tantos que se fueron
apagando porque su tiempo
sin esperarlo llego.
Vivamos con armonía junto
a la sabia Naturaleza,
que es la única que sabe
sobre poemas y belleza,
y si dudas aún tenemos,
miremos el sol como,
cuando anochece se acuesta.
Pensemos que cada año entierra
todos los proyectos no cumplidos,
junto a promesas que dimos
y al final deshicimos,
o por causas que nunca sabremos
porque jamás conocimos.
La realidad es que al final cuando
nos toque nuestro año despedir,
con lo mismo que llegamos es
con lo que nos tocara partir.
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