20
años, después de la carta de Diana. Escena de una casa moderna, es de noche,
una chica muy guapa está sentada en una mesa camilla con mirada pensativa.
Mamá, no hay un solo día
que no me acuerde de ti, de tus consejos, de tus abrazos. Hiciste un gran
sacrificio porque a nosotros no nos faltara de nada, pero te engañaron. La tía
y papá estaban compinchados. Ellos querían tu muerte, no hay día que no les
odie por eso. El día que dejaste este mundo, ellos lo celebraban con botellas
de champán y nos invitaron a unirnos a la fiesta, pero yo solo les odiaba y
cada vez que los veía y me acordaba de lo que te habían hecho, un nudo crecía
en mi estómago. Nunca sabrás lo que pasó, pero yo te lo contaré. Ellos siempre
se han querido a tus espaldas, muchas veces cuando me dejabas en casa de la tía
porque querías ir a buscar trabajo, lo oía gemir y gemir de placer desde mi
cama junto a mi hermano. Pues bien, una de esas noches, me levanté con mucha
sed y al ir a buscar un vaso de agua, oí que decían que tenían que quitarte de
en medio, solo les estorbabas, armaban un plan, decían que aquel día la tía se
peinaría como tú y entraría a la tienda a robar para que todos te echaran la
culpa, ella sabe lo buena que eras tú y sabría que cuando te empezaran a echar
la culpa del robo, tú no lo soportarías y te quitarías de en medio. Tras eso,
tú llegaste a casa con los ojos hinchados de tanto llorar, nos dijiste que nos
íbamos a pasar el día a casa de la tía, que tú tenías que hacer algo muy
importante y tras de eso no supimos nada de ti. Cuando supimos que tú ya no
estabas en este mundo no lo podía creer, mi madre, la mujer más buena del mundo
se había ido y todo por culpa de estas dos personas a las que llamo familia.
Aún no puede olvidar como llorabas y llorabas de dolor cada vez que el animal
ese al que llamó padre te metía cada una de esas tremendas palizas. Es por todo
esto, mamá por lo que no puedo dejar que tu injusta muerte quede impune y estas
dos personas sin castigo, por lo que me tomaré la justicia por mí mano y no
temas mamá pronto me reuniré contigo y nos abrazaremos como siempre hemos
hecho. (Lentamente, se dirige a la cocina y saca un gran cuchillo de la
alacena).
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