miércoles, 4 de marzo de 2020

Hermanos y amigos

Los amigos son hermanos
que nosotros elegimos,
los que te ofrecen la mano
cuando te encuentras perdido.
Son las puertas que se te abren
y se juntan los caminos,
cuando estás necesitado
sus brazos son extendidos.
Suaves rayitos de sol,
que te dan calor y abrigo.
El amor se fortalece
¡cuando tienes un amigo!

Ese es un amigo

Aquel cuyo apretón de manos es un poquito más firme,
aquel cuya sonrisa es un poquito más luminosa,
aquel cuyos actos son un poquito más diáfanos;
ése es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien más pronto da que pide,
aquel quien es el mismo hoy y mañana,
aquel quien compartirá tu pena igual que tu alegría;
ése es a quien yo llamo un amigo.
Aquel cuyos pensamientos son un poquito más puros,
aquel cuya mente es un poquito más aguda,
aquel quien evita lo que es sórdido y mísero;
ése es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien, cuando te vas, te extraña con tristeza,
aquel quien, a tu retorno, te recibe con alegría;
aquel cuya irritación jamás se deja notar;
ése es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien siempre está dispuesto a ayudar,
aquel cuyos consejos siempre fueron buenos,
aquel quien no teme defenderte cuando te atacan;
ése es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien es risueño cuando todo parece adverso,
aquel cuyos ideales nunca has olvidado,
aquel quien siempre da más de lo que recibe;
ése es a quien yo llamo un amigo.

Amistades a ultranza

Alma a alma así es que nace,
una amistad verdadera,
a fuerza de ser muy sincera,
corazón a corazón,
es una entrega de amor,
sin contratos ni promesas.
Porque existe comprensión,
porque existe aceptación,
sin precisar de perdón,
pues se entrega sin reservas,
la amistad tú la conservas,
cuando solo existe amor.

Algunas amistades son eternas

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reír sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna.
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.

Son amigos

Amigos, los que te dan fuerza
cuando te encuentras oprimido.
Aquellos que tienden la mano
cuando sientes que has perdido.
Son los que dan esa energía
cuando te sientes abatido,
limpian el aire que respiras,
cuando saben que estás vencido.
Una sonrisa siempre brindan
¡porque son amigos queridos!
Dan la fuerza que necesitas,
¡porque de amor están vestidos!

Amigos

Amigos para jugar en la arena
y para contarnos las penas.
Amigos para compartir un cuento
y para conversar contentos.
Amigos en las buenas y las malas
y para compartir los días de la semana.
Amigos para mirar la tele
y para jugar cuando llueve.
Amigos para compartir un reto
y para confiar un secreto.
Amigos para jugar en el parque
y comer juntos un chocolate.

miércoles, 26 de febrero de 2020

La sonrisa perdida

- ¡Abuela, abuela! ¿Has visto mi sonrisa?
- ¡Sí, mi nena, cuándo sonríes entra el sol por la ventana!
 ¡La luna se hace más grande y florecen mis rosas, y aturde el canto de los pájaros!
- ¡Pero abuela, no la encuentro! Se me ha perdido.
- ¿Qué te ha pasado, mi niña?  -debe ser algo grave, no se pierde la sonrisa tan fácilmente-
-Es que le he preguntado a Julio si me quiere y me ha dicho: - ¡Tonta, borra esa sonrisa de tu cara gorda!

-Y me dejó muy triste y perdí mi sonrisa
- Ven mi niña, que seguro se quedó detrás de una cosquilla. Juntas la buscaremos y volverás a recobrarla.
-En primer lugar, le diremos a Julio que tu carita no es gorda, es redondita. Es muy pequeño y solo se defiende.
-Pronto será tu cumpleaños y vendrán todos tus amiguitos. Sí, Julio también y volverás a jugar y de pronto, verás que aparece.
Cuando nos sentimos solos a veces perdemos la sonrisa. Cuando estamos tristes, pero no dura mucho.
-Te haré una hermosa torta, te pondrás tu mejor vestido y adornaré tu cabecita con ese moño que tanto te gusta.
Y pensé en mi cumpleaños, en los regalos que recibiría, en todo lo que jugaríamos y algo empezó a hacerme cosquillas.
¡Tenía razón mi abuela, no la había perdido porque de pronto la cara se me iluminó y mi boca dibujó una gran sonrisa!
¡Como sabe mi abuela!
¿Cuánto cuesta una sonrisa?
– Nada.
¿Cuánto beneficio nos puede dar?
– Mucho.
¿Qué tiempo dura?
– Un instante.
¿Y cuánto perdura en la memoria?
– A veces toda la vida.
¿Quién es tan rico que no la necesite?
– Nadie.
¿Quién es tan pobre que no pueda regalarla?
– Nadie.
¿Se empobrece el que la da?
– Al contrario, se enriquece.
¿Se puede comprar, vender o robar?
– Sólo se puede ofrecer gratuitamente.
¿Y quién es el que está más necesitado de una sonrisa?
– Aquél que no tiene ninguna para dar.
Sonríe siempre, para no dar a los que no te quieren el placer de verte triste, y para dar a los que te aman la certeza de que eres feliz.