Jesús, tú que estás en el desierto,
me acerco para darte aliento,
consolarte hasta tu huerto,
es tu soledad un tormento.
Una cuaresma dolorosa,
un nuevo encuentro,
renovamos el arrepentimiento,
para ser dignos en el cielo.
Esta noche la rima es un duelo,
recordar tu tristeza por tu pueblo,
son tus hijos que están lejos,
y tú llorando por ellos.
Ojalá mi corazón escuche,
las lágrimas del camino.
son tus huellas en el desierto,
que gritan "vuelvan conmigo
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